Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Miércoles, 20 de enero de 2010
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

En 2009 Moreno Valle exhibió la debilidad de su estructura

 
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

Frente a la idea de que el senador con licencia Rafael Moreno Valle Rosas es un excelente operador electoral y un hombre leal a su partido, es decir el Partido Acción Nacional (PAN), y que esos factores los usará para hacer una campaña electoral exitosa, se puede refutar dicha visión si se examina con lupa su actuar en la pasada contienda federal, donde el legislador hizo negociaciones políticas que dañaron al albiazul, abandonó a varios candidatos panistas y entregó malos resultados en las plazas que le fueron encomendadas.

Dicho de otra manera, si Moreno Valle actúa de igual forma como lo hizo en 2009, entonces su largo proyecto de convertirse en gobernador de Puebla naufragará ante las primeras oleadas de la contienda local que está a la vuelta de la esquina.

Y es que hay un par de factores que siempre han sido un lastre en sus proyectos políticos y como servidor público, que son su irascible personalidad y sobre todo su egolatría, que lo lleva a exigir todo el tiempo que le rindan pleitesías o que quienes están cerca de él sean sumisos; además, nunca guarda lealtad con el partido al que pertenece y hace negociaciones con todos con el único propósito de cuidar sus intereses personales.

La mejor prueba de ello es lo que se vio este lunes, cuando el senador presentó a sus 26 coordinadores distritales, encabezados por Pablo Rodríguez Regordosa, que fungirán en la precampaña del PAN.

Durante el acto, todos los integrantes de ese equipo utilizaron sus intervenciones ante la prensa para agradecerle a Moreno Valle su inclusión en dicho grupo; es decir, se mostraron lisonjeros y sin carácter, cuando se supone que quien debería agradecer es el senador, ya que el Partido Acción Nacional le dio cobijo, pese a que sigue teniendo intereses dentro del PRI.

Esa actitud demuestra una sola cosa: la única manera en que se puede ser parte del equipo de Rafael Moreno Valle Rosas es siendo adulador con el senador. Si se es crítico con el ex priista se corre el riesgo de sufrir su desprecio. Tal como pasó en 2009.

Así lo muestran las siguientes cuatro estampas del pasado proceso electoral:

1. Cuando Moreno Valle era priista y lo promovían desde Casa Puebla para que se convirtiera en candidato a gobernador; se estrenó en la política electoral como candidato a diputado federal por el distrito de Ciudad Serdán, el cual acabó convirtiéndose en su zona de influencia.

En 2009 se esperaba que Ciudad Serdán fuera uno de los distritos que ganara Acción Nacional de la mano de Moreno Valle, pero el senador poco o nada hizo para que el PAN ganara en esa demarcación. La mayor parte del tiempo de la campaña se ausentó, nunca apoyó al candidato y la única vez que hizo acto de presencia fue para hablar de su proyecto político de cara a los comicios de julio próximo.

¿A qué se debió ese comportamiento? A una razón muy sencilla, que Moreno Valle tenía un pacto con la familia Morales Flores para que en ese distrito ganara el entonces candidato priista Fernando Morales, el hijo del ex gobernador Melquiades Morales.

2. En Cholula, Moreno Valle quería que la candidata fuera Cristina Blanco. Como no lo logró, entonces poco o nada hizo para ayudar a la campaña panista de ese lugar.

3. Algo similar pasó en Zacatlán y en Izúcar de Matamoros. Ahí tampoco pudo el senador imponer a los abanderados albiazules, y entonces optó por apoyar las campañas del Panal, el partido de la dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales.

Es decir, hizo algo que en el argot los políticos llaman “una campaña de brazos caídos” a favor del PAN.

4. Los municipios de Atlixco y San Martín Texmelucan son dos plazas estratégicas para el partido de la derecha por ser los bastiones panistas –junto con Cholula– más cercanos a la capital, por ser donde se concentra una parte importante del voto albiazul y se tiene una larga trayectoria de gobiernos locales emanados de esa fuerza política.

Aunque ahora se niegue, en 2009 se le encomendó a Moreno Valle ayudar a sacar adelante un resultado positivo para el PAN en ambos distritos, por eso la estructura de Moreno Valle empezó a operar en esas demarcaciones.

Ahora se niega esa situación, pero la intervención del senador fue una realidad, según han confirmado fuentes panistas a este columnista.

El resultado es de sobra conocido; el PAN fracasó en ambas plazas. De nada sirvió que en Atlixco haya un pésimo presidente municipal –el priista Eleazar Pérez Sánchez– que se mete en todo tipo de problemas y escándalos, y que en San Martín Texmelucan el alcalde, salido de las filas del Panal, Noé Peñalosa, siempre tiene a la cabecera distrital al borde la ingobernabilidad.

Tampoco de nada sirvió que el Partido Revolucionario Institucional haya postulado a dos grises candidatos. A Isabel Merlo Talavera en Atlixco y a Janet González en San Martín Texmelucan.

Al final el PAN salió derrotado y Moreno Valle no fue un factor de triunfo.

Con base en la lectura de los anteriores resultados, tal parece que Moreno Valle no es el gran operador que siempre gana elecciones.

Da la impresión de que vendió espejitos a los panistas haciéndoles creer que es el único que puede derrotar al PRI.

Si fuera así, entonces surge la pregunta:

¿Por qué Moreno Valle no pudo cultivar triunfos electorales para el PAN en las contiendas de 2007 y 2009?

La respuesta es porque el senador no tiene la fuerza que tanto presume.

O por lo menos eso parece.

¿O todavía puede dar la sorpresa?

 
 
Copyright 1999-2010 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV