Conocida por su mezcla de cultura latina y europea, y su vocación lechera, la comunidad poblana de Chipilo es también un lugar preocupado por el arte. A finales del siglo XX, durante la gestión de Héctor Azar en la Secretaría de Cultura del estado, un grupo de habitantes de la ciudad hermana de Segusino, Italia, observó que la juventud del lugar poseía varios talentos que no eran desarrollados adecuadamente, por lo que solicitaron la instalación de la Casa de Cultura “Leonardo Da Vinci”.
Luego de ese primer objetivo que alcanzaron en 1998, los pobladores dieron continuidad al proyecto cultural con la puesta en marcha del Centro Cultural Casa Italia que ofrece talleres, obras de teatro y la única biblioteca pública de Chipilo desde el 2 de octubre de 2007.
El edificio donde opera este centro que opera con sus propios recursos, fue en un primer momento lechería y quesería, luego funcionó como único salón social de esta junta auxiliar de San Gregorio Atzompa. Tras el temblor de junio de 1999 sirvió de capilla, y finalmente en 2004 las autoridades cedieron sus instalaciones en comodato al comité formado por Eduardo Piloni, Jaqueline Cielo Galeazzi, Daniel Galeazzi, Gema Zago, Martha Montagner, Gema Montagner, Malena Zequinelli y Joel Rivera, único habitante y nativo de la capital poblana.
Hoy, con dos años funcionando de forma regular, pero con la experiencia que tienen sus colaboradores del periodo en que sólo existía la Casa de Cultura, el Centro Cultural Casa Italia es responsable de preservar diversas tradiciones propias del pasado italiano de Chipilo. Como la vechia, muñeca de papel de cuatro metros de alto que es quemada cada 5 de enero a las 8:30 de la noche con la intención de que se lleve todo lo malo del año anterior.
Tras dar fuego a una, el pueblo recibe a una segunda vechia, la cual comparte dulces con los presentes. Esta tradición en particular fue retomada por el centro hace 17 años, luego de cerca de 60 de suspenderse. Para 2010, y con motivo de los festejos del Bicentenario y del Centenario, existe el plan de vestir a la muñeca con las ropas de la China Poblana.
Por su parte, algunas expresiones como el teatro y la música sirven para difundir el véneto, dialecto propio de la región italiana de origen de los fundadores de Chipilo de Francisco Javier Mina el 7 de octubre de 1882.
Desde la formación del grupo de teatro Tre Generazione, varias obras han sido adaptadas del español al véneto por sus mismos miembros. En julio de 2007, por ejemplo, como parte de un intercambio entre Segusino y los poblanos, la agrupación escénica montó la pieza Chipiloc en la mencionada ciudad italiana.
Aunque el véneto es la lengua que aprenden los chipileños antes del español, la música y el teatro permiten que la lengua amplíe sus horizontes, comenta Eduardo Piloni, primer presidente del centro, y actual tesorero y encargado de difusión.
Asimismo, Piloni destaca que el grupo de actores aficionados ha participado en cuatro emisiones de la Muestra Estatal de Teatro, ganando el primer lugar de la categoría amateur en 2007, y el segundo lugar dos años antes, pero de la única categoría existente que correspondía a egresados de arte dramático.
Para más información, los interesados pueden visitarla en la Privada Libertad 2, en el Centro de Chipilo, atrás de la plaza principal; o marcar al (044) 2224 250 792.