Parece un simple juego pero no lo es, o al menos así lo afirman su creador, el psicólogo Alfonso Atala, y algunos de los participantes de su primer torneo, celebrado el pasado sábado en la UDLA. Hace un año, Atala hablaba sobre Cuatro Tribus y su meta de despertar a la sociedad mexicana (La Jornada de Oriente, 5 de diciembre de 2008); hoy, su experimento social –como frecuentemente lo denomina– tiene el apoyo del Colegio Americano y del Colegio América; este último formador del los dos equipos ganadores del mencionado certamen.
“Con Cuatro Tribus he aprendido a pensar antes de actuar, a no reaccionar sobre mi primer impulso, y a medir las consecuencias que puede tener cualquiera de mis acciones”, cuenta a este medio María del Sol García, una de las alumnas del Colegio América que ganó el torneo.
A partir de agosto de este año, las dos escuelas referidas incluyeron al juego como parte de su matrícula; en el caso de la institución teresiana, el proyecto de Atala es usado en la materia de Conversación en inglés del tercer año de secundaria.
Karla Palacios, otra de las ganadoras del torneo, agrega: “a mí me ha ayudado a valorar a las demás personas cuando estoy en un equipo; a valorar lo que opinan los otros. Además aprendes a ganar y a perder”.
Para Luisa Ramos, otra de las lecciones del juego ha sido identificar metas y luchar para lograrlas, tanto en el juego, en un salón de clases, y en la vida diaria. La meta del sábado pasado, cuentan las tres entrevistadas, era la colaboración de ambos equipos del Colegio América para vencer a sus adversarios, estrategia que fue efectiva a juzgar por el resultado final.
Además, el orgullo es doble pues “nos veían chiquitas porque teníamos dos años menos que los otros jugadores y nos hacían menos; no esperaban mucho de nosotras. Y cuando vieron que les ganamos, se enojaron”, dice Luisa.
–¿Cuál fue su primera reacción al saber que usarían un juego de mesa en una clase?
–Pensé que iba a ser divertido, pues no íbamos a estudiar –contesta María del Sol–; pero también de pronto pensaba: sí, es divertido, pero no pago por jugar…
No obstante, la diversión no le quita seriedad a la clase, aclaran las pupilas de Atala, pues el objetivo de practicar inglés se cumple gracias a la prohibición de usar español en todo momento.
“Los juegos de mesa, además de ser divertidos, te ayudan a pensar”, concluye María del Sol. “Y cuando te das cuenta, te ayudó a ver cosas que antes no veías, y a resolver situaciones que no tenías idea de cómo arreglar”.