El incremento de impuestos aprobado en el paquete fiscal 2010 ocasionará un aumento generalizado en los precios de los productos y servicios de por lo menos, entre 10 y 15 por ciento, señaló Horacio de la Cruz Sabás, ex director de Evaluación Regional de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y especialista en el tema fiscal.
En este sentido, indicó que para el próximo año el panorama económico no es nada alentador para la población económicamente activa. Lo anterior porque tendrán que gastar más para comprar los mismos bienes, así como las empresas perderán liquidez y ello provocará su cierre, el despido de personal e incrementará el número de pobres en el país.
En entrevista con La Jornada de Oriente, aseguró que el mayor pago de impuestos tendrá consecuencias para los partidos políticos; sin embargo, –añadió– aún no se pueden determinar estos costos sociales o políticos.
Los gravámenes que se incrementaron hace unos días y se aplicarán a partir del próximo año –por acuerdo de los legisladores panistas y priistas– fueron los impuestos Sobre la Renta (ISR), al pasar su tasa de 28 a 30 por ciento, al Valor Agregado (IVA), que pasó de 15 a 16 por ciento y a los Depósitos en Efectivo (IDE) que fue del 2 a 3 por ciento.
El especialista agregó que el índice inflacionario para el próximo año se ubicará por arriba del 6.5 por ciento, aunque los precios reales aumentarán de un 10 a 15 por ciento, ya que también se tienen que considerar los incrementos a la gasolina, electricidad e impuestos locales como el predial y la tenencia vehicular.
Explicó que una parte de este incremento previsto será consecuencia de que en términos reales los contribuyentes pagarán un 15 por ciento más de impuestos. Esto se debe a que sólo la nueva tasa del IVA implicará un alza real para el próximo año de casi el 7 por ciento con relación a la cantidad de impuestos que aún se paga en este año.
Con respecto al Impuesto sobre la Renta (ISR), comentó que su aumento del 2 por ciento significa en términos reales un aumento del 7.14 por ciento sobre el monto que pagan hasta ahora los contribuyentes.
Además, agregó, se aplicará un incremento real de por lo menos el 50 por ciento en el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), el cual pasó de una tasa del 2 por ciento a una del 3 por ciento a partir de 15 mil pesos, cuando antes era a partir de 25 mil pesos.
Añadió que la nueva tasa del IDE no afectará sólo a la economía informal, como se argumenta, sino a los empresarios y clase media que depositan sus ahorros en el banco.
Miscelánea fiscal
inadecuada
De la Cruz Sabás señaló que lo único que le interesa al gobierno federal es obtener más ingresos fiscales por el déficit de dinero que tendrá para el próximo año, aunque ello suponga una afectación a los contribuyentes cautivos y el retraso de la recuperación de la economía nacional.
“La discusión sobre la ley de ingresos en el Congreso de la Unión se volvió política, en donde importaba, no cómo impulsar a la economía, sino cómo los diferentes niveles de gobierno pueden allegarse de recursos. Los priistas van por su dinero y los panistas también, y lo demás no importa”, indicó.
Agregó que si a los legisladores federales les interesara la economía del país deberían haber aprobado la simplificación en el pago de impuestos –porque este proceso es muy burocrático en México– y la creación de una tabla progresiva para el pago de ISR de las empresas, dependiendo de su tamaño.
“No se hizo una planeación financiera del sector público en términos fiscales, sino que sólo se busca formar una gran bolsa de dinero que se distribuirá de acuerdo no a las prioridades del país, sino de los gobiernos”, concluyó.