Tenemos un idioma rico en expresiones, no pocas veces difíciles de aplicar satisfactoriamente a pesar de su uso cotidiano: tal es el caso del vocablo apócrifo usado para indicar lo que está oculto o es secreto, también para nombrar algo fingido o superpuesto: la religión lo aplica cuando hace referencia a un libro sagrado no incluido en el canon, por no estar seguros de que se trata de una inspiración divina. Apócrifo lo usamos para el título del tema de hoy aplicado al día 28 de octubre que propicia un dilema eclesiástico social, da a los creyentes la oportunidad de implicarse en el santuario a partir de un santo singular Judas Tadeo, uno de los 12 apóstoles, hermano de Santiago el menor, primo de Jesús, que nació en Canán o Galilea en el seno de una familia de agricultores, toda encumbrada en la iconografía católica, porque su padre fue Cleofás, hermano de José, padre de Jesús; su madre, Miriam Antera era prima hermana de María, la madre de Jesús y hermana de Joaquín, el padre de María. Cuatro fueron sus hermanos: María Salomé, madre de Santiago el mayor, Juan el evangelista, Santiago el menor y Simón el Cananeo, todos apóstoles de Jesús; Judas y Simón se acompañron en travesías misioneras. Como se ve, era una familia asentada en el catolicismo como la masa del pastel. Judas Tadeo desde pequeño creció, jugó con Jesús, de grande lo acompañó en sus prédicas, fue el novio al que en su boda en Canán se le agotó el vino, lo que dio motivo a que Jesús realizara su primer milagro al convertir el agua en vino. Junto con Simón predicó la doctrina de Jesús en Galilea, Judea, Samaria, Egipto, Libia, Eúfrates, Tigris, Edesa, Babilonia, Siria y Persia, prédicas en las que realizaban milagros. En sus travesías convirtieron al cristianismo al rey de Acab, Babilonia, en Persia casaron parejas, predicaron, convirtieron y bautizaron a 100 mil habitantes.
En Sammir los sacerdotes paganos interrumpieron sus prédicas, los instaron a adorar a sus dioses, como se negaron a hacerlo fueron apresados y sentenciados a muerte, a Simón le aserraron la cabeza, a Judas se la cercenaron con hacha, razón por la que en grabados y pinturas se le coloca un hacha en la mano. Los dos apóstoles Judas Tadeo y Simón el Cananeo son recordados el día 28 de octubre por un relato apócrifo que hizo Habdías en el año 500 quien fue además obispo de Jerusalén en el que dice, que cuando el Rey de Acab de Babilonia se enteró del sacrificio invadió a Sammir, recogió los restos de ambos para llevarlos a Babilonia... El Papa León III en el año 800 presentó a Carlomagno los restos óseos de Judas y Simón que fueron guardados como reliquia, de donde en secreto fueron sacados de Babilonia y llevados a Roma cuando los musulmanes la invadieron, Carlomagno los depositó en la Basílica de San Saturnino en Toulouse, Francia donde hoy se veneran. A Judas Tadeo se le atribuye una epístola o carta, que se lee en el Nuevo Testamento junto con las epístolas de los enviados del hijo para dios padre.
El 28 de octubre de 1941 en Lima, Perú, se fundó un apostolado llamado Caballeros de San Judas Tadeo en la antigua iglesia de San Francisco, donde se dice que fueron llevados por Fray María Garmendia sus restos de Toulouse. En Panamá San Judas es un santo con devoción importante.
En la ciudad de México San Judas Tadeo tiene una gran cantidad de devotos en el templo de San Hipólito donde que lo venera los días 28 de cada mes, siendo, su fiesta principal el 28 de octubre con una singular verbena popular, se le llevan ofrendas que comparten los asistentes a la iglesia ubicada en el paseo de la Reforma con la avenida Hidalgo. Los peregrinos portan imágenes de San Judas que transportan a pie desde su casa. Se le venera por ser el patrono de las causas difíciles, falta de empleo, pobreza, enfermedad, entuertos cotidianos. El hecho de esta remembranza es singular por que en los últimos años San Judas Tadeo ha sido adoptado como patrono de los narcotraficantes, quienes los días 28 le rezan fervorosamente para que propicie y defienda sus actividades delictivas, en especial los asaltos a mano armada cuyas víctimas descabezan en recuerdo al sacrificio del santo.
¿Qué puede dejarnos esta reflexión como mensaje? 1. Que pidamos de manera tumultuaria a San Judas desaparezca al gobierno de Felipe Calderón, por haber convertido en empresa difícil el empleo. 2. Rogar al santo para que ese presidente espurio deje de exacerbar el poder criminal del narco con sus asesinatos descabezando víctimas. 3. Que la reforma al presupuesto aprobada por prianales no incida en la pobreza, educación, cultura y salud. Si todos al unísono pidiéramos a San Judas Tadeo el remedio para tres desgracias: trabajo, educación y salud, que deberían de ser pilares de un gobierno que se precie de trabajar para sus ciudadanos, estaríamos en mejores condiciones para enfrentar el futuro que nos espera. Por lo que insto a mis lectores a que repitan todos conmigo la siguiente solicitud a manera de oración:
¡Oh San Judas Tadeo, tú que viviste tan cerca de Jesús, tú que presenciaste sus milagros, tú que compartiste sus angustias, voltea a ver al pueblo mexicano que sufre, por falta de trabajo hambre, por falta de cultura candidez, por falta de salud enfermedad. Te pedimos oh San Judas librarnos de Fecal y su desgobierno.