Al cierre de la presente edición, al menos 200 vecinos del municipio de San Lorenzo Chiautzingo, ubicado en la región de Huejotzingo, estaban congregados a las afueras del templo principal de esa localidad exigiendo la salida del párroco Guillermo Campos Silverio, causante del derrumbe de una parte del inmueble religioso.
Por la noche, la Secretaría de Gobernación informó que al menos 40 agentes de las policías municipales de Chiautzingo, San Salvador El Verde, San Felipe Teotlalcingo y Huejotzingo, para prevenir cualquier intento de linchamiento o disturbio de similar naturaleza.
La misma fuente dio a conocer que hasta pasadas las 22 horas las autoridades de San Lorenzo no habían requerido la presencia de la Policía Estatal ni de ninguna otra fuerza de seguridad pública al mando del Poder Ejecutivo local.
Según la versión de la dependencia encargada de la política interior en la entidad, el enojo de la gente en Chiautzingo se derivo del derrumbe de una parte de su templo, al parecer causado por las excavaciones que el sacerdote mandó a hacer en su afán de encontrar un nuevo pozo para abastecerse de agua, pues el que tenía en funciones se agotó.
Los problemas iniciaron al mediodía, cuando los feligreses le exigieron a Campos Silverio que se retirara, pero el tonsurado se negaba. Por la noche, el delegado de la Secretaría de Gobernación continuaba persuadiendo al religioso para que abandonara la iglesia.