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Martes, 2 de febrero de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 SALUD  

El hombre primitivo y su salud

 
ANTONIO CRUZ LÓPEZ

El reconocimiento y el estudio de los hombres primitivos ha sido no sólo un hallazgo, es básico para confirmar la evolución, los progresos y los esfuerzos que hicieron los antecesores homínidos para que nosotros estemos aquí. Con el hallazgo de fósiles de prehumanos se sembró la incógnita que flotaba desde siempre sobre la edad de la Tierra con la edad de los seres que en ella habitan, siempre en contradicción con la fe que pretende a ciegas, dentro de una ignorancia supina, aceptar sin investigar, que todo se hizo por la mano de dios en solo seis días, que la Tierra es plana para no caernos, que los astros giran a su alrededor porque somos el centro del universo, donde sólo los hombres de fe son ciudadanos dignos, los que portan la Biblia en las manos aunque no la interpreten más que a su conveniencia, argumentando, para atemorizar, que el infierno es un lugar de fuego bajo los pies de los no creyentes malos, que el cielo se encuentra arriba entre las nubes pintado de azul para los buenos, con estos atributos, a la sombra de las fuentes bíblicas “inequívocas” calcularon la edad de la tierra, en 1650 el arzobispo James Ussher, de Armagh, Irlanda, expresó que siguiendo a los primeros humanos Adán y Eva, sustentado en la (supuesta) genealogía de Jesús, es como se conoce e interpreta la edad de la tierra y de su habitantes vegetales, animales y hombres; otro clérigo, siguiendo esos principios, dio fecha y hora exacta de la ocurrencia del suceso; señaló las 9 horas de un 23 de octubre del año 4004 a.C. Los autores de este desatino saldrían de la tumba al enterarse de que hubo hombres primitivos u homínidos desde 63 a 58 millones de años (m/a) el Plesiadapis, con 50 a 45 m/a Smilodectes, de 30 a 28 m/a de años Aegyptopithecus, 23 a 10 (m/a), el Pliophitecus y de 21 a 17 m/a el Proconsul.

El hombre de Neandertal vivió en (lo que fue morada común para todos los hombres primitivos) cuevas o rocas salientes que dejaban espacios para protegerse de las inclemencias del tiempo, como los saledizos de roca del sudoeste de Francia en los que se encontraron restos y huellas de ellos, que lo se sitúan como el homo más antiguo; su imagen se proyecta como la de un hombre primitivo de la edad de piedra, físicamente corpulento, cubierta su piel de vellos, con una hacha de piedra en las manos, dentro de su hogar cueva con abundantes escombros de huesos de mamut, ese es nuestro antepasado más inmediato, aún con aspecto de bestia; con cráneo ancho que alberga un cerebro igual que el nuestro, la coronilla baja y plana, el espacio interior más largo, saliente por atrás y a los lados, muestra además una recia quijada con largos dientes frontales, una barba huidiza, los pómulos anchos salientes, a los lados arcos superciliares prominentes sobre cada ojo, unidos por un potente arco nasal que le dan el aspecto de cejijunto; el resto del cuerpo manifiesta un individuo de talla mediana baja, constitución recia, de 1.65 metros, con extremidades cortas donde los huesos largos están un poco encorvados que lo identifican patizambo, además los dedos de manos y pies cortos, regordetes. Se encontraron cerca de sus restos óseos huellas de sus pisadas que quedaron grabadas en la arcilla húmeda. Este homo vivió en climas fríos, se vestía con pieles, ciertamente tosco de facciones, corpulento y musculoso, se distribuyó por Europa y el Mediterráneo, con varios otros homos de parentesco que se desarrollaron en Asía sudoriental y en África, donde vivieron entre los 40 y 35 mil años, dejando constancia de socialización, pensamiento religioso, enterramiento ceremonial de muertos.

Para reconocer la edad de los hallazgos óseos se utilizan sustancias radioactivas como el carbono14, que se desintegra para convertirse en nitrógeno 14, conociendo que cada hisopo radiactivo tiene una vida media, por el tiempo que tarda en desintegrarse la mitad de sus átomos lentamente, se mide lo que queda en el hisopo y se data la edad de un espécimen fósil.

Es verídico que los vestigios del hombre primitivo es de varios millones de años, que estos evolucionaron de manera gradual e irregular, es posible que los 40 mil años sean la época del establecimiento del modelo humano actual, el Homo sapiens, y que el hombre de Neanderthal sea su más cercano antecesor, aunque faltan pruebas completas los indicios existentes son impresionantes, tal como se puede apreciar en un lugar de Lascaux, donde en una cueva en la que encontraron pinturas rupestres adornando las paredes, hay una en la que el o los artistas de manera aislada hicieron una decoración especial separada, en un sitio preferente solo se ve un dibujo que se presta a elucubraciones, algunos lo consideran un augurio, otros ven solo lo que se representa, un hombre danzando disfrazado con orejas y astas de ciervo, cola de lobo, con brazos, pies y barba de humano, el bailarín permite que se multipliquen las interpretaciones: se trata de la interpretación de un dios de la cacería. Es un dios que propicia la abundancia de alimento. Es el dios que protege a los cazadores. Se trata más bien de un sacerdote o chamán vestido con pieles y máscara encargado de vigilar a la agrupación. Quizá sea mejor la expresión representativa de un médico, hombre primitivo, encargado de la salud que cuida y propicia la actividad básica del alimento de la época, la cacería.

 
 
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