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Viernes, 29 de enero de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 ENTORNO FINANCIERO 

Crisis y soberanía

 
Jorge Vázquez Sánchez

La crisis y el manejo que de ella han hecho las autoridades de nuestro país dejan ver con claridad que México es por ahora un apéndice de los Estados Unidos; ese es el resultado del modelo mexicano de apertura a las tendencias de la globalización.

En la segunda mitad de 2008, la fuerte vinculación dependiente de los mercados financieros de México con los estadounidenses se expresó tanto en la caída del precio de las acciones mexicanas como en una severa restricción de liquidez en dólares. México vivió así una severa crisis financiera.

En la parte económica, la recesión estadounidense se extendió con severidad a nuestro país debido a la dependencia de las exportaciones hacia Estados Unidos. El sector productivo y el nivel de empleo sufrieron una severa contracción a la par de sus contrapartes norteamericanas.

La crisis financiera requirió la intervención del Banco de México mediante una política de venta de dólares en momentos álgidos de la inestabilidad cambiaria, pero dicha intervención hubiese resultado infructuosa de no haber contado con el apoyo de la Reserva Federal americana a través de una línea swap (intercambio de divisas) por valor de 30 mil millones de dólares. Ese apoyo fue capaz de parar la depreciación del peso, que ya había llegado a los 15.49 pesos por dólar.

En materia de política, para salir de la recesión económica ha sido claro que el Ejecutivo y la Secretaria de Hacienda están esperando que la recuperación americana jale a la economía mexicana; que las exportaciones a Estados Unidos vuelvan a reactivarse y que los trabajadores ilegales vuelvan a mandar dólares a nuestro país.

Después de que la crisis financiera tocó fondo y que la recesión se acercaba técnicamente a su fin, la recuperación de la Bolsa Mexicana de Valores fue de la mano de la recuperación de los índices accionarios norteamericanos.

La integración dependiente de nuestro país todavía se vislumbra mejor cuando se sabe que tras bambalinas las autoridades estadounidenses “acuerdan” con las autoridades mexicanas las designaciones de secretarios de estado o de funcionarios de carteras de primera línea, así como de la política financiera y económica de nuestro país.

Para el mexicano promedio estos aspectos claves de la integración desventajosa de nuestro país a los Estados Unidos se pierden de vista en el diario transcurrir de la vida, trabajando, viendo la tele y escuchando los noticieros; el mexicano del pueblo aún cree que México es un país soberano.

 
 
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