Alrededor de 300 años tuvieron que pasar para que el órgano tubular del siglo XVIII, ejemplar barroco único en su tipo, que resguarda el Museo José Luis Bello y González, volviera a sonar. La joya instrumental fue restaurada por el artista Daniel Guzmán, durante más de dos años de arduo trabajo, y este fin de semana fue ejecutado solemnemente por el maestro Víctor Manuel Contreras, quien ofreció un magnifico recital digno de aquella época.
El secretario de Cultura, Alejandro Montiel, expreso, “guarden este momento de su vida, porque son 65 años desde 1944, que se fundó el museo como un inmueble del Estado, pero son 300 años prácticamente que este órgano no se escucha como hoy se aprecia”.
Para la restauración del órgano, informó, se contó con la ayuda de varias fundaciones, específicamente de Alfredo Harp Helu, además se contó con la ayuda acerca de la investigación de Gustavo León.
En el primer tiempo del recital se escucharon las piezas: Fabordón y glosas del primer tono llano, Tiento de sexto tono, Cuatro versos del tercer tono, Tiento sobre la letanía de la Virgen por G sol re ut, Xácara y Pasacalles de 1° tono, entre otras.
Contreras se graduó en el Conservatorio Nacional de la Región de Saint Maur des Fosses, de Paris, Francia, con los más altos diplomas en órgano y clavecín. Mantiene una intensa actividad como recitalista que lo ha llevado a distintos puntos de la República Mexicana y a foros tan importantes, como el Palacio de Bellas Artes, la Catedral de la ciudad de México, el Auditorio Nacional, la Basílica de Guadalupe, el Museo Nacional del Virreinato de Tepotzotlán, entre otros. Y se ha presentado como solista en Italia, Francia, España, Estados Unidos y Alemania.
Como parte de las actividades que se organizaron, durante el fin de semana, de la reinauguración del Museo José Luis Bello y González, también se presentó el libro homónimo, dos recitales más y la charla de Daniel Guzmán, sobre la restauración del órgano tubular.
Por tal razón, se estimó la visita de por lo menos 2 mil personas en los tres días, y aunque la cifra pareciera baja, hay que destacar que en su mayoría es gente conocedora de arte.
El libro bilingüe da a conocer, con una excelente fotografía, el acervo que resguarda el recinto, y a decir de Montiel, su presentador, “es el mejor en su tipo ya que ningún otro museo público o privado ha logrado realizar uno con la misma calidad e inversión. Es un parteaguas en la creación de textos de esta índole, pues no existen antecedentes de su existencia en Latinoamérica”.
En tanto, el responsable del diseño, Ricardos Salas, reveló que en el proceso creativo del texto se tuvo mucho cuidado en la imagen y en la selección de las piezas a exhibir, donde además de destacar la fotografía, también se hiciera lo mismo con el texto, que habla de la historia del lugar.
El órgano está hecho
de ayacahuite
Finalmente, Guzmán informó que el trabajo de restauración se llevo a cabo en un periodo de poco más de dos años; sin duda, afirmó que se trata de un órgano construido en el año 1720. Destacó que la estructura del instrumento esta hecho de madera de ayacahuite, que no la corroen los insectos, y que gracias a la limpieza a conciencia se recupero en gran medida su sonoridad.
Daniel Guzmán es egresado de la antigua Escuela Nacional de Laudería de Bellas Artes (1978). Se ha dedicado a la investigación, construcción y restauración de instrumentos musicales de carácter histórico. Fue fundador y titular del Taller de Instrumentos Musicales de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH. Además ha construido alrededor de 110 instrumentos populares mexicanos, de carácter histórico y de jazz.