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Lunes, 2 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Con su peculiar sonido, el guitarrista Omar Torrez es profeta en su tierra

 
YADIRA LLAVEN

En una escena donde el adjetivo “virtuoso” se aplica ante todo a expertos en pirotecnia, Omar Torrez es una saludable anomalía. Su prestigio lo ha ganado desde su aparición a inicios de esta década, y además de los álbumes que exhiben su pluralidad estilística, un capítulo decisivo para el músico estadounidense fue su incorporación, como guitarrista líder, en la banda del compositor y cantante Tom Waits, con quien anduvo en el Glitter and Doom Tour durante el año pasado.

Ese capítulo, además de darle una enorme proyección, llevó a Torrez a enriquecer su proyecto musical. El resultado es Corazón de perro, álbum donde el carácter híbrido de su autor se dispara en una variedad de temas literarios, sociales, festivos y sonoros –flamenco reggae, blues, jazz y música tradicional mexicana– que reflejan el mundo donde se mueve este artista, hijo de un hombre de Puebla con sangre española e italiana y de una mujer con raíces nativoamericanas.

Con La danza de mi corazón (2003), Dynamisto! (2005), The Beat Outside (2008) y Corazón de perro (2009), Omar Torrez Band evade las etiquetas y le devuelve emoción al hecho de descubrir que seis cuerdas pueden multiplicarse al infinito.

La noche del sábado, Torrez, el líder de la agrupación estadunidense, dio la opción al público poblano, de escuchar en la lengua de sus padres (español) o en la del lugar donde creció (inglés), la primera de sus canciones. La elección fue obvia, y así ejecutó Corazón de perro.

Pronto desfilaron las melodías de los más recientes éxitos, como Fin del mundo, con la cual el bajista cubano de la OTB, Carlito del Puerto, elevando palmadas al cielo encendió de inmediato el ánimo del público que paulatinamente cedió ante el lirismo y la precisión de las cuerdas de la guitarra contemporánea de Omar, o del tercer integrante, a cargo de la batería, Donald Barrett.

Ya estaban en Top of the world (La cima del mundo), cuando Omar anunció que deseaba interpretar una canción mexicana con su guitarra acústica. Entonces se arrancó con su propia versión del exitoso son oaxaqueño La llorona, de autoría desconocida, pero a la que cada intérprete ha aportado su toque particular. En el caso de la OTB, la estrofa “tápame con tu rebozo, llorona, porque me muero de frío”, tuvo un arreglo de solo que emulaba a la canción española.

Omar pidió la ayuda de los asistentes para apoyar la siguiente canción con únicamente dos palabras: “Hey marina”, y luego les ofreció el tema favorito de su padre, fallecido hace dos años, Mexican home.

Para despedirse, la banda anunció una canción sobre las “mujeres a las que les gusta golpear hombres”, lo que causó risas y miradas entrecruzadas entre los asistentes, el título de ésta fue Home. El encore de la presentación que pareció breve al público, fue un sólo de guitarra, en el cual se demostró una vez más la gran habilidad con la que maneja el instrumento.

 
 
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