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Viernes, 6 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

La antorcha guadalupana unifica, fortalece y da esperanza a los migrantes en EU: Merino

 

Testimonio gráfico de la carrera en 2005  n  Fotos Cortesía de Joel Merino
YADIRA LLAVEN

Desde hace 18 años una antorcha encendida y el estandarte de la virgen de Guadalupe recorren, en 72 días, dos países, desde la Basílica de Guadalupe, en la ciudad de México, hasta la Catedral de San Patricio, en Nueva York. Se trata de la peregrinación más grande de América Latina que unifica, fortalece y representa un mensaje de esperanza a los migrantes mexicanos radicados en Estados Unidos, tema central del libro La Antorcha Guadalupana México–Nueva York, testimonio gráfico de la carrera en 2005, captada por la lente del fotoreportero poblano Joel Merino.

“En la antorcha veo una esperanza, un puente que se tiende, que quiere escuchar una razón de sus hijos, sus esposos o de sus hermanos, que le rezan a la virgen con abundantes lágrimas. Y es verdad, la devoción de esta carrera es sumamente impresionante y simbólica, que explica por qué un mexicano deja su patria para ir al norte en la búsqueda de una mejor vida”.

A propósito de la presentación del ejemplar el sábado 7 de noviembre a las 12 horas, en la Casa del Escritor (5 Oriente 201), Merino concedió una entrevista a La Jornada de Oriente para hablar del libro que ha pospuesto su edición a lo largo de un lustro por diversas vicisitudes. Los comentarios estarán a cargo del fotodocumentalista, periodista y editor Enrique Villaseñor, también ex presidente del Consejo Mexicano de la Fotografía; y de Darío López–Mills, editor de fotografía de la Associated Press en México y Centro América.

En la amena charla, donde el fotógrafo dejó ver su motivación por el tema y reconoció que es un “marxista–guadalupano de closet”, como lo señalan sus hijas, pues no va a la basílica, pero sí a San Patricio, expuso que tiempo atrás, en 2002, la UAP le publicó Tepeyac en Nueva York, que habla acerca de la organización mexicana que lucha por la defensa de los derechos de los indocumentados.

–¿Cómo te enganchas con el tema guadalupano y desde cuándo?

–El tema es bastante viejo, y es la continuación del primer libro que editó la UAP. Por azares del destino llegué a caer en la casa de unos amigos migrantes, en Nueva York, hace 18 años, quienes me platicaron de la virgen, allá en Bronx.

“Desde entonces tengo una imagen guardada en la mente que no la he podido lograr: el recorrido con la antorcha mientras cae la nieve, que así me cuentan sucedió; sin embargo, espero realizarla algún día, como una fotografía irrepetible que tomé del estandarte de la virgen con las dos Torres Gemelas de fondo, que es la portada del libro anterior”.

En uno de sus tantos viajes a Nueva York, que antes hacía cotidianamente, ahora ya no por la inflación, se instala la Asociación Tepeyac y organizan su primera carrera de antorchas, un 12 de diciembre, “y tuve la fortuna de estar ahí. Con mis fotos hicieron una exposición permanente en el organismo, aunque me venía con mucho recelo y yo no me involucré en la logística, pero con el tiempo mis imágenes han sido un factor clave en las luchas legales, en la Corte, para obtener el permiso de hacer la travesía por la ciudad con la virgen y las antorchas encendidas, cosa que los gringos ven raro, a excepción de que fueran un acto de los juegos olímpicos”.

Junto a Luis Cortés, coautor del libro, estructuró el recorrido completo gráfico que inicialmente sólo sería una crónica del peregrinaje y que cinco años después se convirtió en su segundo libro sobre el mismo tema. “Nunca habíamos realizado el recorrido de un jalón. Quedamos de salir juntos en la basílica, pero no sucedió así. Luis me alcanzó en Tamaulipas, y yo me regresé de Texas a Puebla por las elecciones, pero salió”.

La idea surgió también con el apoyo de una amiga, Adriana Sletza Ortega Ramírez, responsable de los textos, quien además es experta sobre leyes de migración. El diseño se lo aventó otro amigo, Fernando Martínez. “Y ya con el mamotreto armado, anduvimos tocando puertas para ver quién se animaba a editarlo, pero fue difícil. Como en el Son de la negra, me decían sí pero no cuándo. Primero se comprometió Enrique Doger, como presidente municipal, luego Blanca Alcalá, hasta la misma universidad con Enrique Agüera, pero fueron puras promesas de campaña, hasta que hace un año platiqué con la Secretaría de Cultura y se concretó, pero ya no quería sufrir otro desengaño”.

Aun sin conocer físicamente el libro, pues a dos días del acto no le había proporcionado una copia, confió en que será un ejemplar de “tamaño decente, que sirva”, como deben ser los tomos de fotografía. “No soy protagonista de la historia, pero considero que es un tema binacional que no se le ha dado la atención que se le debe. Es muy cómodo para México no hacerle caso a los migrantes, pero sí son importantes cuando los paisanos se hacen cargo de las obras públicas de sus pueblos”.

“Y del otro lado sucede lo mismo. Las veces que se habla de la antorcha guadalupana en Nueva York es porque se mandan fotos a México, pero en nuestro país las rebotan a NY, y entonces qué pasa con los 5 mil guadalupanos que se encuentran concentrados en pleno centro de Manhattan. ¿Se les pierden? Los guadalupanos siguen siendo invisibles”.

 
 
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