Por qué será que hay momentos en la vida de todos y cada uno de los políticos en los que sienten que la virgen les habla, dice la Sábila quien es lo más angelical que ha visto en su vida el Jicoténcal. Ella, de falda color verde limón, deja ver sus piernas como de pollo por el frío que hace, pero quién es ella para negarle la belleza al pueblo.
Como tontito, el pobre primo le dice: ¿Me puedes repetir la pregunta?
Ella le dice: ¿Por qué todos los políticos sienten que la virgen les habla?
El Tránsito que escuchó la pregunta, queriendo ayudar al Jico, le dice: Eso ya lo sabemos, pero nos tienes que aclarar si la que les habla es la virgen de Ocotlán, porque no vaya a ser que sea una ajena a nuestras raíces y puede que los mal aconseje.
El verde se transforma en algo picante y revira: si serás bruto, es un decir, la virgen no les habla, sino que ellos, en algún momento, empiezan a escuchar voces y se sienten iluminados porque se convencen solitos de que están llamados a hacer algo trascendental, importante. El problema es que se empecinan en llevarlo a cabo y no hay como un bruto con iniciativa, dice ella.
No entiendo porque dices que la virgen les habla, pero no les habla, me pudieras dar algún ejemplo, le pide el Tránsito que ya se siente candidato a presidente municipal auxiliar del pueblo de Acxotla del Río.
Mira, durante los últimos días, semanas o meses, a varios funcionarios públicos se les dio por dar entrevistas en donde aseguran que sólo por el amor que le tienen a la tierra van a hacerle caso al pueblo, ellos no quieren ser señalados como hijos desobedientes, pero no les queda otra cosa que aceptar la voluntad del pueblo, porque el pueblo es el que manda y hay que hacerle caso, le explica la púber mujer.
¡Ah chingá!, ahora te entiendo menos, primero dices que a los políticos les habla la virgen y ahora que se las pide el pueblo y ellos no se la niegan, por fin la virgen o el pueblo. ¿El pueblo es virgen?, o ¿La virgen es pueblo?
Con eso de que toda la vida te la pasas de acarreado, hasta pareces alumno de Educación Física o de Telesecundaria y por tus entendederas no pasan más que las porras. Lo que quiero decir es que los políticos que se imaginan que pueden ser candidatos al gobierno del estado, primero escuchan esas voces que les viene de dentro y para darles forma, declaran que es el pueblo el que les pide que acepten ser candidatos, porque como ellos no hay otro, que si ellos no son electos al frente del gobierno, ¡Tlaxcala desaparece!
¿Quién es el pueblo?
Entonces la pregunta está mal planteada, afirma el Tránsito de Atligüecha, no se trata de conocer la identidad de la virgen que les habla sino del pueblo. ¿Quién es el pueblo?
Hasta en eso son unos aprendices, porque eso de que es el pueblo el que determina que sean candidatos es una expresión priista; cuando el presidente de la República decidía quién sería el tapado, se lo comunicaba al CEN o al Consejo Político del PRI y estos iban a la casa del susodicho, que ya los estaba esperando y le decían: venimos a informarle que el pueblo ha decidido que usted es la mejor persona para dirigir los destinos del país. El otro agradecía y se dirigía a la sede del partido para públicamente aceptar la decisión del pueblo.
¿El pueblo es el dedo?, se pregunta el primo Tránsito.
Ya ves porque te digo que sienten que la virgen les habla, pues porque como son unos aprendices de priistas, aunque sean panistas o perredistas, les da mucho miedo decirlo derecho porque sienten que el pueblo se les puede enojar y ser eliminados de la lista y ponerlos en la estúpida.
Va un ejemplo, cuando uno de esos políticos marginales se saca la lotería y lo hacen secretario de Gobierno, sintió que la virgen le hablaba, por lo que pidió ser candidato a presidente municipal, pero el pueblo le negó los votos y sin pena ni gloria se va de regreso a San Lázaro, de donde lo rescatan y lo vuelven a designar para el mismo puesto. Al tomar posesión dice, palabras más, palabras menos, ahora si voy derecho a la gubernatura.
Así como ese hay como una docena que andan dando entrevistas para que la gente se fije en ellos y ellas, aunque nadie resiste el análisis de su desempeño, todos parecen hermanos de leche porque dan las mismas respuestas, rematando siempre lo de: si el pueblo me lo pide, yo no soy el mejor, pero si el pueblo...
Pero ha de ser su pueblo, por ejemplo, ¿el de Texoloc ya le pidió al perro glotón que sea su candidato al gobierno del estado?, se interroga el Margarito.
El Tránsito, un poco desconsolado, expresa que el problema es que no toda la gente de su pueblo quiere al perro glotón, luego entonces el pueblo no puede pedirle que sea su candidato, sólo un pequeño grupo del pueblo, pero no el pueblo en sí.
Alabanzas de los cuates
A eso me refiero que la virgen les habla, porque de seguro son sus cuates, a los que han metido en la nómina o todos los que lo rodean los que le dicen: usted es el más guapo, el más inteligente, usted no se puede quedar así, tiene que ser el gobernador, la gente quiere que se siente en la silla y hasta se han de dar alguno sentones para ver cómo se siente.
O sea que el pueblo son sus cuates, ¡aleluya!, grita el Tránsito de Atligüecha por tamaño descubrimiento.
Siendo así el asunto lo más probable es que el pueblo de Yucatán sea el que le pida a Mariano ser su gobernador, porque quien está tratando de impulsarlo es Gamboa y ese es del sureste, acota el Margarito de Zacatelco.
Hay un candidato, asegura el Jicoténcal, que cada vez que sale a la calle y hace aire, se queda muy quieto, llama a su chofer–ayudante y le dice: ¡Ya oíste! El mensaje que envía la madre naturaleza es que quiere que yo sea el gobernador para que me encargue de protegerla, apúntale para que en mi discurso yo ponga énfasis en La Malinche.
Ahora entiendo de dónde sacó el hijo de Cisneros eso de atajar el agua, dice el Tránsito. Existe una mujercita, aquí con el perdón de la señito Sábila, dice el Margarito, que cuando sale a la calle se pone a saludar a todos los que se encuentra y le dice a su ayudante, ya ves como me quiere el pueblo, yo no sé que van a hacer los pobrecitos si no logran que yo sea quien los proteja. Ni dios quiera que vayan a caer en manos de los perredistas o de los priistas.
Ahora entiendo eso del pueblo, dice el Tránsito, es como aquel cuento que una vez me contaste, que unos pobladores mataron al cobrador de impuestos porque ya los tenía hasta la coronilla, al saber esto el rey mando a investigar y a todo vecino que se encontraba le preguntaban: ¿Quién mató al señor comendador? Y todos les respondían lo mismo ¡Fuenteovejuna señor!, que así se llamaba el pueblo y volvían a preguntar: ¿Y quién es fuenteovejuna? Y recibían como respuesta ¡Todos a una, señor!
O sea que los precandidatos confunden el pueblo con su partido y con sus tribus o grupos, que son los que deciden quién va a ser candidato y después se lo presentan al pueblo para que vote por alguno de ellos. Así es el asunto, inquiere el Margarito.
Ahora sí ya entendí, efectivamente todos los entrevistados que se destapan como precandidatos al gobierno del estado muestran síntomas de que la virgen les habla y todos se sienten elegidos, pero como sólo hay una silla, muchos de los ilusos van a quedar desencantados, como sucedió con algunos que quisieron ser candidatos a diputados federales en la pasada contienda.
Por cierto, ¿alguno de ustedes sabe dónde anda Juan?
¿Cuál Juan?