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Miércoles, 20 de enero de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla - Secciones
 
 
ECONOMÍA A RETAZOS
 

Haití... la desesperanza

VIRGINIA GONZÁLEZ MELGAREJO

La naturaleza pareciera haberse ensañado con Haití que el pasado martes fue azotado con un sismo devastador de magnitud 7.2 grados, que ha dejado escenas dantescas llenas de dolor y tragedia y que, sin quererlo, nos remontan en la memoria a la ciudad de México un 19 de septiembre de 1985.

Sin embargo, al paso de los días el caos se ha apoderado de la isla. Cadáveres en las calles, heridos, casas y edificios colapsados, la gente deambulando como buscando algo sin saber qué. Las historias que llegan desde la isla son desgarradoras, como el derrumbe de la Residencia de Ancianos municipal de Puerto Príncipe, que albergaba a 85 ancianos y que hasta el día de ayer permanecía sin recibir ayuda.

Pero antes que la naturaleza, Haití ya había sido golpeada por una inmensa pobreza, y había vivido tiempos difíciles, convulsionada por golpes de estado y dictaduras, sumida en la pobreza y el desempleo y en busca de establecer un régimen democrático capaz de conducir a la población hacia mejores niveles de bienestar. Considerado la nación más pobre de América Latina, Haití logró un mejor desempeño económico que México que el año pasado cerró como el país con el peor desempeño económico de América Latina.

Hoy no se conoce el número de personas que han fallecido, se habla de 200 mil y se cuenta que dentro de las filas del gabinete del presidente René Preval se cuentan ya varias perdidas. Con la confusión y el caos, Estados Unidos se apresta a tomar el control de la isla, ¿estaremos ante una ocupación norteamericana, forzada por la propia naturaleza? Estando allá, ¿podrán salir en algún momento?

Vaya pues nuestra solidaridad con el pueblo Haitiano y de su experiencia no está mal preguntar a las autoridades de México y a nosotros mismos ¿cómo andamos en materia de prevención de desastres?

 
 

¿Qué pasó en Chile?

ERNESTO CARMONA

Sebastián Piñera, candidato de la derecha, obtuvo medio millón de votos más que en la primera vuelta, mientras que Eduardo Frei, de la Concertación de izquierda, añadió 1,3 millones a sus resultados de diciembre, pero perdió por 222 mil 742 preferencias. En tanto la Concertación tiene 19 integrantes del Senado, frente a 16 de la extrema derecha y tres independientes y en diputados existe un empate entre los 120 legisladores, Piñera deberá gobernar en “consenso” con la Concertación, tal como ésta lo hizo durante 20 años de consolidación del modelo neoliberal legado por la dictadura.

 

Síntomas de fascismo

La noche de su triunfo, Piñera hizo por televisión un discurso conciliatorio prometiendo un gobierno de unidad nacional y agradeció a sus partidarios, al gobierno, la Concertación, su familia y a dios. Pero la serenidad del presidente electo al parecer no es compartida por todos su adherentes. A esa misma hora, una caravana de vehículos pasó frente a mi casa gritando por megáfono: “¡Allende se siente!, Piñera presidente”. Sentí un olor a fascismo. “¿Qué significa ese grito: ¿una burla?”, pregunté a mis cercanos. “Odio fascista”, comentó uno de mis hijos. Y entonces recordé las primeras palabras conciliadoras que oí por televisón a los golpistas digitados por la gente de Piñera en septiembre de 1973: “No habrá vencedores ni vencidos”. Y a los pocos días comenzaron a desaparecer y/o asesinar a más de 3 mil personas, mientras 30 mil iban a los campos de tortura.

El votó popular castigó el estilo adquirido por la Concertación al final de un ciclo de 20 años en que llevo a la práctica el legado del dictador: libre mercado, entrega de riquezas al capital extranjero, fortalecimiento de los grupos económicos y discretas políticas de bienestar social que adquirieron más énfasis con Michelle Bachellet. El clientelismo y el populismo elevaron la “popularidad” de la mandataria por encima del 80 por ciento, pero nada de eso se reflejó en la votación del domingo.

La derecha no ganaba una elección desde 1958 con Jorge Alessandri, capitán de empresas como Piñera. En esa ocasión, Salvador Allende se postuló por segunda vez y perdió por escasos 30 mil votos. En 1964, Alessandri hijo le entregó el país a la “revolución en libertad” del demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, padre del perdedor del domingo. En 1970, y después de cuatro intentos, Allende conquistó el gobierno con la Unidad Popular, cuyo gobierno fue derrocado cruentamente por quienes ahora eligieron a Piñera (y también algunos de los que perdieron).

La dictadura duró 17 años, la Concertación gobernó 20. La derecha acumula de nuevo todo el poder, esta vez “por la vía pacífica”. Poder económico (el presidente electo tiene su propio grupo de grandes empresas), poder mediático (dos aliados son dueños de los diarios y la mitad del país que lo adversa no tiene cómo ni dónde expresarse), poder Ejecutivo, simpatía militar, eclesiástica y judicial ( más los llamados “poderes fácticos”). Pero no controla el legislativo y por eso, el hábil Piñera anuncia “unidad nacional” mientras sus partidarios emiten gritos de venganza.

Ahora comienza el ciclo de los grandes grupos económicos, y con un doble discurso tan populista como el de Bachelet pero sin ninguna alusión a apretarse el cinturón. Al contrario. Piñera prometió más educación, mejor salud y un millón de empleos. ¿Cómo lo hará? Habrá que verlo. Además, reiteró el eje de su discurso: el fin de la delincuencia y el narcotráfico y... mayor preocupación por los discapacitados. La Concertación se acaba y Chile ingresa a una nueva era en el concierto de naciones latinoamericanas con gobiernos reaccionarios.

ARGENPRESS.info 

 
 

Quien como China

CARLOS CARO

Expertos de la Academia China de Ciencias advirtieron que la economía nacional podría crecer hasta un 16 por ciento en 2010 si el gobierno no corrige sus políticas financieras y monetarias, lo que podría conllevar un sobrecalentamiento económico y una fuerte inflación. En los 30 años de la reforma y apertura económica de China, el país jamás ha crecido un 16 por ciento, aunque sí alcanzó el 14.2 por ciento en 1992.

Si China mantiene sus políticas de estímulo de los créditos, entre otras, el país crecerá a un ritmo excesivo, mientras que si las retira totalmente sólo crecería un 7.7 por ciento, se destaca en el estudio. En consecuencia, se recomienda moderar esas políticas para alcanzar en 2010 niveles de crecimiento más recomendables, en torno al 11.6 por ciento, señaló el estudio. Incluso, con este crecimiento es posible que China pueda sufrir presiones inflacionarias a finales de año, cuando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcance 4.8 por ciento: “no es terrible, pero es posible que origine tasas de inflación más graves” en años posteriores, señaló el estudio, que también recomienda mantener políticas estrictas de control de la actual “burbuja inmobiliaria” que se vive en muchas ciudades chinas.

En fin, paradójicamente el problema de China ahora resulta ser el “excesivo crecimiento”.

 
 

 
 

 
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