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Martes, 1 de diciembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 ALTERNATIVA ECONÓMICA 

El debate esencial sigue postergándose. Más distractores

 
ARTURO HUERTA GONZÁLEZ

Felipe Calderón anunció que enviará al Congreso iniciativas de reforma que incluyen la reelección de legisladores y alcaldes, el derecho de la Suprema Corte a presentar iniciativas, así como una nueva propuesta de reforma “fiscal de fondo”. Ello apunta que la discusión en el Congreso y a nivel nacional, seguirá dándose en las “ramas”, dándole la vuelta al debate de los problemas neurálgicos por los que atraviesa el país. Los legisladores y la clase política estarán felices con la iniciativa de la reelección, y terminarán aprobándole las reformas de segunda generación anunciadas en el sector energético, que implicará mayor privatización de dicho sector. La preocupación de la gran mayoría de ellos, es la perpetuación en los curules, y con tal iniciativa de ley, ya no tendrán que estar pasando de la Cámara de Diputados al Senado, y viceversa, como ha acontecido hasta ahora, sino que se les facilitará perpetuarse en el Legislativo, no en defensa de Proyecto de Nación alguno (pues el país ya no nos pertenece, como consecuencia de las leyes que han aprobado), sino de sus intereses particulares. Por más privatización y extranjerización que se ha hecho del sector energético y del conjunto de la economía, no ha habido fortalecimiento alguno, sino por el contrario, ello se ha traducido en mayor apropiación de la riqueza generada por tal sector, por parte del sector privado que invierte en él, evidenciando que no hay soberanía del Estado, ni mucho menos beneficio para las grandes mayorías del país.

El gobierno, cree al igual que el Congreso, que con una reforma fiscal (como alguien que no sabe economía señaló, “la madre de todas las reformas”), se “enfrentarán los retos y rezagos existentes”. Se señaló que “el objetivo es que permita una recaudación equiparable con otras naciones de América Latina, que genere competitividad y eficiencia en el aparato productivo y que sea progresiva, es decir, que grave a quien más tiene”. Siguen sin entender que en un contexto de crisis no se puede incrementar impuestos, pues están cayendo los ingresos de empresas e individuos, y no hay capacidad de recaudación. De hecho, con el alza de impuestos aprobada para 2010, el gobierno terminará recaudando menos que 2009, ya que con tal política fiscal, se contraerá más el ingreso disponible de empresas e individuos, y por lo tanto la demanda, la producción, el empleo, y la actividad económica, lo que disminuirá la captación tributaria. Es un principio esencial en la economía, que la recaudación tributaria depende del ingreso nacional. Si éste disminuye, lo hace también la recaudación tributaria, por lo que la preocupación del gobierno y del legislativo debe ser reactivar la economía, es decir el ingreso de empresas e individuos, si en realidad quieren recaudar más. Si otras nacionales de América Latina recaudan más, es simplemente porque gastan más, lo que les permite que aumente su ingreso nacional, y así su recaudación.

Seguir buscando el balance de las finanzas públicas, es no entender la problemática que enfrentamos. Si siguen cayendo las exportaciones, las remesas y la inversión extranjera, así como el consumo de las familias y la inversión de las empresas ubicadas en el país, el equilibrio fiscal solo viene a acentuar el contexto de crisis que tenemos. El gobierno debería hacer lo que las otras economías, es decir, trabajar con gasto público deficitario. Debe meter a la economía más de lo que saca de ella, a fin de favorecer el ingreso de empresas e individuos, para incrementar demanda y así reactivar la economía. Y para que la mayor demanda no se transfiera a importaciones, sino que favorezca a la producción nacional y al empleo, habría que replantear la apertura comercial así como la financiera. Es decir, hay que revisar y redefinir toda la política económica, cosa que el gobierno no está dispuesto a hacer. De ahí los distractores que ha colocado al plantear que mandará una iniciativa encaminada a que se apruebe la reelección de los legisladores y de los alcaldes. Ello llevará a la clase política a seguir desatendiendo lo esencial, y seguir legislando en la perspectiva de ser bien vistos por los dueños del dinero, así como a favor de perpetuarse en el poder, para seguir desdibujando el país.

Más que discutir la reelección de legisladores y alcaldes, y las reformas del decálogo del 2 de septiembre, y la reforma fiscal, cabe analizar el porque la economía nacional ha caído en esta crisis más que el resto de las economías de América Latina y el Caribe, y del porque venimos creciendo en esta década menos que la media de los países del área, así como de los países del África. Del porque no tenemos condiciones endógenas y manejo de la política económica para encarar la crisis. La solución a esto no vendrá del “cambio de fondo” que propone Calderón Hinojosa a partir de las propuestas de su decálogo, pues representa más de lo mismo, que ha resultado en la crisis que enfrentamos. No será vendiendo lo que queda de Pemex como se resolverán los problemas del país. La crisis es del modelo económico predominante. Es decir, de las políticas de apertura comercial generalizadas, del libre movimiento de capitales, como de las políticas monetarias y fiscales restrictivas y del dólar barato con que se trabaja a favor del sector financiero, y nada de esto se discute. La crisis seguirá profundizándose mientras el gobierno y el Congreso discutan cómo se reparten el poder unos y otros.

 
 
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