A 65 años de su apertura como museo público y tras un proyecto sin precedentes en la historia del patrimonio cultural poblano, el Museo José Luis Bello y González abrió anoche nuevamente sus puertas para que el público admire, con un nuevo guión museístico, una de las colecciones de arte más importantes de México y América.
Alrededor de 3 mil 28 piezas del arte universal, de distintas épocas y diferentes partes del mundo, podrán apreciarse en un sólo espacio gracias a la generosidad de Mariano Bello y Acedo, quien donó en 1944 al Estado este importante acervo.
Así podremos admirar porcelana oriental y europea, Talavera, relojes, muebles, candiles, abanicos, textiles, plata y diversos metales, además de una interesante colección de óleos de José Agustín Arrieta del siglo XIX, de los italianos Giuseppe Molteni y Rafael Sandio y de otros pintores renacentistas, así como esculturas talladas y caladas en marfil de los siglos XVII y XVIII. Hay que destacar que este patrimonio singular, ahora de todos los poblanos, fue amasándose sin la necesidad de que don Mariano saliera de Puebla.
Después de 10 años de haber sido afectado por un sismo de 1999, el museo abre totalmente sus 13 salas, con la exhibición de 22 colecciones. Esto gracias a un proyecto integral que atendió diversas problemáticas que requirieron la conjunción de esfuerzos de profesionales en diferentes disciplinas.
El edificio demandaba tareas de mantenimiento y restauración arquitectónica, así como de actualización en sus sistemas hidrosanitarios, eléctricos, aire acondicionado y equipos de seguridad; mientras en la colección debía intensificarse los procesos de intervención con criterios claros y precisos de restauración y conservación preventiva; los guiones curatorial y museográfico eran tareas pendientes que permitirían renovar los discursos del museo para generar, por primera vez en su historia, tanto cedularios como elementos expositivos de fácil comprensión para el público.
Además el montaje museográfico debía reunir elementos para una mejor apreciación del acervo; sin embargo, si no se diseñaban programas educativos y de difusión del patrimonio ahora revalorado, los resultados alcanzados serían en vano, impidiendo la apropiación de este legado cultural.
Así, uno de los principales retos fue desarrollar diferentes líneas de acción de manera simultánea, bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Tras un recorrido previo, realizado para los medios de comunicación, pues en la inauguración oficial programado a las 19 horas, únicamente estarían los invitados especiales del gobernador, se constató que el edificio cuenta ahora con las condiciones necesarias para resguardar el acervo, incluyendo medidas de seguridad de las que carecía.
Entre las piezas restauradas, que más llama la atención, está el pabellón flotante de marfil con varios siglos de historia y que fue tallada por las manos de tres generaciones de artesanos, así como un ánfora romana con 2000 años de historia, el órgano tubular del siglo XVIII, ejemplar barroco único en su tipo y que recuperará su sonido original como el de hace 200 años, y que podrá admirarse en conciertos que se llevarán a cabo en el marco de la inauguración.
A pesar de que se habían llevado a cabo otras intervenciones del instrumento en el siglo XX –Satriani en los años 20, Zapata y Frels en la década de los 70, Pearson en 1996– éstas habían sido parciales y sin una investigación de soporte que ayudara a obtener una armonía sonora cercana a la original. De igual forma se restauraron elementos decorativos del inmueble, como lo son cuatro cielos rasos que decoran las Salas de Música, de Marfiles, Oriental y Pinacoteca y que ahora recobraron su esplendor estético dentro del inmueble.
Por primera vez habrá hojas de sales y cedularios de distintas piezas clave que le ofrecerán a los visitantes elementos de fácil comprensión de las piezas. De igual forma, el recinto contará con dispositivos de bluetooth para descargar los contenidos del museo. También habrá cédulas en braile.
Para hoy viernes a las 18 horas se presentará el libro Museo Bello; el sábado a las 17 horas se dictará la conferencia sobre la restauración del órgano tubular del siglo XVIII, a cargo del restaurador Daniel Guzmán Vargas, una hora después habrá un recital con el órgano. La entrada es gratuita.