Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Martes, 2 de febrero de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 OPINIÓN  

Juan Villoro, narrador de raza

 
HORACIO REIBA

Desde el pasado jueves 28, Juan Villoro es premio Rey de España en la especialidad reportaje periodístico, apartado Iberoamérica. Es seguro que Juan estará orgulloso de ser reconocido en esa faceta de su personalidad de autor dado el grado de identificación que siente con la labor más bien oscura de reportero, no buscada por él ni prioritaria dentro de su extenso quehacer, pero sin duda necesaria para complementar su perfil de narrador nato.

Desde que asomó su prosa deslumbrante en El disparo de argón, Villoro es un clásico joven, de cuya pluma emanan las historias con total llaneza, nunca exenta de una peculiar profundidad en la elección y tratamiento de temas que suelen sernos afines –el rock, el futbol, la política, los problemas sociales y existenciales y, por supuesto, la literatura–, pero que podrían no serlo sin por ello perder el aura de distinción propia del escritor auténtico, ése que no precisa disfrazarse de sabio de la tribu ni dárselas de creador con mayúsculas sencillamente porque lo es, porque ya lo era de antemano, y lo único que hace es recordárnoslo línea por línea. Renovándose –y renovándonos– con su ironía, agudeza y vitalidad innatas.

Narrador de raza, capaz de pasar de la erudición más abrumadora (De eso se trata) al elogio del paria universal (Diego Armando Maradona) o la melancolía inevitable del más lúcido intimismo (Cartas de Amsterdam), Juan Villoro es también el muchacho conmovido por una mujer maya que se acerca a venderle artesanías en un café de la Mérida y se reconoce en ella, sin más diferencia que la geográfica: mientras su abuelo cosechaba habas en Teruel, el de la dama de hermosos ojos seguramente cardaba henequén en alguna hacienda yucateca.

Con tales antecedentes puedo imaginar perfectamente lo que será el reportaje galardonado por la Agencia Efe y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Y si bien la justificación del jurado de la XXVII edición de los premios Rey de España explicita “el rigor del reportaje, la clarividencia en la elección del tema y las múltiples perspectivas (plásticas, musicales, literarias, políticas y sociológicas) desde las cuales el autor ha analizado una realidad tan poliédrica como el narcotráfico”, desde la peculiar relación de complicidad que se establece entre autor y lectores cuando el vínculo es genuino –es decir, cuando nace de una sintonía estética, ética y temática que no le ha pedido permiso a nadie para florecer en el silencio y rebrotar con cada nuevo texto del autor–, ningún adjetivo hace falta para poder entender y celebrar este importante acontecimiento.

Es como si el Rey de España le hubiera sido otorgado a cada uno de nosotros.

 
 
Copyright 1999-2010 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV