¿Cuántas hectáreas le quedan a la reserva ecológica de Toltepec? A la fecha no existe un estudio que determine con exactitud lo que le resta a este lugar, pues a pesar de ser una de las siete áreas naturales protegidas por el gobierno del estado en el municipio de Puebla desde hace 15 años, el bosque de encinos de Toltepec va desapareciendo cada vez más ante la invasión de asentamientos humanos irregulares. Mientras la atención de las autoridades y los medios se fija en la depredación del contiguo bosque de La Calera por parte de los grandes desarrolladores inmobiliarios, en Toltepec los árboles son talados y el terreno es ocupado por especuladores, paracaidistas, migrantes y grupos que son alentados por algunos líderes seccionales del PRI que, a cambio de votos, prometen la regularización de decenas de hectáreas que son el hábitat de unas 300 especies de flora y fauna endémica.
Por si fuera poco, la próxima apertura del arco oriente del Anillo Periférico de la capital está alentando la especulación inmobiliaria, pues la zona comienza a llenarse de anuncios que ofertan “terrenos económicos y de oportunidad” junto a esta vialidad.
Ubicada en al extremo oriente del municipio, en los límites con el municipio de Amozoc y con Flor del Bosque, la reserva de Toltepec tenía en el año 2006 un total de 720 hectáreas, de las cuales más del 20 por ciento de su extensión ya había desaparecido de acuerdo con datos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Puebla.
Es decir, 144 hectáreas de bosques que pertenecían a la reserva, ahora son ocupadas por casas y comercios.
La investigadora Socorro Santin Nieto asegura que el cerro tiene una altura de 2 mil 280 metros sobre el nivel del mar y cumple una función ambiental importante, pues es un área donde se recargan los mantos acuíferos que drenan hacia el valle de la ciudad de Puebla y son afluente del río Alseseca.
Asegura que el lugar conserva parte de su vegetación nativa dentro de la mancha urbana, y está cubierta por un bosque de encinos mezclado con otros elementos arbóreos como son juniperus, que es una especie de conífera.
La asociación ambiental Madre Tierra Poblana señaló en su momento que la Secretaría de Desarrollo Urbano del gobierno del estado está obligada a hacer pública la cantidad de árboles que fueron derribados por la construcción del arco oriente del Periférico, así como a informar de la cantidad de mármol que se extrajo cuando dinamitó parte de ese cerro en la construcción de la vialidad, pues existe la sospecha de que este material fue vendido.
Los primeros pobladores llegaron a las faldas del cerro hace más de 40 años, poco después de que entre Toltepec y el cerro del Tepoxúchitl se instaló la base de la 25 Zona Militar.
Con los años, el municipio de Puebla regularizó esos asentamientos que hoy forman parte de las colonias El Salvador, Álamos, Campo de Tiro y Clavijero, pero hace poco más de 10 años que nuevos asentamientos –también irregulares, como sus antecesores–, formaron colonias como El Encinar, secciones uno y dos; Segunda Sección de Clavijero; Unidad y Progreso; El Pedregal, Lomas de Chapultepec y Los Pinos.
Viviendo debajo del Periférico
La colonia El Encinar y sus dos o más secciones son un ejemplo de cómo han ido avanzando las invasiones del bosque de Toltepec, pues las viviendas de esta demarcación se han ido extendiendo hasta cruzar por debajo del Periférico Ecológico,justo donde existe un puente con unos 30 metros de altura.
El periférico no pudo contener la expansión de la mancha urbana, pues justo debajo de ese puente cruza la ampliación del “bulevar” Benito Juárez, también conocido como Clavijero, donde se pueden observar viviendas bien cimentadas, edificadas con ladrillo, block y cemento sobre calles perfectamente trazadas en las cuales conviven con lo que resta del bosque de encinos y terrenos de cultivo que lucen abandonados.
A poco menos de dos kilómetros de donde termina el bulevar Clavijero se encuentran las primeras casas del fraccionamiento Sare La Calera, ubicado en la reserva ecológica del mismo nombre.
En la primera y segunda sección de El Encinar no existen los servicios públicos: no hay alumbrado, ni pavimentación como tampoco banquetas y guarniciones. Menos vigilancia de la policía municipal.
“Sólo es cuestión de tiempo”, dice una vecina que aseguró que los trámites ya se están realizando ante el ayuntamiento de Puebla aunque la mujer se niega a revelar quién los presentó.
Aunque asegura que la zona es segura, lo mejor es no salir por las noches y estar pendiente de quienes llegan por la noche de trabajar. Hasta esa zona llega sólo ruta del transporte público, la ruta A Clavijero–Juárez.
A pesar de lo anterior, existen ofertas para comprar en la zona como la de un particular que ofrece un predio de tres hectáreas a 150 pesos por metro cuadrado; es decir, a cuatro millones y medio de pesos. En la oferta se promociona que el predio está cercano al Periférico y que “actualmente se construye una avenida que pasa frente al terreno”.
Colonias irregulares, entre
favoritismo e incumplimiento
En septiembre pasado, el director de Operación Hidráulica del SOAPAP, Tomás Hernández Leal, señaló que los grupos políticos, ecologistas y medios de comunicación se “escandalizan” más por la construcción de fraccionamientos de vivienda económica que por las nuevas colonias irregulares establecidas en la reserva ecológica del cerro de Toltepec, las cuales también están acabando con el bosque de encinos sin que nadie haga algo al respecto.
Agregó que en unos años, los habitantes de esos asentamientos demandarán los mismos servicios básicos que el resto de las colonias como agua, drenaje, alumbrado, pavimentación, banquetas, guarniciones y escuelas; y mientras los desarrolladores inmobiliarios pagan a los gobiernos por licencias de todo tipo para la prestación de sus servicios, las invasiones de terrenos particulares o de reservas territoriales, además de no aportar nada, se vuelven una exigencia. El problema, dijo, radica en los gobiernos municipales.
“El problema son los cambios de usos de suelo, pero si un fraccionador llega con todos los requisitos que marca la ley, el SOAPAP tiene la obligación de prestarle el servicio. ¿Qué está ocurriendo? Que hay un plan de desarrollo urbano que es modificado por cada administración cada tres años; pero además ese plan marca los usos de suelo y basta con una sesión de cabildo para que sean modificados: algo que tenía cierto uso se convierta en otra cosa. ¿Dónde queda el plan de desarrollo urbano, quién le da los lineamientos? ¿Cómo evitar que se construya donde simplemente no se puede?”, subrayó.
La respuesta parece estar en el incumplimiento de la declaratoria de reservas, destinos y usos de predios y áreas territoriales del programa regional de ordenamiento territorial de la zona centro poniente del estado de Puebla, documento promulgado por el entonces gobernador de Puebla, Manuel Bartlett Díaz, el 7 de abril de 1994.
Ese documento señala que : ”El aprovechamiento de los predios y áreas territoriales para los usos y destinos previstos de la presente declaratoria requerirá por parte de la Comisión Intermunicipal de Conurbación, la elaboración de los programas parciales y proyectos ejecutivos correspondientes, los cuales deberán sujetarse a lo previsto en el programa de ordenamiento territorial de la zona centro poniente del estado de Puebla, salvo los usos y destinos agrícolas, así como las reservaciones ecológicas”.
Sin embargo, las últimas cinco administraciones del municipio de Puebla no han elaborado ningún programa parcial para la reserva de Toltepec, como tampoco para La Calera, La Malinche, la Sierra del Tentzo, San José El Aguacate, el cerro de Amalucan y el cerro de El Cuezco, áreas verdes que quedaron protegidas por el gobierno del estado en ese decreto firmado por Bartlett Díaz.