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Martes, 1 de diciembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Desastrosa administración de los Revoe en la SEP estatal

 
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

El conflicto de la Universidad Real de los Ángeles (URA) –propiedad del empresario y abogado Carlos Talavera– es apenas la punta del iceberg del desorden y negligencia que priva en la Dirección General de Educación Superior de la SEP estatal, en donde existen problemas con la autorización de Reconocimientos de Validez Oficial de Estudios (Revoe), algunos de los cuales no se resuelven desde hace una década, cuando el titular de la secretaría era Amado Camarillo.

Una cosa es que parezca poco congruente que un hampón como Carlos Talavera sea propietario de una institución de educación superior, y otra, que el problema de la universidad en que el aparece como socio en mucho se generó por el desempeño gris de Rodolfo Albícker Díaz, el director general de Educación Superior, quien es solapado por el titular de la SEP, Darío Carmona García, pese a que se conoce ampliamente la serie de yerros que comete dicho funcionario.

La Universidad Real de Puebla es una de tantas instituciones de educación superior que el área de Albícker deja funcionar sin tener en regla la autorización de los Revoes y después, pasan los meses sin que se pueda destrabar dichas autorizaciones de carreras de licenciatura.

En el caso de la URA, desde hace dos años se le otorgaron de manera temporal los Revoes, pero sin que se acabaran de autorizar. Desde entonces, se supo que Carlos Talavera hizo antesala en la SEP para solventar las observaciones que le formuló la Dirección General de Educación Superior.

Lo curioso del caso es que desde la misma SEP se filtró a los alumnos de la URA que todavía no estaban validados los programas de estudio, lo que generó incertidumbre entre los alumnos de esa universidad –aunado a una serie de problemas internos– y eso desató el conflicto que vive dicha institución, misma que cerró sus puertas intempestivamente. Y lo más asombroso, es que salga el titular de la Secretaría de Educación Pública, Darío Carmona García, a decir que su dependencia es ajena a lo que ahí sucede.

De hecho, se sabe que Talavera cumplió con los requisitos básicos para obtener un Revoe que es contar con instalaciones, una planta de docentes y programas de estudio. Pero el burocratismo de Albícker impidió que se concretara la liberación de todos los Reconocimientos de Validez Oficial de Estudios.

Yo me pregunto: ¿si la SEP no es la que resuelve un conflicto en una institución de educación superior, entonces ante quién se debe de recurrir? Tal parece que los ciudadanos quedan indefensos frente a la errática conducción de la Secretaría de Educación Pública estatal.

La respuesta que ofreció Carmona es una más de las muchas manifestaciones del funcionario que demuestran su poco interés en los temas educativos, ya que la mayor parte del tiempo se la pasa operando cuestiones de orden político.

Rodolfo Albícker es uno de los peores funcionarios de la SEP. Es un personaje que se llena de trabajo en exceso y luego no sabe cómo atender todos los pendientes que enfrenta. Los procedimientos que sigue son tortuosos y no tiene palabra, pues seguido promete a los rectores de universidades que les destrabara la entrega de Revoes y eso no ocurre.

Ha trascendido que la Dirección General de Educación Superior tiene rezagados más de 300 expedientes.

Algunos de estos casos datan de la época de Amado Camarillo, quien fue el primer secretario de Educación en el sexenio de Melquiades Morales Flores.

Una de las razones que atrasa el trabajo es que Albícker cuenta con apenas un equipo de seis personas para resolver todos los asuntos relacionados con los Revoes.

Aparte de ello, la SEP contrata a un grupo de académicos –de los que por lo general se ignora públicamente su identidad– para que dictaminen los programas de estudio que son sometidos a consideración de la secretaría, pero con el agravante de que esos docentes basan sus veredictos en cuestiones de orden subjetivo y por eso muchas propuestas son rechazadas. Es decir, a estas alturas del sexenio no se han establecido criterios claros de qué es lo que se debe evaluar.

Nadie sabe por qué Carmona García solapa a Albícker, de quien se dice que está en ese cargo para proteger los intereses de la Universidad Autónoma de Puebla.

Lo malo no es que Albícker dé prioridad a la Universidad Autónoma de Puebla en la atención de sus problemas, sino que no tenga la capacidad de poner orden en el resto de las instituciones de educación superior del estado.

Y que Darío Carmona se cruce de brazos ante tanta negligencia.

 

Bloquean al principal candidato

del Sindicato de Burócratas

 

Cuando este columnista se encontraba en la parte final de la redacción de este texto, recibió información de que en el Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Puebla y Organismo Descentralizados se negó el registro a Oscar Leal, quien era el principal candidato a la secretaria general de esa organización.

Óscar Leal fue el secretario de Finanzas de la pasada gestión de esa agrupación y de acuerdo a una encuesta que mandó a levantar el propio sindicato, es quien tiene más posibilidades de ganar entre los seis aspirantes que buscan la secretaría general.

Los argumentos que le dieron para negarle el registro rayan en lo absurdo, ya que el Comité Electoral le fijó como condición que rindiera un informe financiero del sindicato de los últimos 10 meses, a lo que Leal respondió que ese no era un requisito de orden electoral y que dicho documento solamente lo debía rendir ante la asamblea general de la organización.

Pero tal parece que el propósito del árbitro de la contienda es hacer trampa, y todo apunta a que en esa organización habrá fraude electoral.

 
 
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