Autoridades estatales han reconocido que en el sector manufacturero de Puebla se van a perder por lo menos, a lo largo de 2009, unas 9 mil fuentes de trabajo como resultado principalmente de la caída de las importaciones hacia EU, país que es afectado por una grave recesión.
En días pasados se dio a conocer el último resultado del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que ubica a Puebla con un nivel de desempleo que ha llegado al 5 por ciento, lo cual significa que unas 122 mil personas no tienen una fuente de trabajo. Este índice es el más alto en muchos años; además, es muestra de que la generación de plazas de trabajo sufre un permanente y creciente deterioro en la entidad.
Tienen razón las autoridades estatales al señalar que un factor que ha provocado el aumento del desempleo es la crisis en el mercado de EU, pero también es cierto que el gobierno del estado tiene responsabilidad en dicha situación; no es un tema que únicamente competa a la Federación o a variables económicas internacionales.
La administración estatal ha contribuido al renunciar a establecer un modelo propio de generación de empleos, y sólo se ha ceñido a las políticas económicas y labores del gobierno federal, las cuales han demostrado su vulnerabilidad frente a los desajustes de los mercados internacionales.
Desde hace muchos años, la Secretaría de Desarrollo Económico del gobierno del estado ha fungido como una especie de oficina de relaciones públicas de empresas privadas, principalmente de origen extranjero, y no construye modelos que permitan, en primer lugar, generar con solidez fuentes de trabajo y, en segundo sitio, proteger la planta productiva.