A mí, la verdad, cada día me gusta más. La democracia es algo, en verdad, maravilloso. Valga la redundancia. No entiendo por que razón no la habíamos puesto en marcha desde antes si tiene tantas ventajas. ¿A poco le tenían miedo? ¿Acaso pensaban que el pueblo, una vez que tuviera el poder del voto en sus manos, iba a actuar irracionalmente?
¡No, hombre! Solamente era cosa de que al pueblo –y a las instituciones– les tuvieran confianza y dejaran las grandes decisiones en sus manos. ¡Faltaba más! El pueblo es sabio.
Y que bueno que con la democracia, la alternancia y el voto (el verdadero sufragio, el efectivo y electivo, como rezan los nuevos billetes de 100 pesos) arribara también el nuevo rito, el de la de la Santa Encuesta , patrona de este Mexicalpan de las Ejecuciones. Mediante la invocación y el rezo convencido, Santa Encuesta resuelve todo.
Santa Encuesta es patrona de los suspirantes, sobre todo de aquellos que añoran al recordado patricio, el caído en desgracia, el “beato gran dedo” de triste memoria, que todo lo resolvía, hasta que cayó (y calló) en desgracia.
A Gran Dedo, ni virgen ni mártir, lo vino a sustituir afortunadamente la nueva patrona de todas las causas, consuelo de los desvalidos, y protectora de todas las grandes empresas que determinan el tamaño y la medida de “doña opinión pública”. Ahora, en nuestra nueva religión, y por medio de La Santa Encuesta es posible hacer que llegue la voz y la opinión del pueblo, del verdadero, del silencioso, del marginado, del olvidado, la de todo aquel a quien nadie escuchaba, hasta los oídos de los poderosos, de los semi–dioses, de los verdaderos decididores. La Verdadera Democracia ya encontró su camino. El de la Técnica, antes que el del anticuado Voto.
Y no se olviden que la voz del pueblo es la voz de dios. Pero dios no sabía antes de la necesidad de contar con La santa Encuesta , verdadera ministra del Señor, para así materializar el sentir de la plebe, de los humildes, de ese Demos esperado, siempre fecundo y siempre creador.
Gracias, gracias, gracias. Nueva Religión y nueva Técnica. El Paraíso Terrenal.
El instrumento ha llegado. El instrumento está ahí. Tan simple como eso. El poderoso ya no necesita disfrazarse, como en el pasado, para acudir de incógnito a los mercados y escuchar el verdadero sentir de los votantes, de la ciudadanía. Ahora , actualmente, y gracias a las maravillas de la tecnología (que nunca acabaremos de agradecer) simplemente ordena efectuar una encuesta y ¡presto!, más rápido que una liebre, ya cuenta con toda la información necesaria para saber cual es la decisión que debe tomar. O el Candidato a escoger.
¿Qué necesita saber el nombre de su sucesor? ¡Zas! Unas simples preguntas y el nombre de quien será el próximo, el nuevo ungido, ya aparece, elegido sin duda por el Nuevo Demos Técnico, como por arte de magia. Sin posibilidad de error. Antes de cualquier elección, y sin necesidad de tener que llegar a consultas tediosas, costosas y riesgosas.
¿Quién iba a suponer que Santa Encuesta vendría a desbancar a San Gran Dedo, el cual ahora ya no tiene ninguna oportunidad de torcer la voluntad popular, como lo hiciera en el pasado?
¡Viva, viva, viva la democracia!
¿Es nuestra nueva Democracia, un sueño, una pesadilla o una nueva religión? ¿O es acaso una parodia de la anterior, solamente que con nueva liturgia, nuevos ritos, nuevos actores… y el mismo infierno?
Eso sí, contra Santa Encuesta no hay apelación posible. Simplemente porque no está regulada por leyes o reglamentos. ¿Y aunque lo estuviera, quien carajos le hace caso a leyes y reglamentos en este país? Además es Santa, y a los santos se les implora, se les ruega, pero no se les puede manipular.
La liturgia electoral de la nueva democracia prohíbe enérgicamente los arranques anticipados de los suspirantes, los espectaculares, las precampañas de cualquier tipo, así como cualquier actividad político electoral de los funcionarios públicos. ¿Pero acaso no también nos prohíben desear la mujer del prójimo? ¿Y qué? ¿Acaso alguno, alguien, ha regresado del infierno para advertirnos que ya sufrió las consecuencias de su atrevimiento? Esto es, algunos afirman, como las llamadas a misa.
Aunque algunos aseguren vehementemente que en política, y tampoco en la nueva religión, existen las coincidencias, bardas pintadas, mantas y espectaculares aparecen ahora por doquier y por docenas. Pero todo esto sucede por simple generación espontánea. Porque nadie los ordenó ni los pagó. Su aparición es pura casualidad. ¿Y cual es el castigo sino fuera así? Este, como cualquier otro pecado se pagará en el más allá (de la elección) y eso si no eres el ungido por la Santa Encuesta pues serás perdonado por ella si acaso te elevó a las alturas celestiales de tu Partido y te concedió la Nominación como Candidato. Porque Santa Encuesta eleva a las alturas a los elegidos pero puede condenar al ostracismo, al olvido, –aunque no siempre– a los que de su seno fueron marginados.
Pero Santa Encuesta puede castigarte desde antes, sin posibilidad de apelación, y sin rezo que te salve, simplemente con que tu nombre no aparezca entre los posibles, los preelegidos, los ungidos por el Dedo Divino, que no es, ni tiene nada que ver por supuesto –sépase bien con aquel maldito San Gran Dedo, que es solamente recuerdo de un pasado al que no queremos volver nunca más. Jamás de los jamases.
Por eso a mí, cada vez me gusta más la Democracia. Afortunadamente llegamos a ella a tiempo. A tiempo para que yo pudiera verla y, además, la viviera plenamente. En Plena Celebración del Bicentenario.
Gracias.
Claro que hay enemigos –como siempre– de la Nueva Religión. Como siempre.
Aunque Santa Encuesta te favorezca y te haya incluido entre los ungidos, puedes perderte el privilegio de ir al Cielo de la Nómina y de la Dieta.
Y es que hay pecados que se castigan con diferentes castigos. Hay quienes pecan de palabra y no de obra, como Jeffrey Jones, ahora exSubSecretario de Agricultura y otros como Don César Nava, todavía Presidente del Partido Acción Nacional, que hacen lo mismo. Y no les va igual. Esto porque hay unos pecados que se reflejan en La Santa Encuesta …y otros que no. Y entonces no se pueden castigar igual.
También te pueden aplicar un súbito Levantón con la consiguiente Ejecución , como ya le pasó al líder del Congreso de Guerrero. O bien te pueden incluir en una lista secundaria, la lista maldita, sin apelación posible, como también le aconteciera al tal Godoy, medio brother del gobernador de Michoacán. Unos salen de la Santa Nómina , y otros no.
Pero es que no hay nada perfecto. Son tropezones nada más.
Viva la nueva religión, viva Santa Encuesta, viva la Democracia, así, con D mayúscula.
Y para terminar solamente me queda parodiar a aquel poeta hereje y blasfemo:
¡Hurra, hurra, cosacos de la encuesta,
Que México os brinda opíparo botin…