A eso de la 10 de la mañana de ayer, en un hotel del Centro Histórico, Jesús Morales Flores se reunió con un nutrido grupo de mujeres que lo apoyaron en sus aspiraciones de convertirse en candidato del PRI a la gubernatura. El priista, sin mencionar la posición de manera cordial y cálida, les pidió autorización para ocupar un cargo en la próxima campaña de Javier López Zavala. Se sabe que ese tipo de encuentros los ha realizado en las dos últimas semanas en diferentes partes del estado.
Ese comportamiento de Morales Flores haría suponer que la alianza o acuerdo que ha tejido con López Zavala es suficientemente sólido pero sobre todo que significaría que el primero de estos priistas no tenía fuerza suficiente para pelear la candidatura tricolor. Estas visiones están equivocadas.
Quienes han estado cerca de Jesús Morales sostienen que hasta ahora el acuerdo entre él y Javier López Zavala pende de alfileres, no es lo suficientemente firme, pese a que el hermano del senador Melquiades Morales se perfile a ser el próximo coordinador de la campaña del PRI por la gubernatura.
Entre los seguidores de Morales se espera que por lo menos el “señor Z” otorgue unas seis candidaturas a diputados locales a priistas que son parte del grupo de Chucho Morales, como una manera de demostrar por parte de López Zavala que está dispuesto a compartir el poder, luego de que muchos políticos que fueron afines al ex gobernador Melquiades Morales en el presente sexenio fueron marginados de todos los espacios políticos.
Si no se otorgan esas candidaturas, tal vez Chucho Morales podría seguir en la campaña del PRI, pero no así sus seguidores, que no son mayoría entre la militancia priistas pero sí son un número importante que podría desertar hacia el equipo contrincante, es decir con el panista Rafael Moreno Valle Rosas.
Decir que Jesús Morales Flores no tiene un peso importante en el PRI es una visión equivocada, ya que el llamado melquiadismo, es decir los seguidores del ex gobernador Melquiades Morales Flores, está dividido en cuatro y no todos esos flancos están con Javier López Zavala.
Esos cuatro frentes son:
1. Hay una corriente melquiadista en la que participan los hijos del ex gobernador, Verónica y Melquiades Morales, este último llamado “el general”, que han mostrado abierta simpatía por Rafael Moreno Valle Rosas, con quien estrecharon amistad cuando el ahora precandidato panista era militante del PRI y secretario de Finanzas.
Además, ex funcionarios de alto nivel del anterior gobierno están con él, como son los casos de Carlos Alberto Julián y Nacer y Carlos Arredondo Contreras, quienes ocuparon la cartera de la Secretaría de Gobernación en la primera y la segunda mitad del pasado sexenio, respectivamente, y siempre fueron los hombres de confianza del entonces jefe del Poder Ejecutivo.
Lo mismo se sabe que varios ex alcaldes priistas y líderes cenecistas de la Mixteca poblana no están con Javier López Zavala.
2. El ex gobernador Melquiades Morales Flores nunca apareció en los actos de apoyo a su hermano Jesús.
Tampoco se le ha visto de cerca con Javier López Zavala.
Y sí se sabe que en los últimos años recuperó la amistad de Rafael Moreno Valle Rosas, con quien se había distanciado en 2006, cuando el panista rompió con el PRI y derrotó en las urnas a su ex jefe en la elección de senadores.
Todo mundo sabe que el ex gobernador es un hombre institucional que nunca actuaría, en contra del PRI.
Pero si puede abstenerse de participar en la campaña del tricolor. Y es respetuoso de las decisiones de sus hijos.
3. Gente cercana a Jesús Morales dice que aunque el aspirante –que este día declinará a favor de López Zavala– ha actuado con prudencia y con cortesía con sus seguidores, a quienes ha compartido sus intenciones de sumarse a la campaña priista, mucha de su gente no está de acuerdo.
Se sabe que en la Mixteca y la región de Ciudad Serdán algunos agrupamientos de cenecistas le advirtieron que si él no era el candidato del PRI entonces se pasarían del lado de Rafael Moreno Valle Rosas.
Pues al panista lo conocieron como priista y los apoyó, pero en el actual sexenio fueron excluidos de los espacios del PRI.
Dicho de otra manera, Jesús Morales se va a la campaña del “señor Z”, pero no está probado que se irán con él quienes los apoyaron en los últimos meses en las actividades que emprendió para buscar la candidatura priista.
4. El único melquiadista que está abiertamente sumado al proyecto de Javier López Zavala es el diputado federal Fernando Morales, quien es un político oportunista.
Cuando le conviene se acerca a la familia de su progenitor –el ex gobernador Melquiades Morales– y en otros momentos la ataca o se aleja.
Al final queda claro que Javier López Zavala tiene frente de sí la oportunidad de fortalecer o debilitar su candidatura.
La fortalecerá en la medida en que cumpla los acuerdos con Jesús Morales y se acerque al resto del melquiadismo.
La debilitará si desconoce lo acordado con Chucho Morales.
Y sobre todo, si no alcanza un acuerdo con su principal rival, Enrique Doger Guerrero.
A partir de este fin de semana se sabrá por cuál camino va a transitar.