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Lunes, 16 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 MAESTROS  

Pacto excluyente

 
Gustavo Santin

A instancias de Blanca Alcalá Ruiz, titular del gobierno de la ciudad, las universidades Autónoma de Puebla, de las Américas, Iberoamericana, Madero, el Tecnológico de Monterrey y el ayuntamiento de la ciudad de Puebla signaron recientemente un convenio de colaboración académica que muestra a más del interés de los participantes por hacer de la ciudad capital de la entidad una ciudad universitaria, inequidad, carencia de representatividad, discriminación, el desconocimiento de la cifras que guarda el sector de la educación superior en la capital del estado y en la entidad y el resurgimiento del término “patito” con el que peyorativamente califican, a otras Instituciones de Educación Superior (IES), los representantes de la derecha poblana.

Con fines e ideologías diversas incluida la representación de dos corrientes religiosas, no tienen su asiento, salvo la benemérita –cuyo ámbito abarca el territorio de referencia lo mismo que el resto de la entidad– en el municipio de Puebla y por tanto carecerían de aquello que los abogados denominan “interés jurídico” para firmar un convenio que buscase hacer de la capital de la entidad, una ciudad universitaria.

Concepto que merece fortalecerse, tuvo en Alfonso Vélez Pliego –ex rector de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP)– un promotor incansable que propugnara por generar espacios de convivencia universitaria en el que participaran todas las IES asentadas, primero en el centro histórico de la ciudad de Puebla y más tarde en la colonias en la que otras alternativas de educación superior tienen su sede. Lugares, corredores universitarios que partieran del edificio carolino, en los que se promoviera la difusión de la cultura y se impulsaran espacios propios para dar a conocer a los artistas asentados en el municipio lo mismo que a sus obras de arte, se instalaran comedores y cafeterías en los que se discutiera lo mismo que de ciencias exactas, que de humanidades, que de política de asuntos banales, que se jugara ajedrez lo mismo que el dominó, se promoviera la vinculación entre estudiantes y miembros de la sociedad en general y que en suma transformara a la ciudad de Puebla en una ciudad universitaria incluyente que tuviera en las calles un aliado que generara una nueva forma de vida, sabedor de los cambios cualitativos y cuantitativos que a partir de los años 70 del siglo pasado afectaran a el monopolio de que durante decenios mantuvo la universidad pública cuando la UAP era la única opción para el crecimiento personal de los otrora jóvenes del centro sur y sureste de la República Mexicana.

Estadísticas oficiales del ciclo escolar 20082009, señalan que la entidad cuenta con 243 IES de las que una es autónoma, cuatro descentralizadas del estado, dos estatales, cuatro de financiamiento estatal, 13 descentralizadas del gobierno estatal, 12 normales estatales de financiamiento público, 17 normales particulares, un organismo descentralizado SEP, 11 instituciones con incorporación UAP, 152 particulares con REVOE estatal, nueve particulares con REVOE federal, dos particulares con decreto presidencial, una con incorporación UNAM, una dependiente de la SAGyDR, tres tecnológicos federales, dos universidades politécnicas, tres planteles de la universidad pedagógica nacional y seis universidades tecnológica, mil 675 programas y 174 mil alumnas y alumnos y

frente a la existencia de una universidad autónoma que en 1970 atendía sólo a 5 mil estudiantes, incluidos los que cursaban la preparatoria, y sólo unas cuantas escuelas normarles.

El convenio promovido por el ayuntamiento municipal y firmado por las cinco universidades mencionadas en el parágrafo  inicial lo mismo que discrimina a la mayoría de quienes asisten como alumnas y alumnos, maestras y maestros de las instituciones de educación superior asentadas en el territorio del municipio que da pie a un trato inequitativo ante quienes tienen un mismo status reconocido por las autoridades educativas y no representa de manera eficaz y eficiente a otras instituciones por lo que muestran las cifras que nos ocupan: Existe una disminución en la importancia relativa que en la formación de las nuevas generaciones tiene la Universidad Autónoma de Puebla ya que ésta pasa de tener un porcentaje de atención del 100 por ciento en 1970, al 28.76 por ciento en el ciclo escolar 2008–2009. La UAP brinda actualmente, educación sólo a uno de cada cuatro alumnas y alumnos de este nivel: 50 088 de 174 mil 204  suma que integrada por 25 mil quinientos trece mujeres y 24 mil quinientos setenta y cinco hombres frente a las 91 mil 361 mujeres y 82 mil 843 hombres que asisten al resto de las instituciones de educación superior de la entidad.

Sin embargo, un cálculo aproximado que incluiría además a la UAP establecería en alrededor de 75 mil estudiantes entre quienes asisten a las instituciones a las instituciones referidas por lo que automáticamente Blanca estaría marginando a casi 100 mil alumnas y alumnos de un proyecto que por naturaleza les sería propio y del cual se encuentran marginados y por lo tanto discriminados.

Señalar como patitos ya sea de manera inducida o por prejuicio o interés de quien emite una opinión, a las instituciones que tienen un presupuesto diferenciado por o no participar del erario y no ser beneficiarios de donativos gubernamentales y contratos públicos o no cobrar colegiaturas millonarias, pero que comparten a una planta docente formados casi en su totalidad por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, sólo muestra miseria de pensamiento y pobreza de aquilatamiento al no valorar adecuadamente el esfuerzo de todos los que contribuyen a la generación de una riqueza de la que, poca o mucha, viven directa o indirectamente quienes radican en una entidad distinguida como la cuna de la República Mexicana.

 
 
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