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Martes, 3 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Recrear la casa original de José Luis Bello, el nuevo guión museístico del inmueble

 

El recinto alberga unas 3 mil 28 piezas, a las cuales diferentes especialistas del país y el extranjero les han realizado la curaduría  n  Foto Abraham Paredes / Archivo de La Jornada de Oriente
YADIRA LLAVEN

Tras una década de permanecer cerrado al público por múltiples adecuaciones y restauraciones realizadas a raíz el sismo de 1999, el Museo José Luis Bello y González (3 Poniente 302) abrirá sus puertas el 11 de noviembre a las 19 horas para exhibir una de las colecciones de arte universal más importantes en México. Para la reapertura del inmueble del siglo XIX, el estado invirtió más de 13 millones de pesos. Ese proyecto estuvo a cargo de un grupo multidisciplinario de la Secretaría de Cultura de Puebla (SC) y de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRM).

Previamente, el director de Museos de la SC, óscar Alejo, informó que a la par “devolverle la dignidad” al recinto que alberga 3 mil 28 piezas se ha realizado la curaduría del museo, con diferentes especialistas del país y el extranjero, “y ahora tenemos mucho más documentadas las características, historias y técnicas de cada una de las piezas legadas al Estado”.

El Museo Bello, como mejor se le conoce, se ha convertido en una gran vitrina de objetos de diversa índole que cuentan al mundo lo que han vivido y que expresan los anhelos que han sido depositados en ellos sus artífices y coleccionistas.

Uno de los salones más imponentes del museo es, sin duda, la Sala de Música, donde se montará un órgano tubular del siglo XVIII, restaurado por Daniel Guzmán. El amplio y bien decorado espacio está totalmente terminado, como constató La Jornada de Oriente. El cielo raso está en buen estado, sin huellas de humedad, con un tipo de iluminación que no es agresiva al inmueble ni a la colección, ya que, asegura Alejo, “la intención es recrear la casa original”.

Después de un recorrido por el inmueble, destaca que los 15 especialistas inmiscuidos en su rescate han puesto énfasis en la utilización de la luz natural y en soportes y cableado escondido, que no alteran la arquitectura.

“Ha sido un trabajo muy especializado. Estamos muy satisfechos de los resultados. La labor que se está realizando en el Museo Bello es inédita en la administración pública del estado. Y las decisiones que se tomaron respecto al inmueble, a la museografía, a la colección y a la investigación han sido consensuadas entre las diversas áreas participantes”, destacó Alejo.

Por cierto, para recopilar las memorias de este interesante trabajo se editará un libro donde se revelen aspectos poco conocidos del museo y de su colección, así como guías que nunca antes se habían hecho.

 

“La polémica del desvío de recursos, un mal entendido”

 

Considerado poblano, pero de origen veracruzano, don José Luis Bello llegó a esta ciudad en 1852. Sus actividades no se limitaron a las obras de caridad o la industria, también estuvo presente en el frente de batalla en 1847, donde peleó contra los estadounidenses y, posteriormente, en contra de los franceses, en 1862.

Integrante del Partido Liberal hizo amistad con personalidades como José María Lafragua, Juan Crisóstomo Bonilla, Juan Crisóstomo Méndez e Ignacio Romero Vargas, y aunque fue un ilustre poblano nunca aceptó cargos políticos; en cambio, su tiempo lo dedicó a otras actividades, una de ellas fue coleccionador obras de arte. Su interés en este campo lo llevó a poseer una galería de pinturas y objetos antiguos.

A su muerte, su patrimonio fue heredado a sus hijos: Rodolfo, Francisco, Carlos y Mariano Bello, quienes enriquecieron la colección. Tiempo después es Mariano quien cedió su colección a la Academia de Bellas Artes de Puebla, que posteriormente pasó al gobierno del estado en 1942.

Como parte de la colección destaca una pinacoteca con obras de Arrieta, Zendejas, Villalpando, Lagarto, entre otros, además de muebles de todos los continentes, esculturas religiosas y civiles, hechos con las más diversas técnicas y materiales, como maderas estofadas, tallas de mármol y alabastro.

Especialmente sobresale una completa colección de talavera y herrajes, con una interesante serie de llaves y bocallaves de hierro forjado realizadas durante La Colonia y el siglo XIX, así como el Salón Rojo, que era su despacho particular, donde atesoraba sus piezas más queridas, como dos escribanías, una de procedencia hindú y otra hecha en Puebla, pero con materiales orientales; un sillón, unos secreteres y un reloj de estilo inglés, algunas piezas de bronce y un par de cornucopias.

Finalmente, sobre el polémico tema del “desvió de 30 millones de pesos” destinados a la restauración del museo, durante la administración de Pedro Ángel Palou García, y que nunca fueron utilizados para ello argumentó: “un periodistas solicitó información, a través del IFAI, para obtener un expediente de las solicitudes de recursos que los estados hacen a la Federación, y precisamente le dieron la del Bello”.

“La confusión se dio cuando enviamos un documento donde pedíamos 30 millones de pesos para su restauración total, pero ese recurso nunca llegó, más que 700 mil pesos, el resto de los dineros lo puso el estado”.

 
 
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