La expectativa con la que se llega al primero, de dos cortes, de la encuesta de Demotecnia de María de las Heras –que hoy se da a conocer– es que el resultado del sondeo no servirá para destrabar, por ahora, la definición de quién debe ser el candidato del PRI a la gubernatura de Puebla. Por el contrario, todo apunta a que configuran dos escenarios:
Uno que el resultado de este jueves –que mide el posicionamiento de los participantes y no la intención del voto– solamente va a seguir polarizando a los contendientes.
Y dos, mostrará que sigue habiendo una lucha cerrada, entre Javier López Zavala, Enrique Doger Guerrero y Blanca Alcalá, en una zona clave, que es el área metropolitana de la ciudad de Puebla.
Pues aunque se dice que el resultado de María de las Heras será muy similar al de la empresa Mitofsky –que se conoció a lo largo de esta semana–, que coloca al secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala, en una ventaja de cuatro a uno frente al ex edil de Puebla, Enrique Doger Guerrero, y más de 20 puntos ante el panista Rafael Moreno Valle Rosas –quien se perfila a ser el candidato del albiazul–, es fundamental tomar en cuenta las siguientes consideraciones:
1. En el ambiente político priista hay un clima de contaminación y confusión por la aparición de una serie de encuestas que muestran realidades muy distintas. No hay una tendencia generalizada, lo cual lleva al escenario de que cada contendiente mandó a hacer sus estudios y los filtró a la prensa. El problema es que varios de estos sondeos se hicieron a modo y hubo empresas demoscópicas que se prestaron a ello.
2. Nadie duda que en el norte y el sur del estado existe una presencia y un arrastre abrumador de Javier López Zavala. Ahí existe una cargada absoluta a su favor. El problema es que la zona metropolitana de la ciudad de Puebla, que abarca un amplio círculo de municipios urbanos, concentra el 50 por ciento del padrón electoral, y ahí el secretario de Desarrollo Social ha subido mucho en sus índices de conocimiento y de intención del voto, pero no le acaba de alcanzar.
Dicho de otra manera, en esa área geográfica el secretario de Desarrollo Social es el que más ha crecido. El problema es que sus números todavía no le alcanzan para rebasar a Enrique Doger y Blanca Alcalá.
Es claro que en esa zona metropolitana López Zavala ya no es arrasado; tal como ocurría hasta hace unos meses, aunque sus cifras están muy cerradas frente a las de Doger Guerrero, quien no pierde simpatizantes y resiste todas las trampas, amenazas y obstáculos que le ponen.
El PRI necesita, en esta ocasión, un candidato que ante todo penetre en centros urbanos. El “señor Z” es alguien que ya creció y cuenta con una importante presencia que antes no tenía. Por ese lado no se le puede descalificar. Sin embargo esas áreas siguen siendo un territorio favorable para Doger, tal como lo demostró hace unos días la empresa BEAP.
3. La primara de dos encuestas de María de las Heras no incluye el nombre de la alcalde de la capital, Blanca Alcalá Ruiz. Ese fue un craso error, pues aunque ella generó condiciones para que no se le incorporara a esa medición, el hecho de que no se le haya considerado le quita fuerza y legitimidad a dicho estudio de opinión pública.
Si algo tiene Blanca Alcalá, es que sin hacer una sola gira por el estado, resulta sorprendente que en muchos municipios alejados de la capital la identifican.
Y su presencia en la zona metropolitana de la ciudad de Puebla es fundamental. Por lo que no puede ser excluida, pese a que ella mantenga una actitud en la que no define si quiere o no quiere participar en el proceso de sucesión.
4. Todo hace suponer que hoy López Zavala y Doger Guerrero, cada uno por su lado, saldrán de la reunión en las que se les presentará la encuesta, diciendo que les fue muy bien. Eso complica el escenario y alarga los plazos para que la definición del candidato del PRI llegue hasta diciembre próximo.
O eso parece.
El caso López Brun exhibe
la sumisión del Congreso
Tal como se adelantó en esta columna hace una semana, el abogado Germán López Brun fue amparado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ante los dislates que cometieron los diputados locales que le impidieron ser ratificado como magistrado del Tribunal Estatal Electoral de Puebla (TEEP). Esto exhibe, una vez más, la pobreza y mediocridad con que se conduce el Poder Legislativo, principalmente los integrantes de la bancada del PRI.
El caso López Brun muestra que el Congreso es como un juego de ajedrez, en donde las piezas son los diputados, pero la cabeza que los mueve está fuera del tablero y nunca está en concordancia con ellos, pues los legisladores priistas solamente acatan órdenes del gobernador, pero no saben ejecutarlas correctamente, de acuerdo a la ley, a las formas y dentro del respeto a las garantías constitucionales.
Este asunto muestra que es un mito la autonomía del Poder Legislativo, que su trabajo está dominado por intrigas estériles y que los diputados exhiben su ignorancia en el respeto a la ley. Con Germán López Brun recibieron “la línea” de no dejarlo repetir en el cargo de magistrado del TEEP, pese al excelente desempeño que había tenido, y no supieron nunca justificar su descalificación del proceso de selección. Lo dejaron fuera con maniobras burdas y guiadas por criterios políticos, no jurídicos.
Ante ese hecho surge la pregunta: ¿en cuántos casos ha actuado así el Congreso? Yo creo que en la mayoría de los asuntos que aborda, por eso los diputados locales contribuyen poco o nada a resolver los problemas del estado.
Ahora queda pendiente saber cómo se va a reparar el daño cometido por los diputados de la pasada legislatura que violaron las garantías de López Brun. Seguramente los actuales legisladores se van a resistir a acatar el fallo de la SCJN y entonces, se abrirá un nuevo conflicto, que seguramente se alargará por varios meses.
Eso es lo único que nos ofrece el Congreso a los ciudadanos: incompetencia y mediocridad.