Destapando conciencia, de Victor Alfonso Rosas Herrera y Hugo Ramírez Luna, fue la pieza ganadora de la intervención artística del Pepena Fest, “Árboles urbanos”, que durante un mes adornó los pasillos del centro comercial Triángulo Las Ánimas. Con esta exposición, el mencionado festival de reciclaje creativo pretendía sensibilizar a la ciudadanía sobre la cantidad de residuos sólidos que produce y su potencial de reuso, así como sobre la necesidad de proteger las pocas áreas verdes que la Angelópolis posee.
Cabe recordar que la capital poblana posee menos de dos metros cuadrados de áreas verdes por habitante, a pesar de que organismos internacionales sugieren un mínimo de nueve.
A pesar del déficit de árboles que sigue acumulando la ciudad, es “increíble que la gente siga pidiendo la tala de un árbol porque estorba una cochera o porque tira muchas hojas”, comentaba la periodista ambiental Pame Tajonar, uno de los miembros del jurado.
Por su parte el otro jurado, el artista plástico Santos Cuatecontzi, destacó el papel individual de cada ciudadano en la preservación de la naturaleza y en la solución a los problemas que ésta enfrenta; asimismo habló de la calidad artística presentada por las obras al decir que más allá del mensaje ambiental que compartían, su uso de materiales más baratos y comúnmente vistos como basura permitían piezas con elementos resignificados.
Rosas Herrera –estudiante de Derecho de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP)– y Ramírez Luna –de Arquitectura de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP)– invirtieron cerca de dos semanas y prácticamente nada de dinero para construir la pieza que los hizo acreedores a un cheque de 5 mil pesos. Alambre, toallas de papel, periódico, tubos de cartón usados en tiendas de telas, y corcholatas de cerveza como hojas, fueron los elementos que usaron y que de otra manera hubieran terminado en la basura.
“Lo que mostramos con esta pieza es que por estético que quiera ser un árbol artificial nada puede compararse con lo que es y te da un árbol natural. A éste le dicen que es bonito, pero uno real es magnífico, maravilloso”, concluía Victor Alfonso Rosas Herrera.