El pasado fin de semana se concretó en el Congreso de la Unión la aprobación de un paquete fiscal que incrementó los gravámenes del Impuesto Sobre la Renta (ISR), al Valor Agregado (IVA) y sobre Depósitos en Efectivo (IDE). Al respecto, es necesario señalar que en la percepción general se considera que todas estas cargas no tuvieron un aumento superior y en conjunto al 4 por ciento; sin embargo, algunos especialistas han advertido que eso es irreal, y los contribuyentes, en términos reales, acabarán pagando en 2010, en promedio, 15 por ciento más de impuestos.
Para entender lo anterior es necesario saber un ejemplo: si antes se pagaban 15 pesos de IVA en un consumo de 100 pesos y ahora se erogarán 16 pesos, ese peso adicional significa, en términos reales, casi un 7 por ciento de aumento en relación al monto anterior que se pagaba de ese gravamen.
Otra situación que no se ha analizado es que los incrementos al ISR, IVA e IDE ya están empezando a desatar importantes aumentos en los precios de todo tipo de bienes y servicios, lo cual va a generar una espiral inflacionaria que principalmente va a dañar el bolsillo de los ciudadanos que se encuentran en la economía formal pagando impuestos.
Con ello se puede llegar a la conclusión de que los únicos damnificados por el paquete fiscal son de la clase media, los asalariados, así como las pequeñas y medianas empresas que deberán pagar más para resolver la falta de recursos del gobierno federal y permitirán que se mantengan los privilegios de las grandes compañías, que mediante un complejo sistema de deducciones y actividades filantrópicas o recreativas pagan menos cargas impositivas que un ciudadano común y corriente.
Lo anterior coloca al país en condiciones para que siga creciendo de manera acelerada la desigualdad social.