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Miércoles, 3 de febrero de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Armenta dio al traste a la institucionalidad del PRI

 

Enrique Doger busca demostrar que no se respetó su derecho de contender por una candidatura y el partido no guardó las formas legales  n  Foto José Castañares
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

Alejandro Armenta Mier ayer demostró que no tiene la estatura para ser un buen dirigente del PRI, ya que dio al traste con la institucionalidad de su partido al no respetar las formas y asumirse como un agitador de la precampaña de Javier López Zavala. Eso es un mal augurio para el proceso que se avecina de elección de candidatos a alcaldes y diputados locales.

Me explico: Enrique Doger Guerrero, le asista o no la razón, tiene el derecho, como cualquier ciudadano que milita en un partido político, a acudir a un órgano jurisdiccional para intentar revertir una decisión que considera dañina a sus derechos políticos. No está haciendo algo que esté fuera de la ley. Se supone que es un recurso al que podemos acceder todos los mexicanos.

Incluso ha trascendido que es poco probable que los tribunales le den la razón al ex edil de Puebla en los recursos que presentará contra la negativa de registro como precandidato del PRI a la gubernatura.

Más allá de cuál sea el desenlace de los recursos legales de Doger, el presidente del PRI se supone que es el árbitro de la contienda, que debe respetar a todos los militantes del partido que dirige, tiene que ser imparcial y no incorporar elementos de conflicto; pero este martes Armenta Mier dio muestra de que no le interesa conservar las formas y se puso a tildar al ex alcalde de Puebla como “populista” y defendió a Javier López Zavala.

Con esa actitud Armenta, lejos de dar un trato institucional al proceso interno del PRI, se puso a echarle gasolina al fuego.

Guardando las proporciones, Armenta cometió el mismo yerro que Jorge de la Vega Domínguez cuando este personaje –de origen chiapaneco– en 1987 era presidente nacional del PRI y dijo que la entonces llamada Corriente Democratizadora –encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo– no existía, que en su partido no había corrientes.

Esa actitud soberbia y precipitada de Jorge de la Vega lo único que provocó es que los integrantes de la Corriente Democratizadora llevaran su proyecto hasta los extremos y provocaran una de las escisiones más grandes que ha sufrido el tricolor.

Ahora, Armenta demuestra poco oficio y cae con mucha facilidad en la trampa de Enrique Doger, quien busca demostrar que no se respetó su derecho constitucional de contender por una candidatura y el partido no guardó las formas legales. El dicho del ex edil se refuerza si se toma en cuenta que el presidente del partido se pone a agredirlo cuando aún no termina el proceso formal de selección del candidato a jefe del Poder Ejecutivo.

Tal vez tenga razón Armenta en sus juicios, pero él no los puede expresar. Eso le corresponde al equipo político de Javier López Zavala o a cualquier otro priista que no forme parte de la dirigencia del partido o de la comisión que dictamina las candidaturas a puestos de elección popular.

Armenta debía haber mostrado serenidad, tal como lo había hecho en meses anteriores, y esperar el fallo de los tribunales, pues cuando Javier López Zavala ya sea el candidato oficial entonces ya puede defenderlo de cualquier ataque, sin importar que provenga de un connotado militante del Partido Revolucionario Institucional.

Ahora es pertinente preguntarse: ¿así va a actuar Alejandro Armenta con todos los priistas que disientan con el partido?

¿También tachará de “populistas” a los miembros del PRI que no estén de acuerdo con las candidaturas a ediles o diputados?

¿Fue un exabrupto pasajero de Armenta o está empezando a reflejar signos de intolerancia o de carencia de dotes como dirigente?

A todo mundo le queda claro que Doger no accederá a ninguna candidatura en el PRI, que le está apostando a generar un conflicto y que provocará todos los más que pueda. Y esa actitud trascenderá en la medida en que los dirigentes del tricolor no tengan talento para enfrentar un problema de esa naturaleza.

Por ahora Doger ha conseguido llevar a su terreno de juego a la dirigencia del PRI. Y lo hace porque no hay serenidad ni talento en la cúpula priista.

Alejandro Armenta lo único que debía hacer era esperar el fallo de los órganos jurisdiccionales en materia electoral acerca del alegato de Doger. Pero su actitud contrasta con la serenidad, la mesura y civilidad de Javier López Zavala, de quien se agradece que guarde ese comportamiento que debe ser propio de alguien que se perfila a ser el próximo jefe del Poder Ejecutivo del estado.

 
 
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