El misticismo del fuego siempre lo atrajo. Tal vez por esa seducción el joven Amhet Aguilar Pedraza decidió danzar con las llamas.
Todas las noches, el joven de 21 años de edad se “rifa” la vida en los cruceros viales del estado. Para atraer la atención del público, lo mismo baila con cadenas que irradian fuego a sus extremos que con los bastones y otros instrumentos utilizados por los gitanos hace cientos de años.
La efusión de las flamas transita con él la vida. No es Prometeo, amigo de los mortales que robó el fuego de los dioses griegos para darlo como regalo a los humanos, pero se empeñó en dominar las llamas para ofrecerlas en menos de un minuto a los automovilistas.
Al igual que al personaje griego, la osadía le ha salido cara. Amhet ha sufrido quemaduras en las manos, la espalda y los hombros, además ha provocado la ira de las autoridades municipales que lo han corrido de las carreteras, lo han encarcelado e incluso le han quitado sus instrumentos de trabajo.
Amhet aprendió solo ese arte callejero, sin embargo ha compartido esa habilidad con dos amigos, uno de ellos Carlos Alberto Trujillo Lara, quien lo acompaña a danzar en el crucero de Santa Ana Chiautempan sobre la vía corta a Puebla.
“Entre nosotros nos enseñamos lo que vamos aprendiendo, empecé solo, veía videos, buscaba en internet y practicaba; desde que empecé lo intenté con el fuego por eso me quemaba, a veces se me enredaban las cadenas en los brazos cuando aún estaban ardiendo”.
Todas las noches, Carlos y Amhet salen a las calles a hacer sus demostraciones con el fuego para subsistir, pues ambos dejaron sus casas, ahora viven juntos para compartir los gastos. En los mejores días llegan a ganar 300 pesos en dos horas, pero en otros no juntan ni 30 pesos.
“Todos los días salimos con ganas (a veces descansan los domingos), pero si desde que iniciamos nadie nos da unas monedas, nos vamos, no juntamos ni lo del pasaje, pero si la gente nos motiva, nos quedamos más tiempo”, refiere mientras acomoda en sus manos las cadenas que usa para bailar.
Amhet formó desde hace tres años un grupo de danzantes denominado Green Fire, que ha logrado actuaciones en discotecas, carnavales y eventos sociales. El espectáculo lo denominan body paint, lo hacen a ritmo de tambores, con bastones, pentágonos, cadenas, cubos, golos, zancos y otros instrumentos utilizados por ese baile gitano, todos encendidos con llamas, incluso de colores.
“El fuego para mí es éxtasis, cuando siento el movimiento de las cadenas cerca de mis oídos, de mi cuerpo, se produce una sensación que aturde. Me gusta el poder de controlar el fuego, de tenerlo en mis manos”, expresa convencido de que esta actividad es la forma de vida que desea.
Añade que cuando los espectadores lo observan se siente satisfecho, “cuando hago cosas difíciles con las cadenas o los bastones la gente te mira con sorpresa, se quedan con la boca abierta, eso es suficiente para mí, aunque no me den dinero, me gusta que digan: bailas bien”.
Sin embargo, Amhet reitera que su principal problema es la actitud de las autoridades; “en una ocasión le dije a un policía (municipal): qué prefieres, agarrarme robando o trabajando. Soy un bailarín, un artista callejero. En lugar de quitarnos, las autoridades deberían darnos chance de trabajar, no les quitamos nada porque no estamos delinquiendo”, asegura.
Un poco molesto, rememora que las peores experiencias las ha pasado en el municipio de Apizaco, de donde es originario, pues ha sufrido las violaciones más severas a sus derechos humanos.
“Allá (en Apizaco) siempre nos corren, nos molestan, nos ofenden, nos han encerrado sin que hagamos nada, nos tiran la gasolina y nos han quitado nuestros instrumentos de trabajo, por eso nos venimos a Tlaxcala, acá vienen y nos dicen que nos vayamos, pero no nos han quitado nada”, refiere.
Para él, bailar con el fuego es un ritual que le permite pagarse la preparatoria abierta, subsistir en un país con pocas posibilidades de empleo para los artistas y ser libre.
“Cuando me fui de mi casa ya sabía bailar, pero me puse a practicar más porque esto me permite tener ingresos, mi meta a corto plazo es que mi grupo de danza se pueda presentar en foros nacionales y más allá”, confiesa después de evadir un auto que pasa peligrosamente cerca de él.