En una escala del uno al 10, miles de usuarios de la International Movie Data Base han ubicado a This is it –no necesito explicar de qué hablo– con un promedio de 7.6; nada malo si consideramos, por ejemplo, que Shine a light, el documental de Martin Scorsese en torno a los Rolling Stones, se ubica ahí mismo con 7.3 (aunque igual podemos decir que No direction home –del propio Scorsese, focalizando en Bob Dylan– rankea por las nubes con un hermoso 8.6). Sea como sea, This is it se ha ubicado de inmediato como la indiscutible top en las taquillas del mundo (20.1 millones de verdes tan sólo el primer día), como se esperaba. Así pues, le sobra razón a la reciente y entristecida declaración del padre del Rey del Pop: “mi hijo vale más muerto que vivo...”. Cuando usted lea esto, casi seguro ya vio el film o arde en deseos de verlo; sea cual sea su caso, considere lo siguiente...
Mientras This is it avanza (y lo hará por largo rato) en miles de salas fílmicas del mundo, aquí en Puebla se muestra otro documental al que casi nadie voltea a ver; es mexicano y da su pelea apenas con unas cuantas copias, ante el pésimo timing de estrenar entre nosotros exactamente la misma semana que This is it. Estoy hablando del vigente, acuciante y conmovedor Los que se quedan, de Juan Carlos Rulfo y Carlos Hagerman, una mirada al impacto que se produce sobre las familias y las comunidades dejadas atrás por quienes migran al norte en busca de mejores oportunidades de subsistencia. Cual lo acoté hace ocho días en este mismo espacio, Rulfo y Hagerman se acercan a villorrios de Chiapas, Yucatán, Puebla, Michoacán, Jalisco y Zacatecas para conocer los sentimientos y encrucijadas de “esos que se quedan”, siempre añorantes de respectivos padres, esposos, parientes o amigos ausentes, sin una comprensión cabal –apenas lo visible y elemental– de sus motivos para irse. Estas familias, protagonistas de Los que se quedan, son el rostro olvidado –el segmento opuesto, casi nunca explorado– de la migración. Entonces: ¿por qué no verla antes de This is it? Si el documental sobre Jackson va a exhibirse durante semanas... ¿por qué no darle apoyo a este otro, muy nuestro y socialmente trascendente? Justo como múltiples y encendidos emails lo solicitaron en favor de El estudiante un par de meses atrás. ¿O ya se nos acabó el espíritu nacionalista? Ojalá que no, porque sobra decir que Los que se quedan no va a levantar ni la milésima parte de la taquilla poblana a recaudar por This is it (y es un escenario “optimista”). Pero milagrosamente, en algunos conjuntos la película alcanzó una segunda semana; entonces, a verla e impulsarla, que es una obra entrañable que en verdad vale mucho la pena.
Por su parte Amor, dolor y viceversa, de Alfonso Pineda Ulloa, por igual levanta la mano en busca de la atención del cinéfilo local. También una película mexicana muestra buena factura, pero no define cabalmente sus intenciones genéricas (una rara fusión de thriller y melodrama desde obsesiones oníricas), con lo que su “aterrizaje” se complica. Además, inexplicablemente no consigue precisar los espacios de su argumento, mostrando a Bárbara Mori en recintos que de común suscitan la misma pregunta: “¿y ahora en dónde está?”. Eso sí: la actuación de Mori es muy buena y sustenta a casi toda la película. Lástima, por otra parte, que el talento de Irene Azuela esté bastante desperdiciado en un rol apenas subsidiario, pero el balance resulta positivo para la cinta de Pineda Ulloa, así que merece la pena verla. Y en paralelo estrenaron otros films interesantes, en especial Una familia genial (Smart people), del israelí Noam Murro, con un cast muy atractivo: Dennis Quaid, Sarah Jessica Parker y la maravillosa Ellen Page. Me parece que será una de las más gratas sorpresas de este año fílmico. Que así sea.