Miembros del Congreso Agrario Permanente tomaron las instalaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en Puebla como protesta porque más de mil proyectos productivos se encuentran congelados. Esa situación, sostuvieron los quejosos, es resultado de que no se liberan los fondos de la dependencia y mucho del presupuesto se orienta a organizaciones de militancia panista.
El atraso de los proyectos en cuestión es una muestra clara de como el gobierno federal, año tras año, viene registrando un subjercicio en el presupuesto destinado para el agro, y que no muestra interés en agrandar la inversión hacia el desarrollo del campo.
La normatividad que se ha establecido para la obtención de recursos para el campo es complicada, llena de largos y tortuosos trámites, los cuales solamente provocan que se trabe el proceso de liberación de fondos para la producción de alimentos. Como resultado de esta condición, mucha de la inversión que se anuncia para sacar del rezago al sector agropecuario se acaba regresando a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Esta situación contrasta con que mientras el gobierno federal se muestra accesible para que fluyan los recursos con empresas privadas que obtienen contratos en paraestatales o en la construcción de infraestructura, con el campesinado hay muchas dificultades, sin importar que es un sector vulnerable y que particularmente este año enfrenta serias dificultades a causa de la pobreza, la crisis económica y la competencia desleal del extranjero.