Por dos semanas, los oídos de Puebla tuvieron a su alcance, por segundo año, algunas de las obras de música contemporánea más nuevas y vanguardista gracias al Festival Discantus, dirigido por el académico de la UAP, Jorge Andrade. Con recitales que llenaron su sede principal del Teatro de la Ciudad y que ofrecieron un amplio panorama de expresiones, La Jornada de Oriente entrevistó a Andrade para conocer sus impresiones sobre la recepción del público y la perspectiva futura de este acto.
–Cuando lenguajes tan poco difundidos como la música y el arte contemporáneo en general son tan bien recibidos, como en el caso de Discantus, surge la duda sobre la autenticidad del público; sobre si no son posees las que adoptan.
–Yo siento que el público sí fue sincero. He estado en el Foro Internacional de Música Nueva, en el DF, al cual asisten principalmente intelectuales y artistas y efectivamente sí he visto poses, pero acá en Puebla no.
“Al contrario, la música contemporánea ha sido marginada; ha sido víctima de esta sociedad a la que le interesa poco la cultura y el arte. La música contemporánea ha sufrido discriminación y no ha tenido suficientes apoyos ni espacios para difundirla y esto que se ha logrado (con Discantus) nos lo ganamos con mucho trabajo y años de estar sembrando.
“Además no creo que haya poses porque la mayoría del publico eran jóvenes, y ellos son muy sinceros; si no les gusta, se salen, y yo vi que permanecieron. Incluso hubo gente mayor que manifestaba gusto. Que un joven busque lo innovador o vanguardista es normal, pero vi gente mayor que se quedaba hasta el final y asistía a todos los recitales. Por ejemplo un señor, durante el intermedio del ensamble Psycoacústico, tomó su celular y le marcó a alguien para decirle, ‘estoy en un concierto de música rara, pero está bonita. ¡Vente!’. Y era un señor de cerca de 70 años”.
–Si dice que la música contemporánea está marginada y le faltan apoyos, ¿qué garantías hay de una tercera edición de Discantus?
–El próximo año todavía estará en el IMACP el licenciado Pedro Ocejo y, aunque aún no hablamos del siguiente año, yo confío en que él seguirá apoyando este proyecto. Y debido a la respuesta que tuvimos este año, yo estoy casi seguro de que se hará un año más.
–Habla de gente en Puebla en el ámbito académico como Gonzalo Macías que han impulsado a la música contemporánea, lo mismo que del trío de las Américas que también ha trabajado con el público. No obstante, además del trío y de Discantus, ¿qué opciones reales tiene la audiencia de acercarse a la música contemporánea?
–En el aspecto educativo sí hay varios promotores; en la UDLA, en la UAP y en el Conservatorio. Pero fuera de este ámbito no ha habido programas ni esfuerzos sistemáticos, planeados y pensados de difusión y promoción en Puebla (…) A mi me encanta que haya respuesta de la juventud, porque es nuestro principal público –aunque Discantus es para todos. Pero esta juventud curiosa tiene la sensibilidad para difundir la música contemporánea. Un público y un pueblo que pierde la curiosidad, pierde la capacidad de apreciar el arte en general.