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Viernes, 29 de enero de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla - Atlixco
 
 

Por el incumplimiento de la palabra empeñada, el PAN pone en serio riesgo su unidad interna

 
MIGUEL ÁNGEL DOMÍNGUEZ RÍOS

La unidad del Partido Acción Nacional (PAN) en este municipio de cara a la selección interna de su candidato a la alcaldía, más que supeditarse a una persona, dependió de algo que para la mayoría de sus militantes es más fundamental y preciado que los acuerdos firmados y los “bonitos” discursos políticos: cumplir la palabra empeñada. Y en torno a esto, la lógica pragmática usada hábilmente por los miembros de este instituto político para cerrar heridas quedó enterrada.

 

La historia sin fin

En diciembre pasado el ex diputado federal Guillermo Velásquez Gutiérrez citó a la prensa a un desayuno con motivo de las fiestas navideñas. Ahí señaló esto sobre los trabajos para consolidar un candidato de unidad a la presidencia municipal: “en el PAN hicimos un ejercicio interno para intentar ponernos de acuerdo en ese sentido. Es un proceso que no hemos terminado de platicar y negociar y en consecuencia todavía no sale aun humo blanco”.

Después, fue cuestionado sobre la encuesta interna y externa aplicada para determinar al ganador de la candidatura a la alcaldía: “primero que nada, los aspirantes Carlos Ponce, Ricardo Camacho, Rubén López Hidalgo, Jorge Gutiérrez y un servidor, comenzamos a platicar sobre la posibilidad de llegar a un consenso y conocer la intención del voto de la ciudadanía y a partir de ahí contar con un aspirante de unidad para no salir divididos y peleados y con la alta posibilidad de una derrota afuera. Había buena voluntad”.

Sigue: “efectivamente ocurrió un ejercicio (la encuesta) no profesional, y que nosotros mismos definimos, y que pensamos nos daría un norte más o menos. Al final del resultado, prácticamente quedamos empatados... fue un empate técnico en la encuesta ciudadana entre Jorge Gutiérrez, Ricardo Camacho y un servidor. Y en la interna, Ricardo Camacho y yo”.

Refuta sobre el asunto: “desgraciadamente en el camino no se cumplió todo al 100 por ciento por situaciones de que falto encuestar a unos y a otros.

En ese contexto, había quienes ya le deban el triunfo a Ricardo Camacho y mi argumento era que estábamos en un empate técnico porque en toda encuesta siempre hay un margen de error de más o menos 5 por ciento.

Y cuando la diferencia es un voto, que significa el 2.9 por ciento, es decir, no rebasa ese margen señalado”.

 

Seriedad, y nada más

Sin embargo, el empresario Ricardo Camacho Corripio, otro aspirante del PAN a la alcaldía, tiene otra versión de ese “ejercicio” interno y externo.

Opinó así durante una entrevista con este diario: “como muchos saben, el acuerdo firmado y comentado por los seis pre–candidatos no fue respetado por uno de ellos. Específicamente por Guillermo Velásquez. No se puede forzar a nadie a cumplir su palabra... eso es un hecho, y en consecuencia estamos esperando la convocatoria del partido para conocer los términos de la competencia interna”.

–¿Eso indica que no habrá candidato de unidad como pretendían?

–Todo indica que el mecanismo será con mesas de votación abiertas para todos los miembros activos.

Aunque Ricardo Camacho insiste: “el compromiso hecho con anterioridad entre los aspirantes era sacar un candidato de unidad ajustándonos a un proceso en donde la única validez era exclusivamente la palabra. Esto no pudo concretarse.

Repito: de los seis en competencia, uno de plano no aceptó y reitero, a nadie podemos obligar a cumplir su palabra”.

Define: “quiero dejar en claro: no hubo empate técnico en esa encuesta. Los números y los acuerdos de palabra son fríos. Como empresario, comerciante y gente de trabajo de toda la vida estamos acostumbrados a competir, ganar, perder y sobre todo, a cumplir la palabra”.

–¿Algo te preocupa de este proceso interno del PAN?

–Sí, los comentarios desafortunados de muchas personas del equipo contrario quienes comienzan a descalificarte en lugar de levantar a su candidato. Esto conduce siempre a una división interna que no hemos podido superar a través de los años y que perjudica nuestro resultado final cuando enfrentamos al PRI.

Finalizó: “cuento con experiencia en la política; a pesar de que por ahí muchas personas y un aspirante piense y diga lo contrario. Practico cotidianamente la política ya que acumulo más de 14 cargos públicos durante los 14 años de militancia. Y únicamente cobré en uno. Si para otros la experiencia política es poseer  un puesto ostentoso y cobrar 150 mil pesos al mes... pues no la tengo en ese sentido”.

 

Sin compromiso

Lejos del interés político o de preferencia personal alguna en el marco del proceso del PAN para designar al candidato a la alcaldía, Rubén López Hidalgo, uno de los nombres incluidos para ser medidos en la encuesta interna y externa, ofrece a La Jornada de Oriente su versión de los hechos:

“Originalmente los pre candidatos a la alcaldía (Ricardo Camacho, Guillermo Velásquez, Jorge Gutiérrez, Alberto Huerta Aroche y Rubén López Hidalgo) tomamos una decisión principal: evitar divisiones en el partido. Y el paso para concretar ese propósito fue conocer quién estaba mejor posicionado ante los ciudadanos tanto interna como externamente”.

Relata: “el acuerdo entonces quedó en hacer una encuesta diseñada por nosotros los aspirantes con el auxilio de personas que tuvieran el conocimiento de cómo hacer este tipo de ejercicios. Cada quien tenía la posibilidad de consultarlo con sus equipos y en una posterior reunión conjuntaríamos ideas”.

Así entonces, “dimos forma a una encuesta total y absolutamente al gusto de todos y cada uno de los pre candidatos. La opción fue interrogar externamente a más de 400 personas de casi todas las colonias de Atlixco y a 150 o 160 miembros activos. Todo aprobado por nosotros, y eso es muy importante resaltarlo. Incluso solicitamos la ayuda de un experto en el tema de una universidad para la cuestión técnica y de los estudiantes encargados de aplicarla”.

Expone Rubén López Hidalgo: “antes de que los jóvenes salieran a las calles a consultar a la gente y a los panitas, reunimos un domingo por la mañana a una serie de testigos de calidad del partido a fin de presentarles de frente y con transparencia el mecanismo que estaba por iniciar. Y la verdad es que la gente invitada aplaudió este acto por ser completamente abierto y porque además los involucrados podíamos observar paso por paso”.

Entonces, “sobre la marcha salió que únicamente encontraron a poco más 90 miembros activos; preguntamos a los expertos de la universidad si era una muestra representativa. Y explicaron que sí porque de un universo de 600 militantes, hasta con 60 sería suficiente. Guillermo pidió entonces que se cubriera la totalidad de los marcados para encuestar; y como la maestra responsable de este sondeo insistió en que con esa cifra bastaba, no se volvió a tocar el tema”.

Ya con la información completa recabada, y previo a la apertura de los sobres con los datos, quedó claro que cada paso de este mecanismo estuvo bajo la observación de todos los representantes de los pre–candidatos; es más, cada documento con estadísticas estuvo firmado, como ocurre en el IFE, por estos personajes. De manera que aunque hubiera existido la intensión de meter mano, sería imposible por el sello y las rúbricas”.

Justo antes de la apertura de los resultados, “Guillermo Velásquez objetó que dos de las personas que votarían por su candidatura estaban en la reunión y no pudieron hacerlo. Y concedimos ese deseo. Enseguida preguntamos al ex diputado federal, ¿con eso es suficiente?”.

Tras esto, “Jorge Zanella, presidente del partido, redondeó: “¿es suficiente?; ¿ya podemos abrir?; ¿ya estamos concientes que el ganador será el candidato único y los demás vamos a respaldarlo?”

–¿Qué respondieron los aspirantes?

–¡Todos dijimos que sí!, ¡todos dijimos que sí!

Sostiene: “acordamos que si alguien obtenía una diferencia mínima en la encuesta externa, menor a 5 por ciento, el criterio de desempate para nombrar al triunfador es quien alcanzara mayor votos entre los miembros activos. Así quedamos y acordamos. Nadie abriría los sobres sin un previo acuerdo de las condiciones de la competencia. Y existió ese pacto. Para ese entonces no eran necesarias las firmas, con la palabra bastaba, que es lo más importante”. Y brincaron las sorpresas: “Jorge Gutiérrez ganó en la externa y hasta se asustó. Pidió entonces revisar bien los datos. Ricardo Camacho y yo lo miramos como preguntándonos: ¿revisar qué si estás a punto de ser el candidato?; y bueno, Guillermo miró a todos y secundo a Jorge. Aunque Ricardo y tu servidor casi felicitamos a Jorge”.

En la revisión de la preferencia interna, “Ricardo Camacho sacó más sufragios. Una vez sumados todos los números, tanto internos como externos, quien sale más alto por una distancia menor al 5 por ciento es también Ricardo Camacho. ¡Estaba claro el resultado!; sin embargo, casi de inmediato Guillermo Velásquez comentó que la resolución debería ser revisada por un experto. Tras consultarlo, la persona especialista en encuestas afirmó que el procedimiento era perfectible, pero estaba bastante bien en términos de equidad”.

 
 
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