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“Rajones” y “maricas” |
ROBERTO ALONSO
En la vida cotidiana, los calificativos calan cuando son merecidos más que cuando son difamatorios, cuando son descriptivos y atinados por muy altisonantes, incómodos o injuriosos que puedan resultar para quien los recibe o se siente aludido. El refrán es corto y fulminante: “Al que le quede el saco que se le ponga”. Por eso es que encrespan y hasta irritan los motes, porque al pronunciarse los destinatarios saben que son ellos los que están haciendo algo que no es correcto, reaccionando no con arrepentimiento, sino con enojo y reafirmación de su postura.
Algo similar ocurrió el pasado jueves 5 de noviembre en la Cámara de Senadores cuando el senador perredista Pablo Gómez tachó de “rajones” a quienes luego de haber votado en contra de los privilegios en telefonía celular, apenas unos días atrás, viraron en sus intereses e intenciones aprobando lo que habían censurado.
En una votación cerrada en la que ya había surtido efecto el cabildeo de Televisa concretamente a través de su director jurídico y del niño verde, el Senado logró detener este intento de beneficio fiscal para empresas altamente productivas y boyantes en materia económica con 58 votos a favor de suprimir el artículo transitorio que favorecía dicha exención y 50 votos en contra. Sobre esta votación es necesario subrayar que la bancada entera del PRD se posicionó a favor de no conceder ningún paraíso fiscal a las empresas que entrarán en uno de los negocios más codiciados en el país: el del triple y el cuádruple play; en tanto que la bancada del PAN se dividió votando a favor y en contra no sólo de la intentona legislativa, sino de sus propios propósitos parlamentarios de cara a la sociedad.
Cinco días después, incorporado el tema por segunda vez en la Cámara de Diputados, el sistema electrónico de votación de la Cámara Alta arrojó un resultado ilustrativo del uso privado de un bien público con el que operó Televisa, amenazando a los legisladores –muchos de ellos con aspiraciones políticas para futuros cargos de representación popular–, con malos o buenos tratos en pantalla dependiendo de su votación: 66 votos del PAN, PRI, Partido Verde y Convergencia a favor de la moratoria, 38 en contra del PAN, PRD y PT y tres abstenciones.
A ellos, a los 66 senadores que cedieron a los intereses de Televisa y que ni siquiera subieron a tribuna a defender su posición, Pablo Gómez los tildó de “rajones” por decir lo menos. Con menos tapujos, la senadora del PAN, Beatriz Zavala, calificó la conducta de la bancada del PRI como “maricona”, según lo documentaron medios como Reforma, La Jornada y Proceso en sus notas informativas sobre el tema. En contraparte, en nombre de la bancada del PRI, su coordinador, Manlio Fabio Beltrones, argumentó que la prórroga de pago de derechos hasta 2012 y 2013 generará competitividad en el sector de las telecomunicaciones, posición que mantuvo también el gobierno federal en voz de Juan Molinar Horcasitas, secretario de Comunicaciones y Transportes.
Entre los “rajones” y “maricas”, en palabras de Gómez y Zavala, respectivamente, destacan algunos conocidos como Ángel Alonso Díaz Caneja, Fernando Elizondo Barragán, Gustavo Madero Muñoz y Ramón Muñoz Gutiérrez del PAN; Dante Delgado Rannauro y Eugenio Govea Arcos de Convergencia; y René Arce Islas del PRD, quien se abstuvo en su votación luego de haberse manifestado en contra de la canonjía. Por si fuera poco, al momento de la votación siete senadores del perredistas no estuvieron presentes en el pleno, mientras que cinco más faltaron a la sesión, aumentándose el margen de diferencia en el registro final.
Desafortunadamente, además de calar, en la vida cotidiana los calificativos permanecen hasta el grado de eternizarse, por lo que si a estos legisladores les molestan sus motes como quedó demostrado, deberán ir pensando cómo reivindicarse.
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10 de octubre: algo más que futbol y tango |
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Las diligencias a puerta cerrada en los cinco distritos comenzaron a las 9 horas; sin embargo, la apertura de documentos comenzó entre las 12 y las 13 horas / Alejandro Ancona |
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RAFAEL G. HERNÁNDEZ GARCÍA CANO
El 10 de octubre en México es una fecha que quedará grabada en nuestra memoria como fecha de malas decisiones con sus consecuentes infortunios. Curiosamente, ambos infaustos sucesos están vinculados con decisiones y decretos presidenciales, publicados en ediciones vespertinas del Diario Oficial de la Federación y curiosamente, ambos, en su momento, también fueron acogidos con beneplácito por, podríamos decir, en el fondo las mismas audiencias. El más reciente lo podemos constatar en la publicación de fecha sábado 10 de octubre de 2009, del decreto de Felipe Calderón en el que se determina la “extinción” de Luz y Fuerza del Centro (LFC). Cuatro días después, al inaugurar la 51 Semana Nacional de Radio y Televisión, Calderón Hinojosa, al referirse a su decreto, recibió el copioso aplauso de esa audiencia. Curiosamente, también en edición vespertina, un 10 de octubre pero de 2002, haciendo a un lado los trabajos de casi 17 meses sobre una nueva ley de medios, llevados acabo por la sociedad civil, Vicente Fox, les otorgaba una canonjía más a las grandes empresas de la radio y sobre todo de televisión con la reducción impositiva de los 180 minutos a sólo 18, y la verdaderamente ridícula cláusula sobre el derecho de réplica contenida en el artículo 38 del Reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión, que deja en manos del concesionario juzgar si procede o no la aclaración del afectado; en efecto, la absurda disposición establece: “... para hacer valer este derecho, el interesado presentará, por escrito y dentro de las 48 horas siguientes a la transmisión, la solicitud de aclaración pertinente ante la estación de radio o televisión correspondiente, la cual evaluará su procedencia, a efecto de hacer la aclaración...” Sólo por pura casualidad las decisiones de Fox, fueron anunciadas ante la Cámara de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), en la cena que esta última ofreció al primero.
Paradójicamente, en la República Argentina, el 10 de octubre pasará a la memoria de las fechas afortunadas, pues fue en este 2009, cuando el Senado del país austral aprobó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, debida a la iniciativa de la presidente Cristina Fernández. Esta nueva ley argentina, entre otros planteamientos, impedirá los monopolios, reservará una tercera parte del espectro radioeléctrico argentino para medios comunitarios y establece la creación de un organismo que regulará los servicios de comunicación audiovisual, además de un consejo multisectorial y participativo integrado por representantes de las universidades, de las asociaciones sin fines de lucro y de los trabajadores del sector.
10 de octubre, mismo día, sentidos inmensamente lejanos, no estaría mal aprender de los argentinos algo más que futbol y tango...
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Comunicación e integración en el Alba–TCP |
DANIELA PARRA
El 17 de octubre de este año, se llevó a cabo en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, la VII Cumbre del Alba–TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América–Tratado de Comercio de los Pueblos), dando un nuevo paso en la integración latinoamericana desde la perspectiva de la superación de la pobreza y la exclusión social.
A esta Alianza a la que pertenecen nueve países de América Latina y el Caribe, se le unieron las propuestas del Consejo de Movimientos Sociales del Alba–TCP, lo que le da un giro interesante en torno a nuevas propuestas como un tribunal de justicia climática, una nueva arquitectura financiera internacional, una moneda internacional alternativa al dólar y el desarrollo de un comercio complementario, justo y solidario. Sin embargo, me parece que las innovaciones más importantes y propuestas más interesantes giran en torno al tema de la comunicación, los medios y las industrias culturales.
En ese sentido, el Alba–TCP estableció que “los medios de comunicación tienen que desarrollar su actividad social con responsabilidad, sentido ético y de servicio público para todos los ciudadanos, y no ser instrumentos de los intereses sectarios de algunas minorías, ni ser utilizados como instrumentos de desinformación y desestabilización política”. Esta definición tiene claras implicaciones con el papel que han cumplido los medios como desestabilizadores, sobre todo en el caso de Venezuela, Bolivia, Ecuador y ahora Honduras.
Un avance es la creación del Fondo Editorial Educativo Alba–TCP que tiene como objetivo elaborar, publicar y distribuir textos y/o materiales educativos de interés común para los países miembros. Asimismo, se impulsa ya el Proyecto Alba Satélite para utilizar el Satélite Simón Bolívar y dar servicios de telefonía rural e internet de banda ancha satelital. Para ello se constituirá una comisión de telecomunicaciones.
Se propuso igualmente, la creación del proyecto radio del sur, de una agencia de noticias, la escuela de televisión y cine del Alba, el proyecto binacional del observatorio de medios entre Ecuador y Venezuela, y el establecimiento de canales temáticos compartidos en coproducción entre los países del Alba–TCP “para el impulso de un modelo comunicacional que permita un verdadero encuentro entre nuestros pueblos, fortalezca los procesos democráticos en la región y rompa el cerco comunicacional impuesto por el gran poder mediático transnacional”. Habrá que seguir de cerca el desarrollo y alcance de estos proyectos que dan un nuevo aire a la comunicación en torno a la integración latinoamericana.
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