La semana pasada comí ravioles, ravioles argentinos, no italianos. Los argentinos son un poco más gruesos y grandes. Estaban rellenos de ricota y acelgas, no de espinacas. La salsa era bastante aguda, pero tenía buen sabor. Decía el dueño, un argentino llamado Matías, que era la receta de su casa. Que su padre se la había enseñado y, a su vez, su abuelo a éste. Una tradición que se transmitiría a sus hijos.
Matías era cheff pero decía que lo que cocinaba era como lo que comía en casa. Me gustaron, vi el lugar y traté de aprenderme el camino por si había que volver después. Ayer mismo me hice una tortilla española, siguiendo una receta de un libro de mi viejo. Puse en el wok aceite de oliva extravirgen, luego ajo picado y dejé que los aromas me entraran por la nariz. Corté las papas finas y las dejé freír tapando el wok. El ingenio conserva ...... (+)