En la tarde–noche del miércoles, en el hotel Panamerican de la ciudad de Puebla, se congregaron unos 200 operadores regionales que se encargan de coordinar reuniones de apoyo a las aspiraciones de Jesús Morales Flores de ser el próximo candidato del PRI a gobernador. Lo relevante de ese encuentro no fue sólo el número de asistentes, sino que algunos de ellos exigieron que de ahí salieran marchando al partido a exigir equdad en el proceso de selección del abanderado priista y esa demanda pasaba por pedir que Javier López Zavala deje de usar la estructura de la Secretaría de Desarrollo Social para promocionarse.
Jesús Morales tuvo que tomar la palabra y convencer a los asistentes de que, por ahora, no forma parte de sus estrategias convocar a protestas en contra del PRI, pero tampoco descartó que se pueda llegar a una situación de esa naturaleza, al sostener que no va a permitir la imposición de López Zavala como abanderado tricolor.
Este hecho sólo demuestra algo: Jesús Morales Flores, pese a los intentos que han existido para minimizar sus posibilidades de ser el candidato, se ha convertido en un verdadero e importante obstáculo, por no decir un auténtico peligro, contra el proceso de imponer a Javier López Zavala.
Por ello, la demanda que ayer externó públicamente –en rueda de prensa– de que el abanderado del PRI debe ser electo por una consulta a las bases, pues por ahora no hay condiciones para una candidatura de unidad, no debe verse para nada como “patadas de ahogado” de un aspirante que no despegó en sus índices de preferencias electorales, sino como alguien que si puede provocar que el proceso de ungir a López Zavala se venga abajo.
Cuales son los factores que le darían esas condiciones a Chucho Morales, el hermano nada incomodo del ex gobernador Morales Flores, son los siguientes:
1. Los punteros en la lucha por la nominación priista sin duda alguna son Enrique Doger Guerrero y Javier López Zavala, quienes cada uno por su lado han sostenido que la empresa Demotecnia los colocó al frente de las preferencias de la ciudadanía, sin que nadie pueda hasta ahora establecer a quien de los dos le asiste la razón; sin embargo, lo que no se ha dicho, es que Jesús Morales Flores quedó en el tercer sitio de los índices de posibles votantes y de confianza, pero en una distancia no lejana de los dos primeros lugares.
Por tanto, si lograran unir fuerzas Doger y Jesús Morales, ambos podrían conseguir un índice de apoyo que superaría en mucho al de López Zavala.
Un error que se cometió en el círculo cercano al secretario de Desarrollo Social fue considerar que “Chucho” ya estaba “muerto” políticamente hablando.
Y se olvidó en el equipo zavalista que la familia Morales Flores aún conserva una importante estructura de simpatizantes todo el estado, que no le dio suficientes apoyos al hermano del ex gobernador Melquiades Morales para haber alcanzado el primer lugar en el reciente sondeo que realizó la demoscopista María de las Heras para medir a los aspirantes priistas, pero si le fue suficiente para contribuir a que se abortara la posibilidad de construir una candidatura de unidad en torno a López Zavala con el primero de los dos sondeos que hará Demotecnia.
Es decir, los números de Jesús Morales impiden que haya en el PRI –en el presente– un aspirante que supere por más de 10 puntos al resto de los contendientes.
2. La comunicación entre Jesús Morales y Enrique Doger es buena y constante. Entre ellos no se ha hablado de la posibilidad de que uno decline a favor del otro. Entonces yo me hago la pregunta: ¿Para qué les va a servir ese puente de entendimiento?
Todo hace suponer que Doger y Morales Flores podrían unirse para que juntos pudieran impugnar ante los tribunales una posible designación de López Zavala.
Se sabe que la presidente nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, ha establecido que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del partido aceptará al candidato que cuente con el visto bueno del gobernador Mario Marín, siempre y cuando no haya inconformidades del resto de los aspirantes que ponga en peligro al abanderado tricolor por un posible recursos ante los órganos jurisdiccionales que resuelven asuntos electorales.
En ese tenor de ideas, Jesús Morales le está apostando a que el CEN del PRI intervenga en el caso Puebla y el candidato no sólo sea resultado de una designación que se decida en Casa Aguayo.
3. Hasta ahora Jesús Morales no ha entrado en ninguna negociación con López Zavala, pese a que se ha especulado que ya le ofrecieron el control del Congreso local en la siguiente legislatura.
No se sabe qué ha pasado. Si Jesús Morales no ha aceptado lo que le han ofrecido o que no le han ofrecido nada de parte de Javier López Zavala.
Eso le ha dado a Jesús Morales un carácter de auténtico opositor, junto con Doger, al proyecto de López Zavala.
O por lo menos así permanecerá mientras no entre al terreno de la negociación con los zavalistas.
Esta condición plantea que López Zavala está obligado a arrasar en la segunda encuesta de Demotecnia para poder legitimarse.
Que es urgente que el secretario de Desarrollo Social concrete una negociación con sus opositores.
Que todavía no se puede decir que ya todo esté definido en el PRI.
Y que está claro que el actual proceso de sucesión en el PRI se perfila a ser el más competido en la historia de este partido.