“San Francisco Javier es el jesuita más importante del mundo, que inclusive ha eclipsado la vida de San Ignacio de Loyola, y que en México es un santo venerado, pese a que nunca pisó estas tierras. Sin embargo, hay testimonio de la profundidad de su trabajo, a través de los misioneros”, expuso el catedrático de la Universidad de San Pablo CEU, en Madrid, Gregorio Bartolomé, durante la presentación del libro La devoción a San Francisco Javier en México.
El ejemplar, editado por el gobierno de Navarra por el quinto centenario del nacimiento del santo, fue presentado ayer en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAP por su autora, Pilar Arceluz Iroz. Uno de los ilustradores del texto es el decano en fotoperiodismo y colaborador de esta casa editorial, Abraham Paredes.
En entrevista con La Jornada de Oriente, Bartolomé, a cargo de los comentarios del libro, consideró que el caso de San Francisco Javier es de lo más original, cuando otros tratan de inventar biografías para santificar a la gente. “Él no ha necesitado de ninguna leyenda para ser el misionero más universal de toda la historia de la iglesia. Yo lo comparo con San Pablo, en la antigüedad”.
“Su vida es curiosa porque sólo se cuentan 10 años. Nació en Navarra, después pierde su castillo en la guerra, pero eso no importó mucho hasta que da el salto, cuando se va a estudiar a París y luego abandona todo y funda la Compañía de San Ignacio, y en una década evangeliza Oriente, lo que hoy conocemos como Asia, muriendo sin llegar a China. Esto hace que su vida sea el ejemplo máximo de lo que es ser misionero”.
En la actualidad, comentó, hay más de 3 mil producciones de tipo literario: poesías, sonetos, obras de teatro y novelas, en torno a su figura. Fue pintado por Goya y, en México, grandes pintores también lo han retratado.
Una de las cartas que redactó durante su recorrido por Oriente provocó que en esa época unos 15 mil jóvenes de todo el mundo le escribieran para saber cuál era el requisito fundamental para ser misionero.
San Francisco de Javier nace en 1506, en el siglo de oro de la literatura y pintura española, y este hombre, como figura quijotesca, llega a ser el modelo de todo el mundo. Es patrón de Navarra, donde sus habitantes ponen a sus hijos Javier, como en México María o Guadalupe.
En tanto, la autora Pilar Arceluz explicó a este medio que los jesuitas llegaron en 1572 a México, y entre ellos llegó Eusebio Kino, quien hizo todas las misiones del norte del país –su veneración se realiza en Magdalena, en Sonora–, y trajo la historia de San Francisco Javier al continente.
“He detectado que se le tuvo mucha devoción en México y en Puebla, por las pinturas que existen de él en la iglesia de Nuestra Señora de la Luz, de la Compañía, del Espíritu Santo y de la Universidad, pero se ha ido perdiendo, sobre todo porque los jesuitas no han difundido su obra”.
“Cuando presenté el libro en la Universidad Iberoamericana campus Puebla, muchos lo desconocían y sus autoridades no se han preocupado por él; ni estampitas existen de su imagen”.
En la entidad, ejemplificó, hay documentos que demuestran que colegios, escuelas, ranchos y haciendas, inclusive barcos en Veracruz, llevaban su nombre, porque era un ícono y protector de los viajeros.
“En el Fondo de Estudios Históricos Carso encontré varias novelas y todas editadas en Puebla, además de sermones, pues el fue patrono jurado del Virreinato, uno de los más socorridos, porque le pedían por las enfermedades y las calamidades”.
Otro ejemplo de su devoción es el Colegio de San Javier en Puebla, que inicialmente fue hospital, en la época de la Independencia. También citó sus retratos que se encuentran en la Catedral, y otros lienzos encontrados, sin estudio, en la Santa Veracruz de México, sede de la congregación, en el Distrito Federal.
La autora presenta un exhaustivo repertorio de las huellas religiosas, iconográficas y pastorales del santo, a través de la obra de la Compañía de Jesús, que lo tenía como su modelo. Arceluz da noticia detallada de los colegios de enseñanza, misiones, fiestas, congregaciones, devociones locales, obras pías, catecismos y fundaciones existentes en el país bajo la advocación del santo navarro.
El libro se completa con anexos que incluyen sermones, cartas y oraciones en lenguas indígenas asociadas a la obra misional de los jesuitas realizada en México bajo la advocación del santo. Y está a la venta en la Facultad de Filosofía de la UAP.