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Viernes, 6 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

  A DEBATE  

Desvalorizado discurso

 
Susana Rappo

Muchos quedaron inconformes, pero finalmente una mayoría legislativa es responsable de la aprobación de un paquete fiscal que envió el Ejecutivo federal, con todo y las modificaciones, cuyo saldo es el incremento de los impuestos para la mayor parte de la población, mientras un conjunto de empresas logró mantener sus privilegios fiscales.

La argumentación de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para validar la mayor tributación se basa en la necesidad de enfrentar los retos estructurales y coyunturales que demandan las finanzas públicas en México. Los primeros, derivados principalmente de la dependencia de los ingresos públicos a los petroleros, así como la debilidad de los ingresos tributarios no petroleros,  y los segundos, emanados de la crisis financiera internacional. 

Ante esa situación y la caída de los ingresos no petroleros, estimados por dicha institución para 2009, en 17.5 por ciento del impuesto al valor agregado y de 10.8 por ciento del impuesto sobre la renta y el impuesto empresarial a tasa única, la propuesta aprobada busca compensar dicha caída mediante el incremento de impuestos al consumo, a los ingresos de manera generalizada y algunos especiales.

La reducción de los ingresos tributarios se asocia directamente a la caída de la actividad económica y la mayor carga impositiva orilla a una mayor informalidad  y/o una mayor evasión. Sin embargo, eso parece no importar salvo que la cuenta de ingresos–gastos se equilibre, sin medir los efectos sobre las condiciones de vida de la población y el ensanchamiento de la desigualdad social. Si el salario no se incrementa, y en condiciones recesivas e inflacionarias es difícil que ello suceda, el aumento de un impuesto al consumo, aunque éste sea de uno por ciento,  incide directamente en él, reduciéndolo.

Desde el gobierno sigue predominando la visión de colocar como objetivo prioritario mantener la estabilidad macroeconómica como forma de acelerar el proceso de recuperación económica, para lo cual las finanzas públicas “equilibradas” es uno de sus requisitos, aunque en el último año dicha estabilidad nos haya costado una parte significativa de las reservas internacionales producto de las exportaciones y recursos petroleros y remesas, tratando de sostener el peso, evidenciando la vulnerabilidad de la economía y de la estrategia seguida para enfrentar la situación de crisis.

Como en otras ocasiones, el costo de la crisis se generaliza, mientras que la apropiación de las ganancias se mantienen, y resguardan en pocas manos, buscando validar las acciones oficiales mediante un discurso que trata de convencer de que las medidas se hacen para beneficiar a los más pobres.

 
 
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