Son muchas las muestras de falta de cultura general que nuestra “élite” gubernamental ha derrochado durante los últimos años.
Lo malo no es ser ignorante, sino pretender no serlo. No entiendo para qué caramba contratan asesores si no los ocupan.
¿Será tanta la soberbia que prefieren hacer el ridículo frente a sus gobernados que escuchar a un especialista que los asesore? ¿O será que contratan asesores del estilo del primo de un amigo que leyó completo un libro sin dibujitos o la maestra de la primaria que recita poemas completos?
Lo vemos todos los días en la República. Para no hacer de esto una lista inacabable de ejemplos, tomemos sólo algunos de los ya consagrados como clásicos.
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