Aunque calificó como “lentos” los avances en la investigación sobre el ataque a cinco policías perpetrado la semana pasada, el titular de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), Rodolfo Igor Archundia Sierra, aseguró que hasta el momento no hay indicios de que el atentado tenga relación con el narcotráfico, pero sí con el negocio de los autos robados, según las declaraciones que ha emitido el testigo que la dependencia tiene bajo arraigo.
En una entrevista que varios medios le hicieron ayer al funcionario en el marco de la inauguración de un centro de atención a mujeres víctimas de la violencia, Archundia reveló que ahora se sabe que los sicarios utilizaron cuatro armas de fuego, aunque aclaró que no podía aventurarse a afirmar que fueron cuatro los agresores.
Añadió que, por lo pronto, en las pesquisas no se ha comprobado la participación de los uniformados con algún grupo delictivo y dio a conocer la existencia de imágenes fotográficas de uno de los atacantes, asegurando que las placas no fueron captadas por las cámaras de vigilancia que había en la zona del atentado sino por otra fuente, la cual no quiso mencionar.
Empero, el servidor público aseveró que las fotografías han servido para conocer con seguridad la identidad de uno de los agresores.
Cabe recordar que en diversos espacios informativos se ha cuestionado el retiro de la cámara de vigilancia que debió haber registrado la ofensiva a balazos que sufrieron cinco policías de Puebla y Cholula –cuatro de los cuáles fallecieron–, la madrugada del martes de la semana pasada en la Calzada Zavaleta.
El procurador dejó claro que las indagatorias orientadas a un ajuste por robo de autos no necesariamente fructificarán en la resolución del caso y, a pregunta expresa, afirmó que el testigo protegido –un sujeto que en principio iba huyendo de los sicarios y solicitó ayuda de la fuerza pública– no pertenece a una banda dedicada a ese ilícito, aunque su situación judicial se definirá el mes entrante.
El 27 de octubre anterior un comando armado de sicarios asesinó, con armas tipo R15, AK 47 y 9 milímetros, a cuatro policías preventivos de los municipios de Puebla y San Andrés Cholula, cuando los uniformados retuvieron un automóvil reportado como sospechoso por perseguir a otro auto en el crucero de los bulevares Atlixco y del Niño Poblano.
En tanto, otro elemento de seguridad del municipio de Puebla resultó con lesiones de bala en la pierna derecha, por lo que fue trasladado al Hospital de Traumatología y Ortopedia del Instituto Mexicano del Seguro Social donde convalece.