Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Martes, 10 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Zavalistas no quieren a Montero en la candidatura del PRI

 
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

En los últimos días se ha generado una corriente de opinión acerca de la conveniencia de que Mario Montero Serrano no sea el candidato del PRI a la alcaldía de Puebla, bajo el argumento de que aunque aparece en el primer lugar de las encuestas, no acaba de convencer como la mejor opción para el tricolor. Más allá de que puedan existir criterios válidos o no en ese sentido, la verdadera razón por la cual quieren eliminar al secretario de Gobernación de la contienda priista, es que el funcionario encargado de la política interna es rechazado e intenta ser bloqueado por el grupo político del secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala.

Algunos conocedores de los entretelones de los juegos de poder en torno al grupo político que actualmente controla el Poder Ejecutivo estatal han advertido que, en el hipotético escenario de que López Zavala se convierta en el gobernador en el siguiente sexenio y Montero Serrano en edil de Puebla, habría entre ambos una confrontación tan grande que sería mucho mayor a la que hubo hace unos años entre Enrique Doger Guerrero, cuando era presidente municipal de la capital, y el mandatario Mario Marín Torres.

Ese pronóstico parte de dos aspectos fundamentales: Uno, que la llamada “burbuja marinista” está fracturada y dividida entre monteristas y zavalistas como resultado de una larga disputa entre ambas corrientes de los espacios de poder en el Congreso, en el gobierno estatal y el conflicto magisterial que se vivió a lo largo de este año.

Y dos, que en el siguiente sexenio ya no habría nadie por encima de López Zavala y Mario Montero que mediara y evitara que las confrontaciones que se generaron en el actual periodo gubernamental se prolonguen. Dicho de otra manera, ya no estará Mario Marín Torres al frente del Poder Ejecutivo con la capacidad de poner orden entre ambos.

Tal parece que Javier López Zavala enfrenta un par de frentes que están atorando su camino a la candidatura del PRI a la gubernatura. El primero es el crecimiento en la intención del voto de Enrique Doger Guerrero y el ex diputado federal Jesús Morales Flores, quienes, hasta ahora, no están dispuestos a negociar dejar la contienda priistas. Además de ello, la edil de la capital, Blanca Alcalá Ruiz, ha jugado a no montarse en la confrontación por la nominación del tricolor y mantiene una actitud de presentarse como le tercera en discordia en el proceso de postulación del abanderado del PRI.

Y el otro es que Mario Montero no ha podido ser desbancado del primer lugar de las encuestas para ser el candidato del PRI a alcalde de Puebla. Pese a que se ha dicho que tiene mala imagen, que se necesita un perfil ciudadano para la capital y que no convendría al tricolor que dos marinistas pudieran ser los aspirantes a los dos cargos políticos más importantes del estado.

Se sabe que el grupo zavalista ha querido destrabar estos dos conflictos de la siguiente manera:

Intentando negociar con Doger y Alcalá, por separado, el darles el control de la candidatura del PRI a la alcaldía de Puebla con tal de que se hagan a un lado de la contienda por la candidatura a la gubernatura. Y obviamente eso pasa por la posibilidad de marginar a Mario Montero con el pretexto de que fue necesario para garantizar que el grupo marinista siguiera al frente del Poder Ejecutivo.

A Doger le dijeron que lo podían volver a hacer alcalde de la capital y que para su gente serían las diputaciones locales del municipio de Puebla.

Mientras que a Alcalá le ofrecieron que el ex diputado federal, Jorge Estefan Chidiac, sea su sucesor en la alcaldía de Puebla y quede el frente del ayuntamiento un político que ha sido afín a la actual edil.

Doger rechazó la propuesta. De Alcalá no se sabe cuál ha sido su respuesta. Y el problema mayor, es que Mario Montero no está dispuesto a negociar.

Ha trascendido que Mario Montero ha introducido la discusión de que en el año 2001, cuando por primera vez fue aspirante a candidato, se sacrificó, pues en ese año salió en el primer lugar de las encuestas del PRI; sin embargo, se disciplinó ante la decisión del entonces gobernador Melquiades Morales Flores de que el aspirante del tricolor fuera Carlos Alberto Julián y Nácer, quien acabó siendo derrotado en la contienda constitucional por el panista Luis Paredes Moctezuma.

Por tanto, ahora tiene los méritos y la condición de exigir que, en esta segunda ocasión, no puede ser sacrificado.

Sobre todo cuando tiene las encuestas a su favor y ningún otro aspirante se acerca a sus números.

O dicho de otra manera, que a diferencia de la competencia que enfrenta López Zavala en la lucha por la candidatura a gobernador, a él no hay nadie que le haga sombra.

Es claro, que la sucesión en Puebla parece estarse volviendo en un nudo gordiano y se rompió el ambiente de estabilidad que se creía que dominaría en todo el proceso de elección de los dos principales candidatos del PRI en el estado.

 
 
Copyright 1999-2009 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV