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Jueves, 7 de enero de 2010
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

Soy tahonero desde el vientre: Guillermo

 

El 90 por ciento de los familiares de Guillermo Torres se dedica a la elaboración de pan. Este tahonero reconoce que la tecnología ha simplificado el trabajo n Foto Alejandro Ancona
TERE RAMÍREZ OJEDA

Su vida la ha pasado entre harina y hornos. Guillermo Torres Cuatepotzo es un tahonero de San Juan Totolac y está orgulloso de su oficio, sin embargo admite que la competencia ha hecho cada vez menos redituable su actividad.

Su familia se ha dedicado a elaborar pan de fiesta desde hace varias generaciones y en estos días ofrece roscas de reyes.

Guillermo está acostumbrado a trabajar desde las 6 de la mañana, porque de ello depende salir a tiempo a vender su pan a varios puntos de la región y tener ingresos económicos.

A sus 29 años de edad, dice que la elaboración de pan le ha permitido tener una vida decorosa y asegura que desde que tiene uso de razón se dedica a esta actividad; “mis abuelos y mis padres fueron tahoneros, creo que desde el vientre de mi madre soy panadero”.

El joven padre de familia se dice orgulloso de participar en la elaboración de un producto tradicional, principalmente cuando tiene que cambiar de forma “y un poco la receta”, ya sea el tradicional pan de muerto o una rosca de reyes.

“Me gusta poner mi granito de arena para hacer feliz a los niños, considero que el pan representa un elemento importante en la convivencia familiar”, menciona.

El oriundo de San Juan Totolac estima que en esa población la principal actividad económica es la elaboración de pan de fiesta y aunque hay profesionistas y gente que se dedica a otros oficios, desde el siglo XVIII los habitantes encontraron en la panadería una forma de hacerse de recursos.

“Los primeros datos históricos refieren que desde 1714 la población se dedicaba a hacer pan, el 90 por ciento de mi familia vive de esto, a mí la tahonería me ha dado para vivir decorosamente y hasta para hacer otros negocios”, menciona.

Guillermo refiere que la crisis económica y la competencia han provocado que las ventas hayan caído. “Antes, en los buenos tiempos vendíamos 150 roscas en un día, ahora 80 son buenas”, dice.

Abunda que la tradición de “la partida de rosca de reyes” es una buena temporada para los tahoneros, quienes desde el 4 de enero hacen previsiones para salir a vender a diversos puntos del estado e incluso en otros lugares como el Distrito Federal, Puebla, Hidalgo y el Estado de México.

La tecnología ha permitido simplificar el trabajo y las horas de la elaboración de roscas, sin embargo el pan que más buscan los clientes es el que se elabora de manera artesanal, pues “tiene otro sabor”.

Guillermo destaca que los ingredientes no han cambiado, sólo algunos aditamentos para el relleno; “hay gente que quiere una rosca rellena de crema o con otros ingredientes más sofisticados como queso, chocolate y hasta carnes frías”.

Guillermo considera que aunque los centros comerciales se han convertido en una competencia muy fuerte, los panaderos de San Juan Totolac no han perdido presencia y mantienen viva la tradición religiosa y gastronómica.

“Ahora la situación es más difícil, hemos enfrentado el aumento en el precio de los insumos y desabasto de algunos productos para elaborar el pan, como el higo y en particular el acitrón ahora son más caros, a eso se le agrega el gas LP”.

Estima que los insumos para elaborar las tradicionales roscas incrementaron hasta en 100 por ciento su costo, sin embargo el precio al público oscila entre los 100 y 200 pesos, dependiendo el tamaño.

“Lo que nosotros le agregamos este año son unos 20 pesos más que en 2009, no podemos darlas caras porque la gente también viene padeciendo los aumentos a varios productos”.

Rememora que la rosca de reyes ha sufrido algunos cambios como es dejar de ponerle habas y en su lugar ahora son muñecos de plástico que invariablemente significan otra reunión de amigos y familiares para convivir.

“Todos sabemos que a quien le toca muñequito tiene que hacer los tamales, antes era a quien le tocaba el haba; antes también se le ponía a la rosca una corcholata y eso significaba que le tocaba traer la cerveza o el refresco”, menciona con una sonrisa, seguro que mientras los mexicanos tengan arraigadas sus tradiciones los tahoneros tendrán mucho trabajo.

 
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