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Viernes, 13 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 EDITORIAL 

DAÑO SOCIAL EN NUEVO NECAXA

 

Este fin de semana vence el periodo que ha fijado el gobierno federal para que los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro (LFC) soliciten su liquidación y se les otorgue un bono adicional.

Frente a este plazo fatal se han destacado los obreros de Nuevo Necaxa, en donde un número mínimo, que no rebasa el 15 por ciento, ha aceptado el ofrecimiento de la administración de Felipe Calderón y el resto está determinado a resistir el cierre de la paraestatal y seguir exigiendo que se eche abajo el decreto que desapareció a dicha paraestatal.

Desde que se ordenó el cierre arbitrario de LFC, la situación en Nuevo Necaxa se volvió crítica, ya que la mayor parte de los trabajadores se quedó sin ingresos monetarios, y los comerciantes locales se quedaron sin ventas. Dicho de otra manera, la actividad económica se colapsó.

Frente a ese escenario algo queda claro: aunque los trabajadores de LFC acepten la liquidación del gobierno calderonista, no se va a remediar la crisis económica y social que ya se sufre en Nuevo Necaxa, puesto que el dinero que les ofrecen no le daría ninguna fuente de bienestar y todo apunta a que podría desaparecer la hidroeléctrica que se ubica en dicha comunidad del municipio de Juan Galindo.

Lo que pasa en este poblado muestra el verdadero rostro insensible del presidente Felipe Calderón, a quien no conmueve el daño social que provocan sus decisiones.

Tal parece que la única motivación que guía el comportamiento del mandatario son los beneficios que se pueden ofrecer al capital privado.

Y en el caso de LFC, se le aniquiló para que una parte de su infraestructura pase a control de particulares.

 
 
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