Búsquedas en el diario

Proporcionado por
       
 
Viernes, 6 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Ecología
 
 

Cemex, una amenaza para Cuauhtinchan; urge detener su expansión, coinciden en foro

 
JAVIER PUGA MARTÍNEZ

Al municipio de Cuauhtinchan, Puebla, le urge un programa de ordenamiento territorial. Sólo así podrá contener las amenazas que representan la expansión de la empresa Cementos Mexicanos (Cemex) y de la mancha urbana de la capital del estado.

De no aplicarse este ordenamiento, la demarcación podría desaparecer en menos de una década, causando la pérdida de un patrimonio arqueológico, paleontológico, histórico y ambiental de incalculable valor para el país.

En Cuauhtinchan, ubicado a 20 kilómetros al oriente de la capital del estado de Puebla, se encuentran vestigios de las actividades de los primeros grupos humanos que se asentaron hace 20 mil años; también se han encontrado fósiles de más de un millón de años de antigüedad, y recientemente de un mamut en unos terrenos cercanos a la planta cementera.

Desde la década de los años 70 Paul Kirchhoff, Luis Reyes y otros investigadores documentaron la existencia de 60 asentamientos arqueológicos, así como de diversos elementos historiográficos que consideran a Cuauhtinchan como uno de los orígenes de la mexicanidad, como el lugar de donde provino el águila que capturó a la serpiente en el lago de Texcoco y que los mexicas consideraron como la señal que los llevó a asentarse en el valle de México.

Además está la importante relación que tuvo este señorío con las culturas del norte de Mesoamérica, de la costa del Golfo de México y las asentadas en la Mixteca Alta de Oaxaca.

Actualmente se desconocen cuántas de estas zonas arqueológicas han desaparecido, pues no existen estudios actualizados sobre el tema, pero se tienen documentados al menos tres destrucciones de montículos piramidales por la intención de personas ajenas al municipio de construir desarrollos inmobiliarios.

A estas conclusiones llegó el foro “Protección del Patrimonio Poblano: Plan Cuauhtinchan 2020”, que se realizó esta tarde en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), en donde participaron especialistas nacionales y organizaciones de la sociedad civil interesadas en la protección de este lugar.

Ahí, los participantes hicieron un llamado al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), para que actúe inmediatamente y declare la protección monumental de las zonas arqueológicas, así como de 5 mil monumentos y obras catalogados como patrimonio histórico.

Durante el encuentro, el ex director de Icomos México, Carlos Flores Marini, señaló que el municipio de Cuauhtinchan comienza a padecer los estragos de la instalación de la empresa Cementos Mexicanos, ya que el gobierno local y los pobladores no están preparados para contener la expansión de la empresa sobre los abundantes recursos de piedra caliza –materia prima del cemento– que existen en toda la Sierra de Amozoc, a un costado de ese municipio.

Sin embargo, señaló que fue el propio ayuntamiento de Cuauhtinchan el que cometió el grave error de haber autorizado la instalación de Cemex en el municipio, esto en el año 1995. La planta tiene una capacidad de producción de 3.5 millones de toneladas anuales y actualmente recibe una inversión de 460 millones de dólares para la ampliación de sus líneas de producción.

“No se está tratando de impedir, sino de ordenar. Buscamos un diálogo, pero éste ha sido de sordos: la cementera no quiere hablar con las autoridades culturales que están preocupadas por esto; sólo habla con las autoridades políticas, que tienen otros puntos de vista y otros intereses...”, señaló el investigador.

Agregó que de no moderar el crecimiento urbano e industrial en este lugar, habrá un daño irreversible para las comunidades de esta región, asentadas en los municipios poblanos de Cuauhtinchan, Tepeaca y Tecali, todos al oriente de la capital poblana.

“Se habla de un plan al año 2020, pero esto es para pasado mañana ¡es urgente! Se habla de que hay compraventa de terrenos para grandes conjuntos habitacionales, pero sólo se ve el punto de vista comercial de los desarrolladores inmobiliarios. Además, están los intereses de otra cementera (Cruz Azul) en estos terrenos. Hemos visto cómo se han modificado las condiciones climatológicas en esta zona, algo que no sabíamos”, subrayó Flores Marini.

 

Cemex debe dar a conocer

sus planes de expansión

 

Los participantes en el foro se sumaron a la propuesta del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) de la UAP, que consiste en establecer contacto con Cemex y solicitarle abrir su información sobre la cantidad de tierra que posee en Cuauhtinchan, y sus planes de expansión en el municipio, ya que a la fecha se desconoce la extensión total que la empresa posee en este lugar.

El municipio tiene una extensión de 13 mil 600 hectáreas, y se estima que en poder de Cemex se encuentra el 5 por ciento del municipio, es decir, unas 680 hectáreas; de confirmarse que la empresa adquirió otras 700 hectáreas, aumentaría otro 4.5 por ciento su extensión.

El investigador Samuel Contreras afirmó que el Cupreder está impulsando que se modifique la fragmentación del territorio de Cuauhtinchan para que sean creadas zonas de protección ambiental, una contrapropuesta a lo que pretende el actual gobierno municipal, que quiere establecer zonas para “industria pesada” y de “alta densidad de población”.

“Éticamente, la universidad no puede aceptar esto”, indicó el investigador, quien agregó que el Cupreder va por la conservación del territorio de este lugar; es decir, del paisaje y del entorno social.

La institución busca que sean creadas cinco Unidades de Gestión Ambiental (UGA) que abarcarían de 500 a mil 500 hectáreas cada una, las cuales estarían determinadas por diferentes políticas, unas de protección ambiental y otras de preservación del patrimonio histórico.

Aunque se plantee el desarrollo sustentable del municipio, no quiere decir que éste se encuentra a la deriva sino que se aplican candados de protección para todo Cuauhtinchan, pues a la industria, a la agricultura y al desarrollo inmobiliario se le da el lugar que les corresponde.

Subrayó que la propuesta universitaria es riesgosa porque se tiene que conciliar con los intereses económicos de los consorcios cementeros e inmobiliarios, pero se trata de proteger lo que resta de la serranía de Amozoc ante la expansión de Cemex y evitar que avance más.

Contreras aseguró que por otra parte está el crecimiento de la mancha urbana de la ciudad de Puebla, que está ejerciendo una presión sobre el corredor biológico que forma esta sierra con las reservas naturales de La Calera, Toltepec, Flor del Bosque y el Cerro Partido, las cuales llegan hasta los terrenos que adquirió Cemex.

“Si permitimos la construcción de viviendas, de industrias o de carreteras, estaremos firmando la carta de muerte de la población de Cuautinchan. Toda el agua se recarga en la parte alta de la serranía, y taparla con cemento es un suicidio”, señaló.

Destacó que Cemex presuntamente habría adquirido, a través de un particular, un total de 600 hectáreas de la Sierra de Amozoc que son para la expansión de esa empresa, a fin de que continúe extrayendo material para la fabricación de cemento.

Además, está la especulación inmobiliaria que se desató con el anuncio del programa de rescate de la presa de Valsequillo, lo que provocó que gente comprara predios de tres a cinco hectáreas a dos o tres pesos el metro cuadrado y que posteriormente venden a precios exorbitantes, incluso en dólares, indicó.

“La presión es múltiple: la ciudad de Puebla ya no tiene para dónde crecer, pero lo hará por el punto más débil; por eso se busca establecer murallas naturales. No nos oponemos al desarrollo, sino crecer, pero con orden, crear una normatividad donde todos estemos de acuerdo, o por lo menos la mayoría. Se trata de asegurar el futuro de las próximas generaciones”, sostuvo.

 
 
Copyright 1999-2009 Sierra Nevada Comunicaciones - All rights reserved
Bajo licencia de Demos Desarrollo de Medios SA de CV