El tema de la sucesión en el PRI está generando un proceso de polarización y podría provocar “un choque de trenes” dentro del gobierno del estado entre dos estructuras, la de delegados de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) y de Secretaría de Gobernación (Segob), como resultado del creciente malestar que existe de los segundos contra los primeros, quienes han empezado a asumir funciones que no les corresponden y actúan con prepotencia por sentir que trabajan al lado de quien sería el próximo candidato del PRI a gobernador, Javier López Zavala.
Esa inconformidad se acrecentó a principios de la presente semana, cuando los delegados de la Segob fueron llamados a una comida, en el hotel Condado Plaza, a la cual también asistieron sus homólogos de la Sedeso y estuvo presidida por René Lechuga Fosado, el coordinador general de Oficinas Regionales de la Secretaría de Desarrollo Social, junto con dos funcionarios de Gobernación.
En dicho encuentro, Lechuga Fosado les habló de un nuevo esquema para aumentar la presencia de los delegados, de diferentes dependencia oficiales, en las regiones más importantes del estado. Algunos de los asistentes interpretaron –o mejor dicho especularon– que esa instrucción tiene un propósito de orden electoral, que sería:
Que exista una operación especial para aumentar la promoción de programas oficiales entre la población frente al hipotético escenario de que la segunda encuesta de la empresa Demotecnia –que encabeza María de las Heras—no determine quién debe ser el candidato de unidad del PRI a la gubernatura y se tenga que recurrir a una consulta a las bases.
Y entonces, esa operación de promoción de se estaría enfocando para favorecer al secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala, y de esa manera pueda vencer a sus adversarios Enrique Doger Guerrero y Jesús Morales Flores.
Algunos de los delegados de Gobernación salieron de ese encuentro diciendo que aunque se los ordenen, no van a trabajar para beneficio del titular de la Sedeso.
¿A qué se debe esa reacción?
A que en los últimos meses y semanas, varios delegados de la Secretaría de Desarrollo Social han adquirido las siguientes características y comportamientos:
Como sienten que su jefe podría ser el próximo jefe del Poder Ejecutivo, actúan metiéndose en todos los ámbitos de la administración pública y han buscado desplazar a los delegados de la Segob, sobre todo en asuntos de orden político o en conflictos de gobernabilidad de los ayuntamientos.
Se dice que los delegados de la Sedeso les han dicho a los alcaldes, principalmente del PRI, que es a ellos a quienes les deben de comunicar todos los asuntos importantes, pues son los que pueden resolver todo tipo de problemas por la cercanía que guardan con López Zavala.
Y para colmo, muchos de los delegados creen que por ser parte de la Sedeso, que es la dependencia encargada de los programas de mayor inversión pública, llevan preferencias para convertirse en candidatos del PRI a diputados locales o presidentes municipales.
Por eso, algunos delegados de la Sedeso lejos de cumplir con su trabajo, están solamente enfocados a sus proyectos políticopersonales.
Muchos delegados han actuado bajo el esquema de Isabel Merlo Talavera, quien era delegada de la Sedeso en Atlixco y se acabó convirtiendo, hace unos meses, en diputada federal. Para ello, se colgaba de la estructura de la Sedeso de manera abierta y descarada, mediante una actitud que nunca cambió pese a recriminaciones que tuvo del propio López Zavala.
¿De lo anterior está enterado Javier López Zavala?
No lo sé. Tal vez no. Pero hay algo que sí queda claro: algunos colaboradores del “Señor Z” ya se sienten instalados en la gubernatura en el siguiente sexenio y actúan con prepotencia y soberbia.
Y por ahora, lo que más le debe sobrar al titular de la Sedeso es humildad, ser incluyente y sobre todo, evitar excesos de los miembros de su equipo.