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Jueves, 5 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 TENDAJÓN MIXTO 

Sigue el deterioro político y social

 
JAIME ORNELAS DELGADO

De amores ocultos que salen a la luz. Los funcionarios del gobierno espurio de Felipe Calderón, ofrecen un día si y otro también la materia prima necesaria para seguir documentando y fortaleciendo la oposición a un régimen que ha llevado al país a la peor crisis social y económica de, por lo menos, las últimas cinco décadas.

A veces declaraciones de humor involuntario –que si no fueran porque se dan en un entorno social sumamente deteriorado, moverían a risa loca– o bien observaciones y decisiones francamente aberrantes, que el pueblo mexicano soporta pacientemente en espera de quien sabe que cosa. Esas declaraciones, observaciones y decisiones, muestran de que están hechos los funcionaros de un gobierno que no ha podido superar el sello de ilegitimidad conque Calderón asumió la presidencia que jamás ganó en las urnas.

Pocas veces; sin embargo, nos habíamos topado con declaraciones como las de un tal Jeffrey Max Jones, subsecretario de Agricultura (bueno, ex subsecretario pues fue cesado inmediatamente después de sus declaraciones). ¿Pero que dijo el tal Jones? En conferencia de prensa el panista afirmó, entre otras cosas, lo siguiente: “los campesinos deben aprender la lógica del mercado del narcotráfico, pues ellos saben como usarlo (...) La lógica de los narcotraficantes de definir el mercado y después orientar su logística para surtirlo es una estrategia de la cual el sector agropecuario puede aprender”.

Ninguna apología mayor que la hecha por este exdiputado panista –“mercenario, abigeo, conductor de viajes espaciales, deroga impuestos, desalojador de bares y ejecutor de venganzas”, según reza su tarjeta de presentación”– a las organizaciones empresariales delictivas, cuya admiración no pudo ocultar el señor Jones. Con tanta admiración, con tanto amor declarado por este rancio militante del PAN, a las ejemplares “organizaciones empresariales” dedicadas al trasiego de la droga, uno se pone a pensar si esa guerra emprendida por el señor Calderón contra la delincuencia organizada es real o se emprende sólo para mostrar músculo a los opositores de la administración calderonista, o bien una especie de ensayo de política represiva o, incluso, mera legitimación mediática.

La delincuencia desde el gobierno

Si la delincuencia organizada es temible, mucho más lo es esa delincuencia que actúa desde el poder y proclama sin ambages acciones al margen de la ley. Al asumir el cargo de presidente municipal de San Pedro Garza García, municipio de Nuevo León donde se dice viven los más ricos entre los ricos, el panista Mauricio Fernández afirmó que creará un equipo de inteligencia y un “equipo rudo”, cuya creación está al margen de la ley, para obligar a los delincuentes a “largarse del municipio”. Y no fue todo, advirtió que asumiría atribuciones no previstas en la ley ni en la Constitución para “combatir al crimen organizado”. Más allá del riesgo que corre de reducir dramáticamente la población del municipio si logra su propósito de que se larguen todos los delincuentes,   lo peor es creer que la delincuencia se combate con más delincuencia. Pero anunciar qué se actuará al margen de la ley en un acto solemne y republicano, como es la toma de posesión como presidente municipal, no deja de ser un cinismo que muestra la trivialidad con que las autoridades panistas perciben el Estado de Derecho.

¿Quién los entiende? Manuel Ramos Francia, a quien suponemos economista de esos que cobran y cobran muy bien en el Banco de México pues habla como director de Investigación Económica de esa preclara institución, afirmó lo siguiente: “después de haber sufrido la mayor contracción en siete décadas la economía mexicana se encuentra en un “punto de inflexión” en el que se comenzó a revertir a caída de los últimos meses”, afirmó sin sonrojarse este funcionario del banco central, que miraba a quienes lo escuchaban como pidiéndoles su aceptación y le dijeran: “qué bien lo hice ¿verdad?”.

Pero para desgracia del funcionario, la terca realidad se atrevió a contradecirlo. En efecto, el mismo día de su declaración, el miércoles 28 de octubre, el Inegi dio a conocer los resultados de la actividad económica en el mes de agosto en los siguientes términos: “La economía mexicana registró en agosto una caída anual de 6.02 por ciento con un desempeño mensual de 1.75 por ciento menor al de julio de este año, la mayor contracción de la actividad económica en términos mensuales desde enero pasado”. ¿Usted a quién le cree: a quién declara que todo acabo o a la realidad que dice todo va de mal en peor?

Andrés Manuel López Obrador es inspiración

Al parecer, Felipe Calderón ha leído y releído las propuestas de Andrés Manuel López Obrador y, ahora, las utiliza para presumir que algo entiende. Así, la semana pasada, ante los empresarios de la química, un tanto fuera de sus casillas, se quejó Calderón: “esta bien que los empresarios tengan actividades filantrópicas (¿será el Teletón, maestro?), patrocinen actos deportivos y culturales y nos regalen equipos de médicos, pero también que paguen aunque se una parte de los impuestos”. ¿Y por qué una parte señor Calderón? A los trabajadores nunca nos dicen “bueno, no pagues todo el impuesto sólo una parte, la que quieras”. Es más ni siquiera nos piden autorización para retener los impuestos y nos lo retienen. Somos cautivos y de pago completo. ¿Por qué hacer discriminaciones y privilegiar a los más ricos manteniendo los regímenes fiscales especiales? Es el colmo ¿no?

En otro momento, se soltó criticando a los empresarios que evaden sus responsabilidades fiscales y los acusó de exigir al gobierno que cobre a la gente más pobre el IVA a medicinas y alimentos pero ellos, los empresarios, sólo paguen el 1.7 por ciento sobre sus ventas, que el año pasado ascendieron a 5 billones de pesos. ¡Claro, luego se arrepintió y pidió perdón por su arrebato a los magnates de la industria!

Pues bien, muchos nos preguntamos, ¿Si Felipe Calderón sabe lo que hacen los empresarios, si sabe, o le han dicho, que los regímenes fiscales especiales les permiten reducir al mínimo el pago de impuestos: por qué no envió una propuesta fiscal que corrigiera esa situación? ¿Por qué cedió ante los empresarios y decidió proponer el 2 por ciento a todas las transacciones mercantiles, lo que incluye medicinas y alimentos? ¿A quién pretenderá engañar con esos arrebatos frente a quienes lo llevaron hasta donde está?

 
 
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