Apesar que el INEGI anunció que el tercer trimestre de 2009 la economía creció 2.93 por ciento en relación al trimestre anterior, no significa que se hayan superado los problemas de la crisis, y que la economía haya retomado un crecimiento sostenido. Los primeros 9 meses del año muestran una caída de 8.1 por ciento en relación a igual período de 2008. Las variables que han frenado la actividad económica continúan operando en igual sentido.
Las exportaciones petroleras muestran una caída de 57.3 por ciento en los primeros 10 meses del año en relación a igual período del año pasado. Continúa la disminución de las remesas, como de la inversión extranjera. Asimismo, la inversión bruta fija cae a una tasa anualizada para el mes de agosto del presente, en 11.9 por ciento. La tasa de desempleo en el tercer trimestre de este año está en 6.2 por ciento, en comparación al 4.2 por ciento para el mismo periodo de 2008. Es decir, muestra un crecimiento de 47.6 por ciento. Tanto las variables internas como externas siguen operando en detrimento del acontecer económico nacional.
La Comisión de Estudios Económicos para América Latina señaló que la crisis ha generado más de 9 millones de nuevos pobres en la región, y que más de la mitad son mexicanos. En el país los pobres ya son más de 41 millones de personas, los que representan el 38.8 por ciento del total. Según tal institución, México se convirtió en el país de América Latina con mayor crecimiento de la pobreza, indigencia y desigualdad en la distribución del ingreso en 2009.
Por otra parte, la Consultora Price Waterhouse Coopers reportó que México es el quinto país (entre 54 países estudiados) con más fraudes económicos, los cuales se incrementaron con la recesión. El Premio Nóbel de Economía, Joseph Stiglitz señaló la semana pasada que el desempeño que el gobierno de México ha tenido para enfrentar la recesión, ha sido uno de los peores en el mundo. Es el quinto Premio Nóbel de Economía que ha asistido a nuestro país en los últimos meses y todos se han pronunciado en igual sentido. El gobierno ha respondido que ellos no entienden la economía nacional, y ahora mandaron a leer al Sr. Stiglitz. Ello evidencia la cerrazón que predomina por parte de aquellos que toman las decisiones económicas en el país. No reconocen que los problemas y la agudización de éstos, no provienen de la crisis de Estados Unidos (EUA), sino fundamentalmente de la incapacidad interna para hacerle frente. El resto del mundo está sorteando mejor la crisis mundial, a diferencia nuestra, donde el gobierno prosigue con más apertura comercial, menores aranceles, altas tasas de interés, disciplina fiscal (aumento de impuestos, disminución del gasto), se endeuda del exterior para mantener estable el tipo de cambio y saciar la demanda especulativa por dólares, todo lo cual ahonda nuestros problemas.
El resto del mundo trabaja con bajas tasas de interés, con gasto público deficitario (gastan más de lo que recaudan), algunos están protegiendo su mercado frente a importaciones, e instrumentan impuestos al flujo de capitales como Brasil, para evitar prácticas especulativas, y muestran mejor comportamiento económico.
El gobierno mexicano está más preocupado por recibir buen trato por parte de las calificadoras internacionales, y de ahí que prosigue con la política económica a favor del capital financiero, no obstante que fue la que nos llevó a relegar la esfera productiva y nos colocó en un contexto de alta vulnerabilidad externa, que desembocó en la crisis que enfrentamos, y al continuar con dicha política, lo único que acontece es que ella se profundice.
El gobierno espera que EUA se recupere para nosotros así poder salir de la crisis; sin embargo, el mismo presidente Obama reconoció la semana pasada que la problemática económica sigue, pues el déficit fiscal tendrá que ajustarse y no está seguro que el sector privado pueda retomar la dinámica por si solo. En el mismo sentido Joseph Stiglitz se pronunció en su charla en el país, al señalar que 2011 será peor que 2010, pues dejará de operar el papel activo que el gasto público viene desempeñando. A ello se suma que no hubo acuerdo entre EUA y China en el reciente viaje de Obama a tal país, para que China reduzca el superávit comercial que tiene con EUA, para que éste reduzca su déficit comercial y pueda reactivar su economía. Por lo tanto, no se vislumbran expectativas de crecimiento sostenido en EUA, por lo que el gobierno mexicano debería de preocuparse por cambiar la política económica predominante, pues ella desatiende lo nacional y nos lleva a depender del exterior, y éste seguirá actuando en detrimento nuestro. Debe anteponerse lo nacional frente a lo internacional, por lo que no es posible seguir con la política económica actual. No hay perspectivas de crecimiento hacia fuera, ni que incrementen las remesas, ni la inversión extranjera. Se debe proceder a dinamizar el mercado interno, para lo cual se tiene que incrementar el gasto público, así como el empleo y los salarios. Para asegurar que ello beneficie a los productores ubicados en el país, así como para evitar prácticas especulativas de salida de capitales, se tiene que revisar la apertura comercial e introducir el control de cambios. Se requiere del papel regulador y supervisor del Estado en la economía, pues el libre mercado nos ha colocado en la problemática que enfrentamos de recesión, desempleo y miseria creciente, de mala distribución del ingreso, de fraudes y crisis financieras recurrentes.