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Lunes, 2 de noviembre de 2009
La Jornada de Oriente - Puebla - Cuetzalan
 
 

En Tzicuilan realizan el segundo taller para el ordenamiento territorial de Cuetzalan

 

En la imagen, uno de los participantes durante la exposición del diagnostico local en plenaria, en la cual señalaron que hay gente externa a la comunidad que hace daño al ambiente, sobre todo porque cazan animales y envenenan el agua de los ríos  n  Foto Manuel Espinosa
MANUEL ESPINOSA SAINOS

San Andrés Tzicuilan, Cuetzalan. Al llegar a esta población, ubicada a unos 20 minutos de la cabecera municipal, la lluvia comienza a caer y es necesario refugiarse en alguna banqueta con tejado. Es una de las juntas auxiliares más grandes del municipio y conserva una gran biodiversidad por su bosque de mesófilo de montaña. También es el lugar mas visitado por los turistas por las cascadas de “las brisas” y pozas de agua, y por ende una de las prioridades de las autoridades municipales para su protección. Aquí se lleva a cabo el segundo taller para el ordenamiento territorial de Cuetzalan. 

El auditorio de la población está vacío, pero se vislumbran a unos cuantos metros dos grupos de personas sentadas en círculo en los bajos del palacio auxiliar. Son ciudadanos y ciudadanas que discuten la problemática ambiental de su comunidad, entre ellos jueces de paz, comités de educación, de salud, de agua potable, representantes comunitarios y directores de escuelas que fueron citados para identificar los problemas locales y proponer soluciones. Es uno de los pasos más importantes para el ordenamiento territorial integral que desde hace un par de semanas, en San Miguel Tzinacapan, inició el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) de la Uap, a solicitud del ayuntamiento.

Erwin Slim, director municipal de ecología, indica que arriba hay más mesas de trabajo y que el número de participantes ha llegado a 80; sin duda, mucha participación si se considera que para los pobladores el día de muertos tiene un gran significado; pero este tema también es importante, así que era necesario dejar el quehacer, incluso una señora muy participativa, con el hijo en brazos, permaneció durante todo el desarrollo del taller.

–En primer punto tenemos carros viejos que contaminan, pañales y bolsas desechables, tala de árboles y contaminación del agua potable con el basurero y drenaje. Tepetzalan es una de las localidades más afectadas por las aguas negras y los escurrimientos de los basureros de comunidades cercanas, principalmente el de la cabecera, y todo llega a un arroyo llamado Pochota, esas aguas son negras –son algunas de las preocupaciones expresadas por los participantes y que son escritas en un rotafolio por los de Cupreder.

Otros participantes señalan que hay gente externa a la comunidad que hace daño al ambiente, sobre todo porque cazan animales y envenenan el agua de los ríos y que ha provocado la extinción de clarines, jilgueros, esmeraldas, mapaches, armadillos, acamayas, tuzas, chachalacas y ardillas por el efecto de la comercialización, además se han acabado algunas especies de hongos y quelites.

Es la participación de Braulio Rivas de la Cruz, quien a su corta edad funge como capitán de la ancestral danza de los voladores. Se vuelve a evidenciar la depredación de animales silvestres, preocupación por el agua y que por la aplicación de químicos los productos del campo ya no se producen igual que antes.

–Lo que pasa es que el agua lo están llevando a otros municipios, sobre todo a Jonotla, Ayotoxco y Tuzamapan, pero también los ciudadanos de esta zona desconocemos los recursos que tenemos. El visitante viene a explotar nuestra flora y nuestra fauna, y nuestras culturas se ven afectadas porque nosotros proporcionamos mucha información acerca de nuestras costumbres y tradiciones y la gente de fuera lo explota de cierta manera haciendo libros y videos. Necesitamos cambiar para que ya no sea una zona marginada con fines lucrativos por parte del turismo –señala.

El Procampo no

beneficia a todos

 

La comida para todos, consistente en pipián con pollo de rancho, ha llegado a las instalaciones de la presidencia auxiliar, después de cuatro horas de trabajo hace hambre, y las mandarinas proporcionadas por los organizadores no han sido suficientes para calmar la inquietud de los estómagos, pero primero se tiene que dar a conocer en plenaria lo que se trabajó en cada mesa, las preocupaciones y, sobre todo, las propuestas.

Los participantes se acomodan y ya en plenaria se enfatiza la precaria situación de las familias que viven en la junta auxiliar y los programas de gobierno que no han respondido a las necesidades de los campesinos. El apagón de luz, muy común en esta temporada de lluvias, no impidió la lectura de las conclusiones de la mesa tres, que aunque el representante del equipo se marchó, un integrante de Cupreder leyó en el rotafolio.

–No alcanzan los recursos para trabajar en el campo y no hay mercado para los productos; los precios son muy bajos, los fertilizantes son muy caros, no hay empleo y el que hay es muy mal remunerado, de entre 50 a 60 pesos diarios, además de que trabajadores de otras regiones dejan sin empleo a la gente local, sobre todo en la construcción de obras, lo que ha provocado la emigración de los jóvenes hacia grandes ciudades como Puebla, el Distrito Federal y Estados Unidos –se dio a conocer.

Se enfatizó en que el trabajo de la mujer no recibe ninguna remuneración, y los campesinos no cuentan con infraestructura para comercializar y almacenar sus productos. El programa Procampo fue criticado por los pobladores que no han visto ningún beneficio. Existen programas con requisitos muy rigurosos que no hacen posible acceder al apoyo. La mayoría de los campesinos renta terrenos para sembrar, predios que en su mayoría son propiedades de gente adinerada de la cabecera y de la misma junta auxiliar.

–Pero el programa Procampo exige entre sus requisitos una copia de la escritura del terreno. ¿Quién va a querer prestar su escritura? Por ese motivo, son los dueños los que reciben el apoyo gubernamental, mientras que el campesino que realiza el trabajo duro no percibe nada, y por si fuera poco al cosechar tienen que entregar la mitad de su producto al dueño del suelo –se denunció en varias mesas de trabajo.

Por eso, manifestó uno de los indígenas de habla náhuatl, “necesitamos apoyo para los arrendatarios, porque los apoyos de Procampo los está recibiendo el propietario. No se han dado cuenta que gracias al campesino están surtidas todas las tiendas de los mercados, la gente pobre está explotada. Cuando llegan apoyos de láminas el primero que se forma en la fila es el que tiene casa de azotea, y cuando el pobre va, que tiene una casa que se está cayendo en pedazos, no le toca porque ya se acabó”.

Los datos fueron reforzados por el testimonio del alcalde auxiliar de Santiago Yancuitlalpan, Claudio Nochebuena Ramos, quien en entrevista por separado puso al descubierto que en su localidad existen terratenientes que reciben apoyos de Procampo hasta con 18 hectáreas, e incluso citó un caso cuando un propietario entregó 400 pesos al representante del programa para que recibiera apoyos por seis hectáreas cuando realmente son tres, y en el caso más extremo, citó a un hombre de apellido Herrera, quien renta un terreno de 11 hectáreas a campesinos de la zona, pero quien realmente cobra el apoyo de Procampo es él y lo justifica con el trabajo de los pobres. “No hay revisión y es un tiradero de dinero porque la gente pobre continúa igual”, indicó.

Se habló también de la mala calidad de la educación que hay en la población y los deficientes servicios de las instituciones de salud, donde casi siempre faltan medicamentos, equipo médico y ambulancia.

–Las instituciones gubernamentales siempre han dado muchas falsas promesas y nunca llegan los apoyos que prometen–. A la par de las lecturas del diagnóstico de la situación de la comunidad se leyeron propuestas, entre las que destacaron la reubicación del relleno sanitario intermunicipal y un mayor control por parte de los gobiernos de la tala de árboles, protección de la flora y fauna del lugar y reglamentación del flujo del turismo.

Eran ya casi las 15 horas cuando se terminaron de leer las conclusiones que servirán para la elaboración de un documento que pondrán las bases para una planeación y gestión comunitaria del uso del suelo y de los recursos naturales para todo el municipio de Cuetzalan. Siguió entonces la hora de la comida, y poco a poco autoridades locales y los mismos especialistas del Cupreder distribuyeron los platos con pipián a los participantes para poner en práctica lo que tal vez muchos políticos deberían hacer: “Primero está la atención de la gente del campo que participó, porque en este pueblo se viene a servir y no a ser servido”.

 
 
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