Feliz día del médico a todos aquellos que entienden que el trabajo de un médico va más allá de curar un órgano descompuesto, que saben que traer bata blanca no es sinónimo de poder y jerarquía, sino que significa el deber de ayudar a otros ofreciendo un poco de ciencia y un mucho de comprensión, humanismo y simpatía. Ningún trabajo, si el médico pone en el suyo ciencia y amor, paga con más pura moneda de satisfacción. Un poco de ciencia y un mucho de comprensión, humanismo y simpatía. .
Nydia Jaimes
Hace unos días, entrando al féisbuc, me encontré con el pensamiento anterior, hecho por una estudiante de media carrera de Medicina de la UNAM, y me pregunté: ¿cuántos médicos del México de hoy actúan bajo estas motivaciones? Un mes atrás tuve que participar en un episodio doloroso en el que murió una jovencita serrana de 19 años y otras cuatro personas quedaron heridas, dos de gravedad. Una camioneta volcó ese domingo por la tarde en una curva de la nueva carretera Puebla–Perote, que tantas vidas ha cobrado en su poco tiempo funcionamiento; Daysi Tirado murió instantáneamente, el conductor quedó atrapado y los demás salieron disparados por los giros que dio el vehículo. Para buena parte de los médicos que intervinieron en esos momentos este planteamiento de la estudiante de la UNAM nunca debe haberles sido próximo.
Daysi murió y la agente del Ministerio Público no quería darle al padre sus pertenencias; siempre estaba la insinuación de que le dieran dinero; el policía de guardia, de plano, les exigía cientos de pesos para poder sacar el cadáver. No basta el dolor de la muerte de una hija que empezaba la vida, tuvieron que someterse a la extorsión de los funcionarios judiciales.
El chofer de la camioneta accidentada, tío de la niña muerta, fue llevado al Hospital General de Libres. La ambulancia debió haber llegado a las 5 de la tarde de ese domingo, y entonces se le trasladó de ella a una de esas camillas altas y frías, con rueditas, con las que se lleva a los pacientes a salas de exploración. 16 horas después, como a las 11 de la mañana del día siguiente, el accidentado seguía en la camilla de traslado y sólo le habían dado dos calmantes para el dolor, pese a que –como luego se sabría– tenía siete costillas fracturadas y orinaba sangre.
En esas condiciones, los hermanos empezaron a gestionar su traslado a otro hospital. No se los permitieron argumentando que el Ministerio Público no había autorizado su salida. Ni lo atendían ni dejaban que se atendiera en otro lado. En el MP, una abogada como tantas otras, argumentaba que ya tenía todo para permitir que saliera pero que tenía mucho trabajo ya que la noche anterior “habían asaltado la gasolinera”.
Sólo la intervención de nuestra reportera América Farías destrabó el asunto. De oficinas centrales de la Secretaría de Salud estatal hablaron con el director del hospital de Libres, de nombre Ramón Bonilla, y hasta las 12:30 aproximadamente le hicieron algún examen, pero como el doctor Bonilla no quiso problemas, promovió el traslado del herido al Hospital General Sur, donde por fin, unas 22 o 24 horas después del accidente, el señor era atendido. Ya sabemos que en México no existe justicia por ningún lado, pero si alguna huella de ésta hubiera, el doctor (...) debería no sólo ser despedido, sino juzgado por negligencia criminal.
La esposa del conductor tuvo que ser operada de la columna vertebral en el Hospital General Norte, al igual que su hijo de cinco años, que sufrió perforación de intestino y no ha quedado bien. En este lugar, y gracias a la intervención del encargado de Comunicación Social de la Ssa, Miguel Arroyo, las cosas pudieron llevarse a cabo. Así ocurrió este episodio por efecto de la intervención gestora de periodistas; sin embargo, sabemos muy bien que este beneficio, que no es más que lo que se debería hecer de manera regular, no lo tiene el 99.9 por ciento de quienes deben acudir al servicio público de salud, ni cuando están al borde de la muerte.
¿Cuántos médicos piensan como Nydia Jaimes?, más aun, ¿cuántos actúan siguiendo estos postulados y no sólo esperando enriquecerse a costa del dolor y el miedo de las personas?