Cuetzalan. A nivel nacional, el 52 por ciento de las mujeres indígenas presas purga una condena por delitos contra la salud, debido a que este sector de la población es más vulnerable dentro de la pirámide poblacional y del narcotráfico, y que como característica general destaca el hecho de que son migrantes encarceladas que aunado a que desconocen el tipo de delito por el que se les acusa, carecen den un traductor, según la académica del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), Rosalba Aída Hernández Castillo.
Entrevistada en el marco del Sexto Foro Latinoamericano de Educación Intercultural que culminó la noche de este sábado en esta ciudad, la especialista dijo que a pesar de la modificación del articulo segundo constitucional y el Código Penal local donde se reconoce el derecho de todos los acusados pertenecientes a un grupo étnico de contar con un traductor, se ha encontrado que en Puebla entre 98 o 99 por ciento de las indígenas presas no contó con ese tipo de ayuda y ninguno de los expedientes judiciales revisados indican que hubo cumplimiento de dicha garantía.
“Una de las maneras en que el gobierno puede demostrar que está avanzando en la lucha contra el narcotráfico es metiendo gente en la cárcel y se está metiendo a gente que nadie reclama, a los que es más fácil meter injustamente y mantenerlos ahí, y las mujeres indígenas son dentro de esta pirámide uno de los grupos mas vulnerables. Ese fue un primer elemento que saltó a la vista, al ver las estadísticas y las historias de vida y ver tantos comunes denominadores en mujeres que vienen a la ciudad, que las bajan en un retén, que se las llevan, que no tienen traductor, que las meten a la cárcel sin conocer el delito, es un cuadro que se repite una y otra vez”, dijo la entrevistada.
Un porcentaje similar al de las presas indígenas se presenta en los hombres presos por narcotráfico, sobre todo por narcomenudeo, sin embargo, la población femenina se encuentra en una situación de mayor vulnerabilidad, ya que mientras 70 por ciento de los hombres es visitados, apenas 40 por ciento de las acusadas reciben visitas, debido, sobre todo, a que cuando una mujer delinque es mas estigmatizada, aunado a que las penalizaciones por el mismo delito son más altas para ellas.
La investigadora señaló que la feminización de las detenciones por este delito se debe, sobre todo a que un mayor porcentaje de las mujeres son monolingües y cuando las detienen son más indefensas, lo que facilita montar delitos, partiendo de la hipótesis de que muchos de los delitos son falsos. Además de tener experiencias previas de violencia sexual y doméstica, las mujeres presas vienen de trayectorias de exclusión porque sufren racismo, machismo y violencia institucional al ser metidas como presas.
Luego de reconocer que hay mujeres indígenas involucradas en el tema del narcotráfico, criticó el hecho de que los narcotraficantes que mueven grandes cantidades salgan de manera más fácil de las rejas, mientras que las mujeres que fueron encontradas con cien gramos de marihuana se quedan hasta diez años encarceladas, situación que pone al descubierto la alta penalización del narcomenudeo.
Hay mujeres que no tienen ninguna relación con ese delito, como el caso de la indígena náhuatl Honoria Morales, mostrada durante la presentación del video documental “Bajo la sombra del guamuchil”, quien a sus más de 70 años ignora el motivo de su encarcelamiento.
“Ella no supo ni siquiera porque la metieron a la cárcel. La detuvieron en un retén donde había una caja con drogas, no sabe que drogas eran, pero alguien dijo que eran de ellas.