Con más que críticas y buenas intenciones, el Instituto Nacional de Recicladores A.C. (Inare), celebró la primera edición del Festival de Acopio y Reciclaje, con el apoyo de Greenpeace, el Tianguis Alternativo de Puebla y otras organizaciones y empresas dedicadas al cuidado del medioambiente.
Durante el pasado fin de semana, el mencionado acto tomó las instalaciones del centro comercial Triángulo Las Ánimas para compartir un mensaje con las miles de personas –sobre todo adolescentes– que diariamente la recorren y que en esta ocasión, al menos por unas horas, entraron en contacto con talleres y productos que ofrecen una visión distinta de la sociedad de consumo contemporánea.
“Los tres niveles de gobierno en México están rebasados en lo tocante al problema de la basura”, decía el delegado municipal del Inare, David Silva, mientras este medio realizaba un recorrido por la decena de puestos verdes distribuidos en el primer nivel de la plaza.
El mensaje entonces era claro. Si las autoridades no atacan el problema, es responsabilidad de la ciudadanía y organismos privados el contribuir a la solución. ¿De que manera? Generando menos desechos, aprendiendo a reutilizar y reciclar. En resumen, reduciendo, reusando y reciclando, las tres erres del cuidado del medioambiente.
Luego de pasar por la colección de arte objeto realizada por el propio Silva y mostrar la figura de Tlazolteotl, diosa mexica de la basura, el miembro del Inare continuaba explicando a todo el que podía la razón de ser de cada uno de los puestos.
Por ejemplo, ¿qué tenían que ver unos muñecos de peluche con el tema que ocupaba al festival? Muy sencillo, decía. El PET, luego de pasar por un proceso complejo de reciclado, puede ser transformado en fibras que lo mismo forman parte de una prenda de vestir que del relleno de un osito, una rana o cualquier otro miembro de un zoológico infantil.
Cerca de los juguetes con vocación ecológica, Puebla Sin Llantas ofrecía sus impermeabilizantes hechos a partir de llantas viejas; no lejos de ahí, Mundo Verde mostraba a los curiosos sus artículos de oficina, contenedores, y desechables que se degradan en 90 días; mientras que en otra esquina, los voluntarios del grupo local de Greenpeace daban información sobre su campaña “Píntale la Raya al Cambio Climático”.
Y al frente de todo, un robot hecho con computadoras, teclados, monitores y otros aparatos electrónicos, recibía a los visitantes y les recordaba que cada año los mexicanos desechan 180 mil toneladas de basura electrónica, la cual libera sustancias altamente contaminantes al suelo y a los mantos friáticos.
No obstante, el propio robot ofrecía la solución al señalar el módulo de reciclaje para todos estos aparatos, desde discos compactos, baterías de celular y cables para diversos usos, hasta laptops, teclados, impresoras y monitores de computadora.
Los que se perdieron el Primer Festival de Acopio y Reciclaje, pueden contactar a Recicla–dos de Oriente, empresa encargada de tratar basura electrónica, en el 294 7374 o en sus oficinas de Avenida Independencia 403, colonia Chapultepec.